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Jueves 19 de Abril de 2018

El proceso electoral que se distingue por su sordidez

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Por Jorge Miguel Ramírez Pérez.

Las elecciones más costosas de la historia: más de 24 mil millones de pesos, destinados al INE para un proceso maloliente, una ruta plagada de hoyos y baches, que le dibujan al ciudadano no solo tristes realidades, sino incertidumbres y anuncios de fraude en las redes que le confunden más.

Mucho dinero, aparte del que se suma al gasto de los procesos locales que se juzga mal empleado: el derroche de propaganda sin ingenio, ofensiva y trivial  es lo que destaca.

Desde el periodo de la mal llamada precampaña del 14 de diciembre al 11 de enero casi dos meses, hasta la fecha, la gente, el ciudadano común ya no sabe a que atenerse, todas las semanas los competidores se registran, se contra registran y no acaban de registrarse, ante sus partidos, sectores, consejos y etapas que una ley enredosa, hecha para marear impone.

Es ridículo ese proceso absurdo propio de la etapa colonial, donde el lema señero era acátese pero no se cumpla. Hacerse tontos; parece ser el objetivo de la costosa burocracia electoral que no acaba de definir las cosas, las deja en el limbo, no sanciona a nadie. Son autoridades guangas que les pagan para robarse el tiempo de la gente, de los ciudadanos que se dan cuenta de que el sistema electoral pasó de lo arbitrario a lo cínico, sin más trámite que cobrarlo mil veces más .

El sistema electoral mexicano nació como una obra de teatro, un escenario de simulación, hueco, sin ciudadanos. Nada más recordar que el que le dio el gane a Vicente Fox, fue Ernesto Zedillo y no el IFE, con sus consejeros de izquierda, que en México -hágame el favor- ser de izquierda es sinónimo de superioridad. El IFE era para avergonzarse, sobre todo cuando los texto servidores de la época se fueron en elogios del “acabado sistema democrático”, olvidando que Jimmy Carter tuvo que estar al lado de Francisco Labastida para convencerlo que el plan ranchero, estaba ya cocinado, y que los números de la elección ya no eran de su incumbencia.

Y ni con el tiempo se pudo rehacer la farsa. Un pusilánime -por eso lo nombraron los elbistas- Luis Carlos Ugalde sabiendo que había diferencias suficientes a favor de Felipe Calderón, le temió a la izquierda y los dejó maniobrar en las casillas varias horas más, hasta hacer dudoso el resultado. Lo demás ya se sabe: hubo intentona de sacudir al estado, bloqueando Reforma con carpas sin gente; para que las alianzas del poder económico que ya traían un interino, al doctor de la Fuente, que desde entonces regresó a la psiquiatría; pudieran pedir a su antojo las joyas de la corona.

Les cedieron medio gabinete y como Calderón, él mismo no se la creía, ni nadie del azul; nunca tuvo colaboradores de medio pelo cuando se deshizo de los golpistas.

Ganó Calderón porque no les quedó de otra a los electores, para nada que lo pensaran siquiera regular; solo vieron lo destacable, a un Obrador perturbado y a un vulgar tramposo: Madrazo. Fue suficiente para que se produjera el voto útil.

Hoy se repite la historia porque no se renovó el sistema político y el viejo sistema de partidos quedó intacto: sin políticos, porque no hay políticos sin debates, porque no hay liderazgos sin temas, y porque no puede haber partidos políticos sin alguna oferta real; así de sencillo.

Los que andan por allí, no saben que onda con México inexpertos en el gobierno, creen que ser burócrata es saber gobernar o que siendo merolico simpático de la plaza, es entenderle al tema del timón de un país sin rumbo. Claro que no.

Las condiciones hoy son más precarias. Masas engañadas rumbo al precipicio y las élites con mentalidad saqueadora y de piratas, ya sacaron lo depredado y adiós. Porque mi querido lector, no hay un dizque político o dizque empresario que sus fichas no las tenga en el “otro lado” los más; otros en España,  o Italia como Yarrington o hasta en Abú Dabí.

Decía el enamorado de José López Portillo: ”ya nos saquearon”; porque en lo que estaba entretenido con las damas, lo golearon a él y de pasadita a México.

El sucio proceso sin sanciones sigue. Una burla, donde no caben los castigos para los tramposos que se decían independientes, intentaron engañar metiendo porcentajes importantes de firmas falsas y no pasa nada, hasta a la Zavala la aprobaron.

Obrador ya no necesita decir que voten por él, ya decide su gobierno y reparte huesos. Los texto servidores discuten los nombres, asienten y la legalidad falsa o no, les importa un bledo, quieren acercarse a los que van a estar en el pandero. Obrador ya designó su gabinete, donde estarán las oficinas de las dependencias y ya designó hasta sucesor a su hijo Andy, por si le vuelve a dar el infarto.

La cúpula de gobierno una vez agandallados de las plurinominales, porque no va haber más, se van a echar el tiro de la maniobra cibernética con Cambridge Analityca, la empresa que desde hace meses denunció la periodista Dolía Estevez y hoy, es escándalo mundial por usar el face book para manipular electores. De todas maneras le van a entrar, al fin tienen dos jugadas más: el PRI-MOR que hay la lleva o la anulación, porque el INE jala y  no se va a rajar.

El pueblo, bien gracias, pensando en tanta vacación pagada que les va a dar Obrador y los jóvenes soñando en los churros que se van a fumar con la lana de las becas, sin necesidad de talonearlos.

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