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Lunes 24 de Septiembre de 2018

Dominar tu Xenofobia

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Deja de reaccionar con odio ante tus miedos

La Xenofobia*, o miedo a los extraños, es un término amplio que puede aplicarse a cualquier miedo que sentimos ante alguien diferente a nosotros. La xenofobia no necesariamente está limitada a la diferencia de etnias; algunas personas que sufren de xenofobia legítima, cuando sienten miedo reaccionan con el odio.

La homofobia, rechazo a contextos culturales diferentes –y ante quienes se visten, hablan o piensan diferente– también es considerada como xenofobia.

Quepa o no en las clasificaciones como verdadero desorden emocional –incluso si es una respuesta inducida de manera subliminal–, hoy en día la xenofobia es materia de un nutrido debate.

La Xenofobia y el odio

Primario y contagioso son el impulso y el deseo de pertenecer a un grupo. A lo largo de la historia quienes han logrado la cohesión en sus familias, tribus o clanes han prosperado, mientras las personas que se separan del grupo por elección propia o cualquier otro motivo, se enfrentan a peligros mucho mayores y oportunidades mucho menores que el resto del grupo.

Identificarse con un clan particular puede ser muy saludable, sin duda; pero también puede conducir al recelo de quienes están fuera. Querer proteger los intereses propios del grupo es algo natural, instintivo, como también eliminar cualquier cosa que amenace a este grupo. Desafortunadamente este instinto protector natural a veces hace que los miembros de un grupo les saquen la vuelta o que ataquen a quienes perciben como diferentes –incluso si no representan peligro alguno para ellos.

Torcer un rasgo positivo -la armonía del grupo y su protección- en negativo -imaginar amenazas donde no las hay- ha llevado a incontables crímenes de odio, persecuciones, guerras y exterminios, dentro de un contexto de nula confianza.

Por lo anterior, una particularidad de la xenofobia es que tiene el enorme potencial de causarle daño a todo su corpus social y no sólo a los peligros externos que lo amenazan.

Síntomas de la Xenofobia

Claro que no todos quienes sufren de xenofobia provocan guerras ni comenten crímenes de odio. La mayoría logran aguantarse sus reacciones y convivir -a veces con enormes esfuerzos- dentro de las normas sociales.

Pueden no hacerle caso a sus impulsos iniciales y hacer amistad con gente diferente. Un ejemplo tomado de la historia de los “reality shows”: durante la primera temporada de “Survivor” (Sobreviviente) de la CBS, el marino retirado SEAL* Rudy Boesch se distinguía por sus opiniones directas, que incluían el rechazo a la gente “gay”, sobre todo si era extravagante.

Aún así hizo primero una alianza y luego una amistad larga y duradera con Richard Hatch, su muy extravagante y frecuentemente desnudo compañero de tribu. Por supuesto, Rudy cada vez que podía aclaraba que esa amistad no debería ser entendida “de una manera homosexual”.

SEAL: Soldado estadounidense de Mar, Aire y Tierra (Sea, Air, Land)

Si sufres de xenofobia tal vez te sientas incómoda o incómodo cerca de la gente que pertenece a un grupo diferente al tuyo. Por ejemplo, puede que le saques la vuelta a ciertos vecinos, a ciertos temas, a quienes manifiesten una preferencia política diferente a la tuya, aunque realmente no tengas bases razonadas; o tal vez consideres imposible tener una amistad con cierta gente sólo por el color de su piel, su forma de vestir, su convicción religiosa o sus preferencias políticas –como ya sabes en cuál país.

Combate la Xenofobia

La gente que sufre de xenofobia vive su vida prisionera detrás de muros, casi sin conocer ni acercarse a quienes les resultan diferentes.

Lo desconocido provoca uno de los miedos más poderosos que hay. Si no has tenido contacto con otras razas, culturas, religiones o ideas políticas, puedes evitar fácilmente caer en una xenofobia con sólo aumentar tus experiencias. Viajar, tal vez pasar una semana en un “hostel” de relajamiento en alguna ciudad que te quede cerca, ese tipo de ideas pueden ayudarte enormemente a enfrentar y vencer tus miedos arraigados en juicios anticipados, pre-juicios.

Si tu xenofobia es más terca y penetrante, si vuelve y vuelve pese a que te has abierto a un abanico de culturas, puede ser recomendable recurrir a un tratamiento profesional. Elige un(a) terapeuta de mente abierta que tenga interés en trabajar contigo durante un tiempo. A diferencia de otras, la xenofobia muchas veces tiene raíces que se aferran a una combinación de educación, enseñanzas políticas, religiosas, y tus experiencias de vida.

Combatir con éxito la xenofobia generalmente significa confrontar varios aspectos de tu personalidad y aprender nuevas maneras de darnos cuenta de que somos seres ¡vivos!

Lisa Fritscher

verywell mind

Revisado por Steven Gans, MD

Traducido por Alfonso López Collada G.

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