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Sábado 15 de Diciembre de 2018

Para reconocer a la gente egocéntrica

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Por Jodi Clarke, MA, LPC/MHSP

Publicado originalmente en https://www.verywellmind.com/

Traducido por Alfonso López-Collada

El término “egocéntrico” es un concepto de la teoría del psicólogo suizo J. W. F. Piaget sobre el desarrollo infantil. Ego-centrismo se refiere a la incapacidad de una persona para comprender que otra persona puede tener un punto de vista o una opinión diferentes a los suyos. Constituye una desviación cognitiva en tanto que el sujeto asume que los demás comparten su misma perspectiva y es incapaz de imaginar que los demás puedan tener una percepción propia.

Otro teórico del desarrollo, David Elkind, amplió esta idea del egocentrismo con relación a la adolescencia. Elkind describió “Una sobresaliente autoconsciencia” diciendo que el adolescente frecuentemente siente que “los demás” le observan atentamente, con lo cual tiene para preocuparse al extremo por esa opinión ajena.

Aunque la mayoría de la gente se desarrolla libre de esta postura mental, vemos que otros no y que incluso conservan algunos de esos rasgos en sus relaciones hasta su vida adulta.

Egocentrismo, narcisismo… ¿Cuál es la diferencia?

Dado que “egoísmo” es el término que describe a alguien centrado en sí mismo (ego-centro), alguien incapaz de imaginar otras perspectivas que no sean las suyas, es posible que te preguntes si es lo mismo que “narcisismo”. Aunque tienen alguna similitud, hay diferencias entre las personalidades egocéntrica y narcisista.

Algunas de las similitudes entre egoísmo y narcisismo son:

  • Enfoque en la propia percepción y opinión
  • Carencia de empatía
  • Incapacidad de reconocer las necesidades ajenas
  • Excesiva preocupación por la opinión de los demás sobre sí
  • Toma de decisiones con base en las necesidades propias

Y además de esos rasgos, las personas narcisistas también muestran:

  • Necesidad exagerada de reconocimiento y admiración
  • Se ven a sí mismas como extraordinariamente valiosas o importantes
  • Sentimiento de que tienen derecho
  • Manipulación de otros con el fin de obtener lo que quieren
  • Conductas arrogantes y pretenciosas
  • Fantasean con sueños de éxito, belleza o poder ilimitados

Una diferencia básica entre egocentrismo y narcisismo consiste en que quien es narcisista constantemente busca la admiración de los demás, necesita sentirse importante y valorado.

Claro que todos podemos tener tendencias egocéntricas y narcisistas, pero el diagnóstico de “desorden de personalidad narcisista” exige que se cumplan ciertos criterios clínicos.

El impacto de la conducta egocéntrica

La persona egocéntrica puede tener dificultades para conectar con otras o para mantener relaciones significativas duraderas. La inclinación hacia su ego puede dar por resultado que una persona egocéntrica tenga problemas en su hogar, su trabajo y en sus relaciones íntimas. La razón fundamental de esto es la nula capacidad para empatizar con –o considerar siquiera– la perspectiva de alguien que no sea su Yo. Como podrás imaginar, esta mezcla puede tener un impacto negativo en campos como:

  • Confianza
  • Cercanía o intimidad
  • Armonía emocional
  • Toma de decisiones
  • Cooperación
  • Trabajo en equipo

Estar cerca de gente egocéntrica puede ser todo un reto porque te sientes invisible, que no cuenta tu voz ni tu voto cuando estás con ellos.

Algunas formas en las que puede impactarte la cercanía a una persona egocéntrica, incluyen sentimientos de:

  • Baja autoestima. Te sientes irrelevante, triste, porque tus opiniones no tienen importancia.
  • Dudas. Llegas a cuestionar tu propio juicio o tu percepción.
  • Confusión. Dudas si la persona reconoce sus propias conductas egocéntricas.
  • Tristeza. Sientes lástima por la persona egocéntrica o tristeza por ti luego de interactuar con ella.
  • Enojo. Se te dificulta asumir una postura asertiva ante una persona egocéntrica, y eso puede llevar a la frustración y hacerte enojar porque ni te ve ni te escucha.
  • Resentimiento. Luego de un tiempo puedes sentir amargura hacia los egocéntricos por la manera de comportarse y sobre todo por cómo te sientes luego de interactuar con ellos.
  • Desapego. Desafortunadamente, si el patrón de conducta perdura puedes llegar a desear alejarte de esa persona hasta donde puedas, para proteger tus sentimientos y tu Yo.

Habrá veces en las que simplemente prefieras exponerte lo menos posible a la cercanía de una persona egocéntrica, pero hay otras muchas situaciones en las que no tienes esa opción y tienes que aprender a protegerte mientras estés en su presencia.

Egocentrismo en las relaciones

Para la persona egocéntrica, la vida puede ser una fuente de ansiedad solitaria. Dado que tiene una percepción distorsionada de la realidad, piensa que todas las miradas están sobre ella y que todo mundo se da cuenta de cualquier movimiento que hace o decisión que toma. Esto muchas veces le genera una gran presión y la consecuente angustia ante sus decisiones y sus interacciones sociales. Incluso cuando quiere crear una conexión con los demás puede que no sepa cómo hacerlo y entonces se desespere al no comprender por qué fracasa una y otra vez en su esfuerzo por convivir en armonía con los demás.

