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viernes, abril 19

Los desechables del crimen organizado

Por Raúl Flores Martínez

La guerra intracárteles en la Cuidad de México se realiza entre jóvenes y niños que por una mala paga que no sobrepasa los 3 mil pesos semanales o unos cuantos gramos de droga.

No es difícil de darse cuenta, solo debemos ver o leer las notas que se van dando de enfrentamientos o ejecutados en la capital del país, donde las víctimas no rebasan los 25 años. 

Esto no es nuevo, algunas organizaciones no gubernamentales como Semáforo Delictivo, han dado a conocer a través de sus análisis basados en la recolección de datos oficiales que, en los últimos 12 años, los enfrentamientos intricárteles han dejado un saldo de 122 mil 206 muertes, la mayoría de jóvenes son especificar el rango de edades.

Por su parte, los informes de violencia, niñez y crimen organizado de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y de la Red por los Derechos de la Infancia en México (REDIM), coinciden que las condiciones de extrema pobreza y pobreza que se vive en algunos sectores, sobre todo en la de niños y jóvenes, les genera un equivocado modelo de superación a través del crimen organizado.

De acuerdo con los cálculos de este organismo internacional, las diferentes organizaciones delincuenciales en México podrían contar con hasta 30 mil niños, adolescentes menores de 18 años; es decir, entre los 10 y 11 años que son utilizados para cometer delitos que van desde la extorsión y el tráfico de personas hasta la piratería y el narcotráfico.

Así mismo, la REDIM señala que desde el 2007, entre todas las autoridades encargadas de combatir la delincuencia organizada, han detenido a 4 mil mexicanos de entre 7 y 19 años por cometer delitos de ese orden.

Tanto el INEGI, la CIDH y la REDIM coinciden en una nueva generación que va más allá del sicariato, una generación denominada “los hijos de la Guerra contra el Narcotráfico” que son utilizados en labores de halconeo, sicariato, procesamiento, traslado y venta de estupefacientes.

Esos jóvenes que por falta de oportunidades, son enrolados por el crimen organizado, jóvenes que desde el seno del hogar no son guiados y la combinación con factores externos, les genera aspiraciones equivocadas del éxito.

Hoy son jóvenes y niños desechables que son sustituidos a los pocos segundos de que han muerto, es cruel, pero es la verdad.