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Martes 14 de Agosto de 2018

El golpe a la “honestidad valiente”

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Por Francisco Garfias

El golpe de Ricardo Anaya al representante de la “honestidad valiente” fue duro, directo, pero quién sabe si efectivo. Al Peje todo se le resbala. Nada lo ha movido, hasta ahora, del primer lugar en las encuestas sobre preferencias electorales de cara a la ya cercanísima elección presidencial.

Y, sin embargo, el abanderado del Frente dejó al descubierto que, cuando fue jefe de gobierno, López Obrador hizo asignaciones directas de obra por 170 millones de pesos.

Son contratos ligados a la construcción de los llamados “segundos pisos” que se otorgaron a uno de sus contratistas consentidos: José María Riobóo Martín.

–¿No es cierto Andrés?– preguntó Ricardo ante las cámaras.

–No tiene sentido lo que planteas. Te digo que no. Yo no soy corrupto— respondió el tabasqueño.

* * *

Más allá del tamaño del impacto en la audiencia del tercer y último debate entre presidenciables, la incomodidad manifiesta del Peje nos llevó a hacer preguntas que a sus seguidores incomodan:

¿Las asignaciones sin licitación de Morena son criticables o son inmaculadas porque llevan la bendición de AMLO?

¿No es el ingeniero José María Riobóo Martín el equivalente a Juan José Hinojosa, del Grupo Higa, con Peña Nieto, toda proporción guardada?

* * *

Andrés ya dijo que “no hubo nada chueco en las adjudicaciones”, pero el dardo pegó donde iba dirigido. Dolió.

No por nada el hijo de AMLO le gritó “cerdo” a Ricardo Anaya en el aeropuerto de Mérida, cuando abordaba el avión que lo regresaría a la Ciudad de México.

La escena la vivió el vocero del candidato del Frente, Fernando Rodríguez Doval. Esto fue lo que nos contó:

“Estábamos a punto de abordar el avión… Íbamos Ricardo, su esposa Caro, Salomón Chertorivsky, Gerardo Priego y yo.

“En eso escuchamos unos gritos violentos. Gerardo, que es de Tabasco, nos confirmó que era José Ramón, el hijo mayor de AMLO, y que nos había gritado algo así como son uno cerdos, voy a cuidar mi cartera.

“Lo volteamos a ver sonrientes. Él no nos sostuvo la mirada. Volteó para otro lado. Se notaba colérico”.

* * *

Y es que la receta de AMLO para todos los problemas de México es el combate a la corrupción y el recorte de los gastos suntuarios en el Gobierno Federal.

¿La corrupción se combate con adjudicaciones directas? Es pregunta.

En una “nota aclaratoria”, el Grupo Riobóo reconoce que sí hubo esas asignaciones de contratos por parte del entonces GDF. Están relacionadas con los viaductos elevados diseñados.

“Nuestros alcances –dice la nota– abarcan los estudios topográficos. Pero también de mecánica de suelos sismológicos; los diseños y cálculos geométricos, estructurales, de todos los elementos que lo conforman, así como otros estudios necesarios para asegurar su funcionalidad y su resistencia”.

El proyecto conocido coloquialmente como “segundos pisos”, se otorgó, vía asignación directa por parte del gobierno, debido a que resultaba la solución más económica y conveniente al interés público.

“Ésta sólo podía ser otorgada al Grupo debido a que los medios prefabricados están protegidos por patentes y modelos de utilidad regulados por la Ley de Propiedad Industrial e Intelectual.

“Podemos concluir que la asignación realizada por el entonces Gobierno del Distrito Federal fue legal”, concluye Riobóo.

En ese comunicado el grupo admitió que sí, efectivamente, le quería entrar a los trabajos del nuevo Aeropuerto de la Ciudad de México, pero que la autoridad determinó que no seguirían en el proyecto.

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Otra “fake news” que escuchamos en el debate la dijo el propio Ricardo Anaya cuando aseguró que votó en contra del llamado “gasolinazo”.

Hasta donde pudimos averiguar, el esquema donde se establecieron lo que serían los aumentos a los combustibles está en el artículo 14 Transitorio de la Ley de Hidrocarburos.

Esa Ley se votó en la Cámara baja en julio del 2014. En esos meses, el entonces diputado Ricardo Anaya estaba de licencia. En consecuencia, no votó en contra, como dijo. En su lugar estaba su suplente, que sí voto a favor.

En San Lázaro nos aseguran que el documento sobre la votación que el abanderado del Frente presentó la noche del martes en el Debate corresponde a la votación de la Reforma Fiscal. Eso fue en octubre del 2013.

“Allí sí votó en contra, pero el tema no eran los combustibles”, subrayó.

* * *

José Antonio Meade también metió la pata en Mérida. “Aquí el único indiciado eres tú”, le dijo a un enervado Ricardo Anaya, quien hasta en tres ocasiones utilizó la amenaza de meter a la cárcel a Peña y al candidato simpatizante del PRI.

Consultamos especialistas en Derecho, incluso del PRI, para cercionarnos si verdaderamente Anaya está “indiciado” por el delito de lavado de dinero. Nos dijeron que no, al menos por ahora.

“No ha habido la confirmación de pruebas concluyentes. No han declarado los testigos. Sólo hay referencias”, nos dijo un prestigiado jurista del tricolor en “off the record”.

Por cierto que la Comisión Permanente aprobó ayer un llamado a la PGR para que, en un plazo máximo de diez días, presente un informe sobre el estado que guardan las indagatorias en contra de los Hermanos Barreiro y del propio Anaya, por operaciones inmobiliarias al margen de la Ley.

Lo curioso aquí es que algunos frentistas subieron a la tribuna para hablar a favor del punto de acuerdo presentado por el PRI, pero al final legisladores del PAN y del PRD votaron en contra.

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Desde la antigua sede de la Universidad Nacional de Córdoba, Argentina, a más de 6 mil 700 kilómetros de CU, nos llegaron las palabras pronunciadas por Enrique Graue, rector de la UNAM, sobre el futuro próximo de las universidades públicas de la región.

El rector aseguró que la autonomía ha sido un crisol en donde la pluralidad ideológica y el sentido crítico e independiente de los universitarios ha imperado ante cualquier imposición de filiaciones políticas e ideológicas. Que así sea.

FIN.

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