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Sábado 15 de Diciembre de 2018

Estrategias para activarte cada día

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Publicado originalmente por VerywellMind, Michelle Ullman / Versión en español: Alfonso López Collada

Lo clásico es tomarse un cafecito, pero ese recurso es de corto alcance; así lo comprobamos cada lunes. ¿Hay una mejor forma? De hecho aquí van seis:

Es muy normal tener ocasionalmente un día lento, pero si vas dando traspiés por la vida buscando una taza de café sin fondo, y anhelando con desesperación una cama para dejarte caer como tabla, es hora de que revises tus hábitos y modifiques los que te roban la energía.

Si tu fatiga es nueva, si notas algunos otros síntomas, o si es tan severa que no puedes ser funcional, el primer paso es visitar a tu médico.

Cuando sales bien luego de que tu médico revisa tu salud, pero de todos modos cargas el costal de la fatiga la mayoría de los días, ni así tienes por qué aceptar tu extenuación como parte de tu vida ni que te lleve a la cama. Sí, a veces la vida nos lanza más retos de los que se pueden manejar con facilidad, pero de todos modos podemos hacer pequeños cambios para subir nuestro nivel de energía.

Mira por dónde andas

Obvio, menos sueño significa más cansancio. Si seguido duermes menos de siete horas por noche, no sólo es muy posible que tengas una seria fatiga; además te estás arriesgando a serias alteraciones en tu salud, como:

    • Aumento de peso
    • Depresión
    • Mayor riesgo de sufrir accidentes
    • Debilitamiento del sistema inmunológico
    • Mayor riesgo de problemas del corazón y de diabetes
    • Problemas con el pensamiento, la memoria y el estado de ánimo

Dormir menos de lo necesario es la causa más frecuente de cansancio, pero curiosamente algunos estudios han arrojado que una rutina de dormir más de nueve horas cada noche también aumenta el riesgo de obesidad, diabetes y migrañas. Así que es mejor que busques “la divina medianía”: la mayoría de los adultos descansan lo suficiente con siete u ocho horas de sueño por noche.

Otro ladrón de energía poco reconocido es el botón del despertador que puedes apretar cuando suena, para que todavía te deje dormir algunos minutos más. Aparentemente descansarás, y ese es su gran atractivo, pero la verdad es que durante ese tiempo de ojos cerrados ni duermes ni despiertas y sólo le das vueltas a las ideas sin descansar. Vale más que te levantes cuando la alarma te avise que ya es hora de comenzar tu día.

El sueño es tan importante para tu salud como la buena alimentación y el ejercicio, así que no lo pongas en segundo plano para hacerle “un lugarcito” a otras actividades.

Las proteínas son tu “combustible”

Si acostumbras desayunar una “concha”, dona, un plato de cereales procesados o -peor aún- nada, estás en la ruta correcta para sentir en pocas horas el efecto de ese inicio del día. Cargarle a tu estómago una fuerte dosis de carbohidratos te lleva a una subida brusca y fuerte del nivel de azúcar, la que te hace casi imposible resistir la tentación de la máquina vendedora que hay en la oficina, en cuanto vuelvas a tener la glucosa en su nivel original.

Incluye las proteínas en desayuno, comida y cena, y come bocadillos que tengan un equilibrio entre carbohidratos y proteínas. Si tienes tiempo, unos huesitos revueltos en el desayuno; si no, puedes untar mantequilla de cacahuate en una rebanada de pan de trigo integral; o disfruta un yogurt con fruta, o una barra de cereales integrales enriquecidas con proteínas.

Y en vez de un dulcecito por la tarde, son mucho mejores unas rebanadas de manzana acompañadas por trocitos de queso. La proteína evita los cambios bruscos en el nivel de glucosa en la sangre, y eso te permite estar más alerta.

Levántate del sofá

Aunque la intuición te diga lo contrario, en esto no le creas: la verdad es que la fatiga diaria es una manera que tiene tu cuerpo para pedirte a gritos más actividad. El ejercicio activa tu metabolismo, estimula tu humor y te ayuda a dormir mejor por la noche. No necesitas pasar horas y horas haciendo ejercicio; incluso una caminata de 20 minutos a paso ligero por las calles de tu rumbo o donde prefieras, te beneficiará.

Agua por favor

La deshidratación causa fatiga, y mucha gente no tiene en mente el agua durante su rutina diaria.

Aumenta tu consumo normal teniendo siempre a la mano una botella de agua, y toma un vaso lleno de agua antes de cada comida. Otro truco sencillo para un levantón instantáneo, es tomar un baño breve. Si no puedes, lavarte la cara te hará sentirte más alerta.pastedGraphic.png

Diviértete

  • Unas buenas carcajadas son de los mejores energéticos que hay, y no te cuestan. Ve una película cómica, las bromas en las redes, lee una novela de risa o tu historieta favorita… o llámale a tus amistades más divertidas sólo para reírte con ellas.
  • Consiéntete haciendo cada día algo que disfrutes mucho, aunque sea un rato. Lee, haz el jardín, dibuja o pinta, toca guitarra, escucha tus canciones favoritas,… lo que te haga sentir bien.
  • Emociona a tu pareja buscando algo más que dormir entre las sábanas. El sexo no sólo te hace sentir bien y libera tu estrés, sino que además levanta los niveles de adrenalina y las endorfinas, cuya energía sentirás al día siguiente.
  • Prueba algo nuevo. Inscríbete en una clase o un curso que te interese, prueba ese nuevo restaurante, aprende un pasatiempo o un deporte. Incluso los pequeños cambios, como un peinado diferente o cambiar la ruta que tomas todos los días para ir al trabajo, la escuela o el club, sacuden tu rutina y te hacen sentir más alerta.

Hazle bien a tu mente

El estrés, la negatividad, el “bullying” y la depresión son grandes consumidores de tu energía. Si te abrumas con pensamientos de melancolía o tristeza, necesitas ayuda profesional para despejar las nubes. Pero si hablamos de la tristeza y el estrés cotidianos, puedes probar alguno de estos recursos:

  • Ofrécete en un voluntariado – Ayudar a los demás siempre será una de las mejores maneras de mejorar tu ánimo y cargarte de energía.
  • Lleva un diario de gratitud – Tómate un minuto o dos antes de dormir para escribir algo bueno que te haya sucedido cada día.
  • Perdona – Aferrarte al odio, rencor, la auto-lástima o el resentimiento consume tu energía y espíritu. Soltar los pensamientos negativos deja libre tu mente para enfocarte en temas constructivos.
  • Medita – No necesitas sentarte en flor de loto sobre un manto y durante una hora, para cosechar los beneficios de la meditación. Incluso tres minutos con los ojos cerrados, contando mentalmente tus respiraciones mientras te sientas en silencio, te ayuda a calmar tu mente y hace sentirte más alerta y mejor.
  • Espiritualidad – Al margen de si vas regularmente a algún templo, o si te consideras persona espiritual, el contacto con un poder superior es una excelente forma de aliviar tus preocupaciones, apreciar lo que tienes y lo que eres, y dejar ir las tensiones y los pensamientos que conducen a la fatiga.

Y si ya te parece que no hay suficiente cafeína disponible para ayudarte a vivir tu día, significa que te llegó la hora de dejar la taza en la mesa. Los cambios sanos siempre te beneficiarán, te harán sentir mejor y podrás ir construyendo tu energía para lograr la conquista de tu ajetreada vida.

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