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Lunes 20 de Agosto de 2018

Temas y agendas

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Por Alejandro Zapata Perogordo 

En los últimos días hemos visto una serie de declaraciones tanto de AMLO como de sus cercanos colaboradores mencionados para ocupar relevantes cargos en la próxima administración. Sin excepción alguna, todos han ido citando temas y colocando puntos en la agenda nacional, se advierte en algunos, ligereza al abordar rubros que requieren profunda reflexión e integralidad, desde una perspectiva que solamente los toca de manera superficial creando ambientes de incertidumbre. 

El virtual Presidente se enfoca en el combate a la corrupción y al establecimiento de políticas de austeridad, reduciendo salarios y retirando canonjías a la alta burocracia, rubros que resultan ser de las simpatías de todos los ciudadanos, hartos y cansados de los excesos.

No obstante, el país tiene adicionalmente problemas que requieren atención prioritaria, cuyo diagnóstico, análisis y solución tiene que observarse en toda su amplitud, sin embargo, la tendencia autoritaria y centralista está prevaleciendo en algunos virtuales miembros del próximo gabinete al imponer únicamente su individual visión.

Me quiero referir concretamente al tema de la pacificación nacional, pues es cierto que desde hace años enfrentamos un clima de violencia que ha impactado tanto a las instituciones como a la sociedad, dejando una estela de inseguridad y desconfianza. 

El punto es relevante en virtud de orígenes y consecuencias, pues tiene que ver con aspectos desde la seguridad nacional, seguridad pública, procuración de justicia, corrupción, impunidad, coordinación con los diferentes órdenes de gobierno, hasta la recomposición del tejido social, lo que implica toda una gama de factores a considerar, independiente de la regionalización del fenómeno que también debe atenderse. 

El enfoque dado, en principio me parece desafortunado y parcial, cuando se habla de procesos de paz, regularmente se refieren a desavenencias políticas que culminan en guerrilla, lo que no es el caso, aquí nos encontramos con el lastre de la delincuencia organizada con objetivos completamente diferentes a los derivados de guerrilleros, que además se ha infiltrado en las instituciones.

Así, cuando se habla de legalizar las drogas, al parecer concretamente la marihuana, consistente en permitir el cultivo, distribución y comercialización, para frenar la violencia, adicionado con otras medidas como amnistías y reducción de penas, comisiones de la verdad, etc., lo veo más como un asunto mediático para atraer reflectores, que una posición seria y de fondo. 

Seguramente existen muchos temas por debatir y explorar verdaderas soluciones de fondo, sin embargo, el punto medular será fijar las reglas de la nueva relación entre la sociedad y la administración, los equilibrios y desterrar el gobierno de un solo hombre son necesidades primordiales para la salud pública.

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