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Lunes 18 de Diciembre de 2017

Televisa demandará a Kate: ¡bravo!

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La semana pasada cerró con una buena noticia: Televisa ha decidido demandar a Kate del Castillo por difamación.

Esto luego de que la “actriz”, quien surgió y creció por lustros bajo las alas de Televisa, declaró lo siguiente: “La propia empresa te sexualizaba en ese entonces de una manera muy fuerte, que en ese momento yo no lo entendía, pero sí me molestaba (…). Las comidas de publicistas, eras básicamente una elegida, así ¡wow! si te invitaban (…) porque literalmente esas comidas eran para ofrecer a las actrices a los publicistas, que son la gente que mete el dinero en Televisa, quienes compran los tiempos de aire”.

Kate del Castillo, lo sabemos es hija de Eric del Castillo, actor de vieja data. Resulta presumible que las conexiones de su padre le facilitaron su entrada a Televisa, y su crecimiento farandulero se ha debido básicamente a la explotación sexualizadora de su físico: ¡qué curioso, eso pareció no importarle durante muchos años!

Ha participado en algo así como diez telenovelas, de la típica factura de Televisa: ¿quién no recuerda su aparición en bodrios como Muchachitas (1991) y Mágica juventud (1992)? Producciones en donde, lo sabemos, no hallaremos grandes actuaciones sino mucho Nalga Power. Insistamos: en esos tiempos, a Kate del Castillo no le importó que la empresa la “sexualizara” como producto.

Kate también fue noticia porque, entre 2001 y 2004, estuvo casada con el futbolista, y luego comentarista deportivo, Luis García, de quien se divorció alegando “malos tratos”, mismos que nunca fueron probados. Todos recordamos que, incluso, Kate del Castillo ha hecho videos sensibleros y lacrimógenos al respecto, ya saben de ésos que se hacen dizque para sensibilizar a la gente en materia de “violencia de género” (whatever that means).

Curiosa cosa aquella: cualquier persona normal se da cuenta de los “maltratos” al primer momento, cualquier mujer normal se da cuenta de los “maltratos” desde el noviazgo mismo. ¡Ah, ese arte de quejarse y denunciar a destiempo para victimizarse telenoveleramente!

Luis García no se prestó a su teatro y, pese a poder demandarla por daño moral, no lo hizo: le interesaba más desvincularse de la tipa, como ha sido, de hecho. Por fortuna no tuvieron hijos en común, así que a otra cosa, mariposa.

El patetismo de Kate del Castillo ha aumentado a lo largo de la última década, porque no sólo se sigue proyectando “artísticamente” gracias a sus atributos físicos (su capacidad actoral es mala), sino porque ahora le ha dado por asumirse como “mujer empoderada”, abriendo la boca a diestra y siniestra para decir cualquiera cantidad de cosas, como las dichas contra la empresa que la cobijó por tanto tiempo.

Desde que interpretó a Teresa Mendoza en La Reina del Sur (Telemundo, 2011), como que a Kate del Castillo le ha dado por sentirse la “mala malota” del cuento. Pasó a padecer algo que bien podríamos llamar el Síndrome de Miley Cyrus: quiere compensar con poses de “niña mala” su pasado de “niña boba y ñoña”.

Y, por supuesto, se ha trepado al tren feminista. Se siente toda una “mujer empoderada”, una líder mundial de las mujeres oprimidas por el “machismo” y la “misoginia”. Ante todo, ya saben ustedes, hay que ser “políticamente correcta”, faltaba más.

Uno de sus más recientes escandalitos fue, ustedes lo recordarán, su acercamiento a “El Chapo” Guzmán, de la mano de Sean Penn, el actor norteamericano con quien, según ella, mantuvo relaciones sexuales “por negocio”. Que conste que en este espacio respetamos mucho el noble oficio de la prostitución, una actividad económica como cualquiera otra que debe estar bien regulada para beneficio de clientes y oferentes.

Como sea, y reconociendo que cada quien tiene todo el derecho de tomar la pose que más le convenga en un momento dado, lo cierto es que Kate del Castillo se ha ido de la lengua al grado de olvidar que el Derecho es una carretera de ida y vuelta, y que el derecho al honor es algo que no se puede pisotear impunemente.

Y la empresa Televisa está en todo su derecho de demandar a la “actriz” por las imputaciones no demostradas que ésta le ha hecho, afectando su honorabilidad como organización empresarial de muchos años.

Kate del Castillo no emitió una opinión sobre su ex empresa, que conste: habló sobre supuestos hechos que dañan la reputación de la empresa Televisa y, por tanto, que dañan la reputación de sus accionistas, sus consejeros, sus directivos y todos sus empleados.

Si entendemos la diferencia periodística entre “opinión” (subjetiva por esencia) e “información” (veraz y objetiva por definición), podremos entender perfectamente cuál es la esencia del malestar de Televisa. Y, por supuesto, que todo esto tiene consecuencias jurídicas.

Yo miro con buenos ojos la demanda de Televisa contra Kate del Castillo: es una bocanada de aire fresco dentro del contexto pestilente de los cientos de acusaciones mediáticas de carácter feministoide que, recientemente, han pululado hasta el hartazgo dentro del mundo del espectáculo, especialmente en los EEUU; acusaciones sin pruebas, acusaciones sin sustento, acusaciones que no sirven para hacer justicia, acusaciones que en nada mejoran a nuestras sociedades.

Ojalá sean muchas las demandas que se dirijan contra quienes, en EEUU, México y el resto del mundo, abren la boca de forma irresponsable, desconociendo u olvidando que el honor y la reputación de las personas físicas y morales también son bienes tutelados por el Derecho.

Ningún acto de auténtica justicia puede pisotear los derechos de las personas. El Derecho no puede perder su sentido original sólo porque así le parezca “justo” a la mitología feminista.

*Profesor UAM-Xochimilco y UPN-Ajusco

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