Vivir una relación sentimental con alguien egocéntrico puede generar una sensación de soledad, de ser “invisibles” a sus ojos, de no ser escuchados ni valorados en su presencia. Tu pareja toma decisiones importantes sin tu opinión, hace planes basados en sus necesidades y ocupaciones, no en las tuyas, o se muestra distante y sin interés si acudes a él o ella buscando un consuelo, que te apoye o te dé ánimos. La pareja egocéntrica puede creer que la relación marcha bien incluso cuando hunda constantemente a su pareja y la haga sentirse invisible, sin valor alguno.

Rasgos comunes del egocentrismo

Es muy común, casi normal, que la mayoría tengamos algún grado de egocentrismo. Las investigaciones muestran que los adultos tendemos a tener carencias egocéntricas claras, como:

  • Efecto de falso consenso. Cuando sobreestimamos cuánto comparten otras personas nuestras preferencias o puntos de vista. Tendemos a pensar que los demás estarían de acuerdo con nosotros o que ven las cosas como las vemos.
  • La maldición del conocimiento. Cuando somos expertos en un campo y tendemos a hablar sobre un tema en términos especializados inalcanzables para la gente que nos rodea. No nos importan las diferencias del nivel de conocimiento entre nosotros y quienes nos escuchan.
  • Ilusión de transparencia. Cuando alguien siente que los demás pueden ver claramente su estado emocional en una vivencia específica. Por ejemplo, podemos pensar que los demás pueden notar cuántas ansias sentimos cuando hacemos una presentación en el trabajo.
  • Efecto de reflector: Cuando sobreestimamos cuánto notan los demás nuestra presencia o conductas. Podemos entrar a un cuarto y sentir que la gente está viendo cada movimiento que hacemos, escuchando cada palabra que decimos, cuando en realidad están interactuando casualmente entre ellos y ni nos notan.

Cómo ser menos egocéntricos

Dado que todos tenemos en alguna medida tendencia al egocentrismo, podemos beneficiarnos de suavizar nuestro margen egocéntrico. Enfocarnos en nuestro propio nivel de ego puede resultar benéfico cuando tratamos de apegarnos a nuestros valores o cuando sentimos que no se nos respeta.

Pero cuando alguien con mentalidad egocéntrica comienza a impactar negativamente nuestro comportamiento diario, puede haber problemas. Contra eso hay algunos consejos útiles para bajarle a nuestro egocentrismo:

  • “Despacito”. A veces tomamos decisiones con base en el miedo. Al miedo le gusta presionarnos y forzarnos a pensar en términos de “Peléate o Pélate”, incluso cuando no estamos bajo amenaza alguna. Calmarte puede ayudarte a clarificar qué es lo que necesita decidirse, tomando en cuenta cómo impactará tu decisión a quienes te rodean.
  • Mira a tu alderredor. Nos gusta pensar que la vida se trata sólo de nosotros. Pero nos rodea gente a la que le importamos y quiere se parte de nuestra vida y nuestras decisiones. Mira en torno a ti y ve realmente a quien está junto a ti con ganas de ayudar.
  • Arriésgate. A veces la gente se vuelve más egocéntrica porque aprendió por experiencia que no puede depender de que alguien le dé apoyo. Cuando al mirar a tu alderredor te des cuenta de quién está a tu lado, arriésgate a dejar que ese alguien te muestre lo que puede hacer. No sólo estarás aprendiendo a transitar a través de tus miedos, sino a permitir que se te acerque ese alguien a quien le importas.
  • Mantente presente. Así como unas personas egocéntricas aprendieron a no confiar en los demás, otras aprendieron a nunca mostrarse vulnerables. Aunque tomes una decisión y alguien descubra que diste un mal paso, sigue adelante. Todos queremos vivir bien y nunca es agradable que vean nuestros errores, pero sucede. Mantenerte presente te permite practicar la navegación a través de situaciones incómodas, aprendiendo a que puedes seguir avanzando en ellas y aún estar bien.

Unas palabras de Verywell

Todos somos algo egocéntricos a veces. Pero una persona patológicamente egocéntrica no considera a los demás y está altamente enfocada en las necesidades y los deseos de su ego, al punto de no ser capaz de reconocer o considerar las opiniones de otros, ni de empatizar. Aunque puede sentirse que alguien así es narcisista, una persona egocéntrica no necesariamente se obsesiona con cosas como el éxito, la belleza o el estatus. Simplemente no consideran a los demás para sus decisiones.

Es importante que te cuides emocionalmente cuando estés cerca de una persona egocéntrica. Recuerda que su incapacidad de tomar en cuenta tu perspectiva o tu opinión es una manifestación de su deformación cognitiva, y de ninguna manera el resultado de cualquier cosa que tú hagas o digas. Mantenerte a una considerable distancia de sus conductas te ayuda a protegerte emocionalmente cuando estés cerca de una persona así, egocéntrica.

Credenciales de la autora Jodi Clarke

Licencias de Consejera Profesional y de Proveedora de Servicios de Salud Mental, con 19 años de experiencia en el campo de la salud mental.

Sus áreas de especialización han incluido Matrimonio y Relación, Ansiedad, Depresión, Traumas, Desórdenes alimenticios y Salud Emocional Perinatal.

Unas palabras de la autora Jodi Clarke:

“Como escritora y cooperadora clínica, mimela es ayudarte a vivir y amar bien. Al buscar información en línea hay tantas fuentes que puede ser todo un reto saber dónde encontrar contenidos creíbles y útiles. Espero compartir recursos e información con sentido en una variedad de temas de salud mental.”

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