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Viernes 19 de Octubre de 2018

¿Cuando te estresas engordas y cuando engordas te estresas?

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Por Elizabeth Scott, verywellmind / Trad. Alfonso López-Collada

Habrás oído que el estrés puede afectar a tu organismo de muchas maneras, y que tu cintura es un indicador particularmente visible de tu estrés. No es por desanimarte, pero sí es cierto: el estrés puede causarte sobrepeso de muchas maneras; una tiene que ver con el cortisol, popularmente conocido como “hormona del estrés”.

Cuando te asalta el estrés se dispara en tu cuerpo una respuesta poderosa, inmediata, urgente, que provoca la liberación de varias hormonas, entre las que va el cortisol. Y cuando tenemos más cortisol del debido en nuestro sistema nos asalta un poderoso deseo y nos imploramos a nosotros mismos que nos demos tantitos bocadillos o una comida… no muy saludables. Algo así como dulces, chocolates, refrescos y bocadillos con alto contenido de azúcares o de grasas, que –sí, ya sabes– se convierten en sobrepeso.

Ya sea que nuestro estrés se deba a que nos piden tonterías en el trabajo, que estemos ante un peligro real, nuestros cuerpos responden como si alguien estuviera a punto de hacernos daño y  tuviéramos que luchar para salvar la vida (o correr como caballos desbocados). Para responder a esta necesidad, experimentamos un impacto de energía, alteraciones en el metabolismo, la sangre y otros cambios que pueden afectar digestión, apetito y finalmente el peso corporal, de muchas maneras.

Si a causa del estrés permaneces en ese estado durante un período largo, está en juego tu salud. Además de un montón de otros peligros. El estrés crónico puede también ocasionarte aumento de peso –el cual puede en ocasiones generarte más estrés. El estrés crónico y el cortisol pueden contribuir al aumento de peso de las siguientes formas:

Tu metabolismo

¿Sientes como que subes más fácilmente de peso cuando tienes estrés, aunque consumas la misma cantidad de comida de siempre? Demasiado cortisol puede hacer más lento tu metabolismo, y esto causa un mayor incremento de peso del que sería normal en ti. Además, esto nos desalienta y nos dificulta ponernos a dieta.

Los antojitos

Está bien, tienes un fuerte estrés. ¿Qué prefieres, una crujiente ensalada o unos tacos de cochinita? Apuesto que lo segundo. Quienes experimentan estrés crónico tienden a sentir antojo por más alimentos con grasa, sal y azúcar. Esto incluye dulces, alimento procesado y otras cosas que para ti no son muy buenas, que digamos. Típicamente son menos saludables y provocan más aumento de peso.

Azúcar en la sangre

El estrés prolongado puede alterar el nivel de azúcar en la sangre, provocándote estados de ánimo cambiantes, fatiga y condiciones como la hiperglicemia. Demasiado estrés se ha vinculado incluso al síndrome metabólico –un enjambre de problemas de salud que pueden derivar en problemas mayores, como ataques cardíacos y diabetes.

Acumulación de grasa

El estrés excesivo afecta incluso ahí, donde tendemos a almacenar grasa. Los niveles elevados de estrés están relacionados a mayores niveles de grasa abdominal. Esta grasa, desafortunadamente, no sólo es indeseable desde el punto de vista estético, sino que se relaciona con riesgos mayores de salud que la grasa acumulada en otras áreas del cuerpo.

Alimentos altos en grasas

Hay otras maneras en las que la tensión emocional puede estar relacionada con el aumento de peso. Las siguientes son las principales conexiones entre el peso y el estrés:

Comer de puros nervios

Los niveles altos de cortisol no sólo pueden provocarte antojo de comida no sana, sino que el exceso de energía nerviosa casi siempre te hace comer más de lo que es lo normal para ti. ¿Cuántas veces te has descubierto espulgando la cocina en busca de una golosina, un “tentenpié”, o te das cuenta cuando ya estás masticando comida chatarra cuando tienes estrés, pero no hambre? Eso se llama comer por tensión o “comida emocional”.

La comida rápida

Los expertos están convencidos de que una razón importante de que actualmente veamos cada vez más obesidad en nuestra sociedad, es que la gente está demasiado estresada y ocupada para cocinar alimentos sanos en casa, así que optan por comprar platillos preparados en la tienda o el restaurante de comida rápida más cercanos.

El precio que pagues por tu comida rápida, incluso en un restaurante caro, puede ser más azúcar y grasa en tu organismo. Incluso en las circunstancias más saludables, cuando no comes en casa no sabes realmente qué te sirven ni puedes controlar lo que traen tus platillos. 

Por todo lo anterior, y porque los restaurantes muchas veces agregan ingredientes menos sanos -como mantequilla- para realzar el sabor, es más sano y menos estresante comer en casa.

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