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Domingo 23 de Septiembre de 2018

La apuesta que a Xóchitl le costó su casa

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Por Francisco Garfias.

Fue el 13  de agosto de 2015.  Comía con Xóchitl Gálvez en el restaurante Casa Bell de la calle de Praga, en la Zona Rosa. Cinco semanas antes había resultado electa como delegada en la Miguel Hidalgo. Le faltaban seis para asumir el cargo.

Estábamos ya en el postre cuando surgieron las críticas a alcaldes, senadores, diputados, delegados que dejaron el cargo, antes de culminar su periodo, para ir a buscar otro puesto.

La ‘comentocracia’ con bola de cristal  ya la mencionaba para la sucesión de Miguel Mancera en el 2018.   

Me importa un bledo la jefatura de gobierno. Lo único que quiero es ser la mejor delegada”, reviró en aquella ocasión.

Una y otra vez repitió que ella permanecería en la delegación hasta el último día de su mandato.

“Si no cumplo y salgo para buscar otro  cargo público o de representación popular, cederé mi  casa al Colegio Salesiano, para que ponga en marcha un programa de becas para niños sin recursos. Lo haré, aunque mi marido no esté de acuerdo”, aseguró.

El diálogo quedó plasmado en esta columna bajo el titulo de “La Insólita apuesta de Xóchitl Gálvez.


El pasado domingo conocimos las listas plurinominales del PRD al Senado. Xóchitl ocupa la posición número uno. Entra porque entra. Dejará la delegación el próximo 28 de febrero. Ya lo hizo oficial.

La hidalguense es mujer de palabra. No se raja. Ayer en la mañana apareció en su cuenta de twitter el siguiente mensaje:

“Se vende depa en Lomas de Chapultepec. Bonito y lleno de recuerdos. Hecho del trabajo y del cariño de mi familia. Motivo: mi palabra sí vale. Deposítenle al Colegio Salesiano”.

El texto se acompaña de una fotografía del amplio  departamento.

Solo faltan datos más precisos.


Estuvimos el domingo a la toma de protesta de José Antonio Meade y Ricardo Anaya. No fui requerido a la de Andrés Manuel López Obrador.

Mi primera observación es que fueron dos actos contrastantes.

Al candidato “simpatizante”  del PRI le sobró maquinaria, pero le faltó emoción. Fue un acto de masas clásico. El discurso coherente, autocrítico, pero frío. Ver para creer.

Es cierto que los de adelante aplaudían como focas –Jorge Carlos Ramírez Marin hasta se trepó en su silla para corear “¡Meade! ¡Meade! ¡Meade!.

La disciplina llevó al Foro Sol a los alguna vez llamados “presidenciables”: Osorio, Narro, Nuño, Calzada, Manlio. Todo el gabinete.

En el contexto actual, con la marca tan devaluada, lo que menos necesita el PRI son divisiones.

Los de atrás, los de las gradas, los que llegaron en camiones los que gritaban solo cuando se les mencionaba o se les requería, no desbordaban entusiasmo. Fueron muchos los que abandonaron su lugar antes de que Pepe Toño terminara su pieza oratoria.  


La toma de protesta de Ricardo Anaya fue muy diferente. Un licuado de colores. Banderas azules, amarillas, naranjas. Gente de aspecto modesto mezclada con chavos “fifi” (el copyright es de El Peje). 

Una frase en la enorme pantalla que se instaló en la tribuna –y que sirvió de apoyo en la exposición de Ricardo- se me quedó en la mente: “Que les vaya mal a los corruptos…”.

La pregunta siguió a lo que leí: ¿A cuantos de los que estaban allí les caerá realmente esa maldición? ¿Y de los que fueron al Foro Sol? ¿O incluso a los del Hotel Hilton que navegan con bandera de honestidad valiente?

“El que la hizo la va a pagar”, prometió el joven maravilla.

¿Dónde he oído eso?

Anaya sería un buen candidato si no fuese, excluyente, autoritario, peligroso. No sabe trabajar en equipo con los diferentes. Lo veremos.

Las alianzas lo obligaron a salpicar su mensaje de alusiones a los desvalidos, a los pobres, al raquítico salario mínimo, a las desigualdades en el reparto de la riqueza. Izquierda obliga.

A todos les promete bienestar y el famoso Ingreso Universal Básico.

De José Antonio Meade ni se acordó, pero al Peje no le dio tregua. De plano lo llamó “mesías con ínfulas de perdonavidas”.

Ridiculizó su programa con el ejemplo de las refinerías. Dice que va a construir seis, cuando la tendencia en la industria automotriz se muda hacia la electricidad y para el 2014, cuando se termine de construir la ultima de esas refinerías, predominarán los autos híbridos, aseguró.   


Mis ojos no daban crédito cuando vi las listas plurinominales del llamado “Frente por México” a la Cámara de Senadores. La formula en San Luis Potosí para el Senado la encabeza Ricardo Gallardo Carmona, ex alcalde de Soledad.

A Ricardo Anaya, Dante Delgado y Manuel Granados, les importó un comino lo que inspira Gallardo y su señor padre -del mismo nombre- alcalde de la capital, a los potosinos: miedo.

Gallardo Cardona, el futuro senador de “la esperanza de México”, pasó en el 2015 alrededor de 11 meses en la cárcel por presuntos vínculos con el crimen organizado. Hay denuncias de amenazas, extorsiones, enriquecimiento inexplicable que no acaban de aclararse.

Los Gallardo, es cierto, son populares entre las clases más desfavorecidas de San Luis Potosí. Ganan simpatías con base en dádivas. Pero hay que recordar que ser popular no garantiza un buen gobierno.

El Frente solo se fijó en el escaño de más que podría tener. “Necesitamos buenos candidatos”, justificó Jesús Ortega alguna vez.

Habrá que recordarle que, a veces, hasta ganando se pierde.

Fin.

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