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Domingo 22 de Abril de 2018

En fin

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Por Carlos J. Pérez García.

Si le damos una pensada, no sé por qué nos hacemos tontos con la ilusión de que nuestras opiniones personales pueden cambiar el mundo o, al menos, nuestra comunidad o hasta el entorno más cercano. Tú —o usted— amable lector, lectora, podrás tenerme paciencia por amistad, por coincidencias o por simple costumbre. Pero creo que a veces uno tiende a confundir a sus gentiles lectores y lectoras.

Bueno, con la mejor intención, este textoservidor opina y sugiere esto o aquello de forma abierta o velada. En cierta medida, oigan, todo se limita porque es muy difícil comunicarse directamente… Aunque nunca me entusiasmaría con Trump, AMLO, Anaya o Peña, ¿por qué no intentarlo entre gente que se encuentra más al alcance en la comunidad?

Hemos notado que muchos opositores se escandalizaron por el dedazo de EPN a favor de Meade, pero ni vieron los “autodedazos” de Anaya y AMLO. Eso sí, tal como dice Jesús Silva-Herzog Márquez, “una presidencia marcada por el escándalo no puede mirar lo que viene con indiferencia… La voz que decide es la voz más cuestionada”. Y coincidimos en que “dentro del PRI, el valor principal es la lealtad del destapador. Para el destapado el imperativo será la traición” (Reforma, 27/XI).

Por su parte, con sus facetas retrógradas o reaccionarias, don Andrés inmortaliza al viejo PRI del nacionalismo revolucionario y la desmedida intervención del Estado en la economía, pero al mismo tiempo diversos temores y sesgos de derecha hacen que ciudadanos conservadores apoyen a JAM. Allí está el pavor al famoso populismo, que genera enredos y revive recelos ideológicos.

Faltaba más. Meade va a requerir también muchos votantes neutros o progresistas, con aspiraciones populares y de cambio. Igual, hay quienes lo apoyan sin condiciones o con elogios desbordados y, al defender a los gobiernos del PRI, rechazan incluso las posibles autocríticas mediante etiquetas de denostaciones o difamaciones… una aparente expresión de simples “detractores del régimen” (Manuel Suárez Mier, Excélsior/Dinero, 7/XII).

Esto no ayuda tanto y quizá supone problemas de ingenuidad, desinformación y alarmas ideológicas ante opciones que sienten extremas. Para ellos, bastarían buenas propuestas sin tener que “romper lanzas” contra el descrédito del pasado o la impunidad.

Vemos que en países de Europa han cobrado auge los partidos nacionalpopulistas como una verdadera amenaza, de forma simultánea a la imbecilidad del Brexit y el independentismo en Cataluña, aunque se consideren muy dignos. Por acá, esta tendencia se puede identificar dentro del trumpismo del Partido Republicano y el lopezobradorismo del Partido Morena.

Con tal de tener algún chance de ganar, hasta Ricardo Anaya saca su oferta de ‘renta básica universal’ para enfrentar la pobreza. Aquí llama la atención que, si bien a ciertos panistas que odian al PRI les horrorizan las simulaciones maquiavélicas, el ahora precandidato ha acreditado justamente ese tipo de capacidades. También sobresale que, en contraste con los priistas más lentos, se ha deslindado ya de los fallidos gobiernos panistas de Fox y Calderón. Así, claro, se gana malquerencias… pero, fíjense, se libera de lastres y amplía sus posibilidades de renovación y de propuestas.

¿Saben qué? Hablar en contra de la corrupción es hoy algo obligado o de cajón para cualquier partido o candidato, aunque suelen eludir referencias a la impunidad que resulta más delicada y requiere mayor eficacia, además de que no sólo se aplica a lo que viene.

En fin, para los mexicanos eso de la corrupción será primordial en las elecciones, seguido de cerca por la inseguridad. Me queda claro que de fondo afecta sobre todo al PRI y se ve confirmado en las encuestas más serias y completas (Reforma, 1/XII), si bien con el segmento de “líderes” (un número mucho menor) se invierte la prioridad de estas dos inquietudes, lo cual parece indicar que algunos poderosos son más tolerantes ante algo que les permite agilizar trámites, ganar contratos y, en suma, hacerse más ricos.

Este 2017 la aprobación del presidente Peña pasa de 12% (enero) a 20% (julio) y 25% ahora en diciembre, con una “mejoría” que nos lleva a recapitular: ¡hoy sólo 3 de cada cuatro ciudadanos lo reprueban! Entre los líderes la cosa está peor en una relación 21% a favor, 79 en contra.

Digamos, en las campañas que vienen la perspectiva de enfrentar la corrupción y la impunidad tiende a ser fundamental… aunque esto puede no ser determinante. En un artículo de Viridiana Ríos (Excélsior, 10/XII) se plantean diversas razones por las que los votantes podrían favorecer a partidos o candidatos corruptos.

Destaco aquí las siguientes: a) Los individuos de altos ingresos detestan la corrupción, pero “todavía más la falta de educación o experiencia”, y al valorar la tecnocracia el monstruo de la corrupción se ve eclipsado para no darle poder al “peligroso”; b) la abstención electoral beneficia a los partidos que cuentan con una mayor maquinaria de atracción de votos por medio del caro clientelismo, y c) los votos por los corruptos se pueden justificar a partir de cierto conformismo con el manejo razonable de la economía y la ausencia de autocrítica, pues “así son todos” o “resultan peores los oponentes”.

Se entrevén múltiples complejidades pero igual se abren mejores perspectivas a partir de percepciones y posibilidades de corrección, como 1) que JAM se deslinde de la corrupción e impunidad de numerosos priistas, con entendimientos que a la larga también le sirvan a EPN; b) que AMLO matice o elimine varias ocurrencias y tonterías en sus sobradas propuestas; c) que Anaya se centre y en alguna medida frene sus ambiciones personalizadas, y d) que el Bronco haya aprendido de sus errores con vistas a una probable autonomía más inteligente y eficaz. ¿No creen ustedes?

* ESTIMULANTE QUE DEL GABINETE planteado por AMLO, haya surgido la definición de Esteban Moctezuma en cuanto a que la Reforma Educativa no sería anulada, sino que se sometería a consulta con los maestros, alumnos y padres de familia para rescatar lo positivo y modificar lo que no lo sea. ¡Así sí!

* DE LO LOCAL, MIREN, se confirman diversas amenazas que aconsejan al Gobernador que se cuide mucho. En buena onda, claro, puesto que el horno de ninguna manera está para bollos. Tiene que arriesgar, sin duda, aunque no en cualquier frente… Tal vez era menos difícil los primeros 500 días de su gobierno, y varias oportunidades ya se habrán perdido, pero en 2018 brotan otras que no se veían entonces.

cpgeneral@gmail.com

@cpgarcieral

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