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Lunes 18 de Diciembre de 2017

Pues varían

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Por Carlos J. Pérez García.

Junto a la fuente, como de costumbre, me despedí de mis amigos tras una buena plática a la hora de comer. Los temas fueron muchos y, la verdad, poco estimulantes.

Pero, ojo, ¿acaso debemos difundirlos y hacerlos comprensibles? Son tiempos políticos, sin duda, aunque domine la mala política… Atavismos de destape, sondeos y encuestas, ardides electorales, desplantes o pronósticos, simulaciones y autoengaños, temores o nerviosismos.

A estas alturas el destapado en el PRI no tendría posibilidades reales de ganar como candidato ni con ayuda de los fieros verdes, pero lo que más atrae es un poco de morbo o nostalgia. Nada habría cambiado de un siglo a otro, parecen suponer los duros allí e incluso algunos observadores, si bien aquella liturgia se vuelve melodrama con Meade y su cuate Videgaray.

Lo electoral, fíjense, se pone por encima de lo económico (presupuesto federal), de lo monetario (Banco de México) o de lo comercial (TLCAN). Todos persiguen el poder sin saber para qué lo quieren y, cuando lo consiguen, es inusual que lo ejerzan… les da miedo o ¡no estaban preparados para ello!

Unos lo buscan “como sea”, y para el PRI la idea es retenerlo a como dé lugar. En este caso sí, con mayor claridad, está la idea de inmunidad ante perspectivas de cárcel o persecución, no tanto de gobernar ni mejor ni peor.

Aunque el partido en el poder esté desprestigiado y haya caído al tercer sitio de las preferencias electorales (cuarto en la CdMx), su dirigente clama que van a ganar de carro completo. ¿Es entendible que quieran verse viables y darse ánimos en este mundo tan distinto y adverso?

Pero, bueno, ni priistas o morenos, ni panistas o perredistas parecen entender que el ganador difícilmente va a amarrar un gobierno a partir de una minoría de votos en la elección y después en el Congreso, lo cual se añade al desgaste del sistema político y “los políticos” en un marco de corrupción, impunidad, inseguridad, ineficacia, pobreza y desigualdad.

Me queda claro que quien alcance la presidencia tendrá mucho más oposición que apoyo, lo que resulta mortal sin un Estado fuerte ni un auténtico estado de Derecho con bases democráticas y de participación ciudadana. Hoy algunos se dicen “ciudadanos” pero requieren cambios reales y positivos, en lugar de nuevos nombres de mentiritas.

Sin cambios en las mentes y los hechos, no le va a ir bien a nadie. Según se ven las cosas, la pasarían bastante mal tanto AMLO como los perdedores. Y lo contrario no depende de que triunfe otra opción, por maravillosa que nos parezca.

Miren, López Obrador intenta moderarse pero no acaba de atinarle, mientras que el aspirante destapado estos días o en febrero tampoco podrá volverse antipri o antipeñanieto. Y si el PRI gana en contra de la Ley… más difícil será gobernar ahora que la clave para México es un estado de Derecho.

A 217 días de la elección, el puntero aún sin campañas ni definiciones de otros candidatos no logra atemperarse ni le conviene tanto hacerlo, pero debe ahorrarse disparates como esos de eliminar el nuevo aeropuerto o borrar la corrupción y el dispendio a golpe de discursos, a la vez que requiere alejarse del populismo mediante hechos, no con sus rechazos a inspirarse en Trump o Maduro.

Recordemos que hace 18 años empezó en Venezuela la pesadilla del populismo de Chávez y Maduro, con una elección en la que prevalecieron la oferta de integridad y el voto de hartazgo contra la corrupción y los políticos.

Aunque Peña Nieto tome muy en cuenta diversos factores, el individuo que destape el PRI tendrá demasiado en contra si no reniega de la corriente política que quiere usarlo. La capacidad pasa a segundo plano ante los desfiguros de corrupción e impunidad de quienes lo arropan, y ya no es fácil ganar sin los ciudadanos ni engañarlos para que se equivoquen porque ese partido tuvo mejores épocas.

 ¿Nos debe importar menos que se trate de tal o cual candidato, de este o aquel partido o de más dinero y demagogia? Sí. El problema es otro de mayor fondo… y no existe alguien providencial que nos vaya a sacar adelante.

* LA CORRUPCIÓN MATA, NOS hacen ver los medios con respecto a varios edificios que se derrumbaron en los sismos recientes, igual que trunca vidas en socavones, inundaciones, puentes colapsados o deficiencias médicas… sin necesidad de terremotos. Es inaceptable. Y, a la vez, se reafirma que denunciar esta corrupción no significa andar moralizando ni espantarse por travesuras, sino combatir actos criminales que tanto dañan a una sociedad.

Por su parte, la desigualdad encabrona aún más porque es vista como una “injusticia” para “los menos iguales”, aunque la clave no vaya por ahí… claro, nadie dijo que el mundo fuera justo. Dizque somos iguales ante Dios y ante la Ley, si bien la igualdad resulta una ficción hasta en Economía. Lo desigual se puede ver como abuso natural o de mala fe, pero no se trata de un “destino divino” y tenemos que compensarlo en alguna medida. Ya ampliaremos este tema en próximas columnas.

* EN NUESTRO FUTBOL PROFESIONAL se confirma el bajo nivel por el insuficiente apoyo a las fuerzas inferiores, la desmedida contratación de jugadores extranjeros, la permanencia en la débil región de la Concacaf, la mercantilización excesiva de la liga y sus equipos, el sistema de competencia con una liguilla más comercial que deportiva y, en suma, el predominio de los intereses de las televisoras y sus anunciantes… que prefieren “la pasión” a la calidad.

Bueno, los equipos malos resultan excelentes y los grandiosos enseñan el cobre, en tanto que a “la fiesta grande” entran varios que estaban para llorar. ¡Cualquiera puede ser campeón! Y ante el Mundial regresan las ilusiones engañosas sin checar los rankings y a partir de una fácil calificación o la gira internacional de dos encuentros amistosos.

El nieto e hijo de los Emilios Azcárraga Vidaurreta y Milmo deja la conducción de Televisa pero amenaza con seguir en el futbol y el Club América, lo que dificultaría reducir la degradación de clubes, medios y periodistas. Por fortuna, mire usted, se defienden mucho más la categoría amateur y la liga de Ascenso.

* DIGO, IGUAL PODRÍAMOS PENSAR en algo como a) Ladrón que roba a ladrón, no peca pero incomoda; b) Los niños borrachos siempre dicen la verdad, o c) El mejor amigo del perro, es el hombre. Vamos, con que no enredemos las máximas mínimas.

cpgeneral@gmail.com

@cpgarcieral

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