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domingo, abril 21

¡Fuera narco de la UNAM!

Por. Raúl Flores Martínez.

Durante el partido de fútbol entre el equipo de la UNAM y las Chivas un letrero donde se pone el marcador, exhibió la crisis de seguridad que vive esta casa de estudios, “Fuera narcos de la UNAM”.

La máxima casa de estudios y su mal aplicada autonomía en algunos rubros, ha generado un campo fértil para el crimen organizado, así como se lee, “CRIMEN ORGANIZADO”, porque no es uno, ni dos los vendedores de droga que se han ubicado en la cancha de frontón de la UNAM.

Anteriormente ya lo habíamos escrito en este este espacio, la UNAM se ha convertido en una jugosa plaza para dos carteles de la droga. El cártel de Tláhuac y de la Unión de Tepito, el resultado se dio el viernes pasado con la ejecución de dos hombres.

Lo sorprendente es que todavía hay voces que señalan que no hay crimen organizado, que son solo vendedores de droga; sin embargo tal parece que no saben qué hay reportes de la Procuraduría General de la República que señala  que dentro de la UNAM opera una célula compuesta por 20 personas que está vinculada con el Cártel de Tláhuac para la venta de drogas dentro del campus de Ciudad Universitaria y en la cual trabajadores de Auxilio UNAM fungen como halcones de los vendedores.

Las investigaciones realizadas por las corporaciones del gobierno federal y de la CDMX han identificado a Miguel Ángel Pérez Ramirez, alias “El Micky”, hijo del extinto Felipe de Jesús Pérez Luna, alias el “Ojos” líder del cártel de Tláhuac, como el jefe de las células de narcomenudeo en la UNAM.

La estructura de este brazo de Tláhuac, se maneja con vigilantes de la UNAM que reciben un sueldo que oscila entre los 8 y 10 mil pesos por ser los halcones que informan sobre movimientos inusuales de autoridades dentro del campus universitario.

Una vivienda de la colonia Santo Domingo frente a ciudad Universitaria, es el centro de abastecimiento del estupefaciente para evitar no tener grandes cantidades en el caso de una detención.

Esta información se puede verificar día con día en esta parte de la UNAM, una casa de estudios dañados por su autonomía, autonomía mal interpretada que la mayoría de las autoridades que siguen permitiendo que el crimen organizado siga asentándose en sus instalaciones.

Ya fueron dos ejecutados dentro de la UNAM por cuestiones de droga, cuántos más necesita esta máxima casa de estudios para permitir que más autoridades federales y locales hagan su trabajo de proteger a la sociedad, cuántos muertos más.