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Martes 14 de Agosto de 2018

Anaya triunfó rotundamente en el debate. El poder real negocia inflando a Obrador

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Por Jorge Miguel Ramírez Pérez

A los mexicanos nos desprecian en el extranjero. En Italia somos lo que, en otros lugares de habla hispana, les imputan peyorativamente a los gallegos; y esos comentarios que quieren degradarnos, lamentablemente se basan en algunos errores que se magnifican para sobajarnos, y aparentemente no tienen otro origen sino la ingenuidad colectiva producto de la ignorancia. Lo que es falso.

La razón de la confusión de la gente, más que su ignorancia, es el incesante ataque de medios vendidos, para difundir mentiras que engañen a los grandes públicos. Hasta ahora así ha sido.

Porque se necesitaría ser poco razonables para creer que un sujeto que tiene 18 años en campaña contraviniendo cínicamente el espíritu de las normas electorales, sin interrupción alguna, no está bien agarrado a la oligarquía para negociar. Pero como se encubre todo en un mar de enredos, no se deja de ver lo objetivo: que todo el tinglado es una gran simulación del poder por repetir las dosis de abusos.

Gracias a Obrador, la oligarquía pudo negociar posiciones de poder con Calderón hace casi doce años: al Fondo Monetario Internacional le dieron Hacienda, con Carstens, por cierto mucho mejor que Cordero, que era el informático de las presentaciones de Calderón y lógicamente “se cayó para arriba”; incrustaron a una desconocida Georgina Kessel, que le dieron la Secretaría de Energía, que ahora es socia de la empresa española en energía Iberdrola. Carlos Slim nombró a su yerno en CFE; Jesús Reyes Heroles, exembajador de México con George Bush II, político y empresario petrolero, “casualmente” le dieron PEMEX; Luis Téllez Kuenzler, un zedillista cercano a estadounidenses poderosos como su patrón, le dieron Comunicaciones y metió allí a los de Televisa; y tan luego los aceptó Calderón, se acabó el cuento de “voto por voto y casilla por casilla” . Obrador se hizo paulatinamente perdedizo.

Cuando los poderosos estuvieron seguros de cada puesto en el gabinete, se levantaron “solas” las carpas que siempre estuvieron vacías y que instalaron profesionales en Reforma.

Hace casi seis años, el premio a Obrador fue darle en este sexenio el partido político Morena, por dejar que Peña llegara a la presidencia y ser factor decisivo de reventar las alianzas del PRD con el PAN.

Pero los mexicanos no tenemos memoria ¿qué nos pasa?

Pero ahora ni a quién echarle la culpa, porque la gente ya se dio cuenta en el debate que no pueden pasar por tontos.

Ni modo que no se hayan dado cuenta que Obrador se pasa por el arco del triunfo las leyes. Que junto con su secuaz, la Sheinbaum, mandaron al diablo las licitaciones de las obras en el Distrito Federal. Obrador es de la delincuencia organizada. No tuvo salida, Anaya lo demostró en el debate.

Ni modo que la gente no viera ni oyera cómo se burla Obrador de todos, al decir que la corrupción es el cáncer de México; pero que no hará nada para investigar y menos ajusticiar al gobierno que ha saqueado a México, de la peor manera en su historia.

Se cree tan seguro Obrador que, sin sonrojarse, dice que no hará absolutamente nada para recuperar y castigar lo robado, porque sale con un absurdo: que no es vengativo, como si el dinero fuera suyo. Anaya lo exhibió aliado de los sinvergüenzas y se quedó callado pero enfurecido.

Pero lo que asombra es que, después de las evidencias, todavía la mayor parte de los medios sigue apoyando a un sujeto que, según las encuestas, nada impedirá que sea presidente; un tipo que ni siquiera puede hablar con fluidez, porque, como dice una mentira tras otra, tiene lagunas mentales y teme que él mismo se descubra como lo que es, un falso profeta.

¡Claro que con dolor hay que reconocer que si los de afuera leen y escuchan lo que se difunde, como lo hacen, incluyendo a corresponsales ya amaestrados, tienen toda la razón con sus calificativos que nos desprecian, con las mentiras que se difunden!

El lado de la coherencia y la valentía de Anaya para enfrentarse a la corrupción con nombres y apellidos en el último debate se evade “por órdenes superiores”.

Le menoscaban a Anaya sus méritos. Les demostró a la dupla Meade-Obrador a cada uno, su falta total de honestidad con pruebas, no con teatritos como quieren imputarle a él los del gobierno, que ya no saben qué hacer para impedir que la gente se de cuenta del tamaño del atraco al país, solamente por la forma de los ataques al único opositor.

No tienen los electores pretexto para quejarse si se dejan manipular por el acuerdo de impunidad entre Peña y sus aliados: Meade, su empleado, y Obrador, su aliado político clandestino.

Quedan unos días para que se nos quite la mala fama de no usar el raciocinio e impedir que los locutores manipuladores afirmen lo que no es cierto. Hay que demostrarles que no prosperaran con escenarios prefabricados, videos que muestran de manera burda la técnica de sonsacamiento.

Sólo hay que ver cuánto dinero se ha gastado el gobierno de Peña en comunicación social, miles de millones.

Anaya ganó el debate rotundamente y aumentó el odio hacia él, y lo peor es que, de pasada, desató la repulsa abierta, de los autoritarios a la democracia.

 

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