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Lunes 24 de Septiembre de 2018

¿Es sano tu miedo a la muerte?

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Por Angela Morrow, RN (Verywell) / Trad. Alfonso López-Collada

Un miedo sano a la muerte te puede servir para hacer elecciones más positivas en tu vida. Pero un miedo patológico, excesivo, puede impedirte vivir feliz. ¿Te has preguntado si tu miedo a la muerte es enfermizo o sano? Aquí te ayudamos a saberlo.

¿Quién le tiene miedo a la muerte?

El miedo a la muerte es tan común que ha inspirado muchos proyectos de investigación e intrigado a todo tipo de gente, desde alumnos de escuelas hasta líderes religiosos. Incluso hay un campo de estudio llamado “tanatología” (estudio o tratado de la muerte), que analiza la reacción humana hacia la muerte y al morir. El estudio del miedo a morir arroja algunos hallazgos interesantes.

Según la “Encuesta de los Miedos Estadounidenses” (“Survey os American Fears”) de 2017, aplicada por la Universidad Chapman, el 20.3% de los estadounidenses tienen “miedo” o “mucho miedo” de morir, sin que la manera en que suceda tenga un valor significativo. Por ejemplo, el 18.3% de los sujetos manifestaron miedo de ser asesinados por un extraño y el 11.6% por alguien conocido.

Es interesante que un porcentaje similar de los entrevistados (20 por ciento) declaró su miedo a hablar en público. Tal pensamiento hizo que el exitoso comediante Jerry Seinfeld acuñara la frase “Para la gente común esto significa que, cuando asista a un funeral, más le vale ir en el ataúd que ser quien pronuncie el discurso fúnebre”.

Las mujeres, por su parte, tradicionalmente han mostrado mayor inclinación a temerle a la muerte. Esto puede deberse al hecho de que la mujer admite más fácilmente que tiene ese miedo y habla de él, que el hombre.

Otra corriente de investigadores argumenta que la gente joven teme a la muerte más que la gente mayor. Un estudio aplicado a personas moribundas en Taiwán mostró que el miedo a la muerte no disminuye con el aumento de edad.

Ese mismo estudio reveló, eso sí, que el miedo de un paciente a la muerte se reducía cuando se le internaba en una institución de cuidados paliativos. Es posible que esto se deba a la educación y al apoyo tanto emocional como espiritual que recibe el/la paciente de parte del equipo que le atiende en el hospicio.

Variables del miedo a la muerte

Podemos subdividir nuestro temor general a la muerte en varias categorías específicas de miedos.

  • Miedo al dolor y al sufrimiento

Es el miedo a que, al estar ante la muerte, experimentemos un dolor y un sufrimiento extremadamente agudos. Este miedo es común en mucha gente sana, así como en pacientes de cáncer y otras enfermedades terminales –desafortunadamente, sin embargo, todavía poca gente sabe que los cuidados paliativos pueden aliviar su dolor y otros síntomas angustiantes propios de la etapa terminal.

  • Miedo a lo desconocido

En estricto rigor, la muerte sigue siendo la gran desconocida porque en la historia del mundo ninguna persona ha regresado de su fallecimiento para decirnos qué es lo que realmente sucede luego de que exhalamos nuestro último suspiro. Y aunque en nuestra naturaleza humana está el impulso que nos hace querer entender y darle sentido al mundo que nos rodea, la realidad es que la muerte no puede ser verdaderamente comprendida por persona alguna que esté viva.

  • Miedo a la No-Existencia

Es común encontrar gente que manifiesta su temor al enfrentar la idea de que al morir dejará de existir completamente. Este miedo se presenta sobre todo en las personas ateas que carecen de creencias espirituales o religiosas. Pero la verdad es que también mucha gente de fe teme descubrir al morir que no se ganó la vida eterna mientras vivió, o que su creencia en una vida después de la muerte finalmente no sea cierta.

  • Miedo al castigo eterno

Similar al miedo a la no-existencia, este miedo no es exclusivo de los creyentes devotos de alguna fe religiosa o espiritual. Muchas personas –independientemente de su convicción religiosa o su ausencia de creencias espirituales– tienen miedo de ser castigadas por lo que hicieron o por lo que no hicieron durante su vida en la tierra.

  • Miedo a perder el control

La naturaleza humana generalmente nos lleva a querer controlar las situaciones que enfrentamos, pero la muerte sigue siendo algo sobre lo que absolutamente no tenemos control alguno. Esto le da miedo a mucha gente. Hay quienes pueden intentar ejercer alguna manera de control sobre la muerte comportándose de un modo extremadamente cuidadoso para no arriesgar su vida, o sometiéndose a continuos y rigurosos exámenes de salud.

  • Miedo de lo que será de nuestros seres queridos

Otro miedo común ante la idea de la muerte se enfoca en la preocupación de lo que sucederá en caso de que muramos a quienes tenemos bajo nuestro cuidado. Las madres y los padres, por ejemplo, pueden preocuparse por su criatura recién nacida o por un hijo pequeño. Los familiares que cuidan a algún ser querido, pueden temer que nadie más pueda atender las necesidades y demandas de sus pacientes. Y alguien que incluso esté en la cumbre de su vida puede sentir miedo ante el pensamiento de dejar sola a su pareja debido a la muerte.

El miedo a morir lo siente la mayoría de la gente. La frecuencia y la intensidad de ese miedo y sus variantes, cambia de una persona a otra. Si bien sentir algo de miedo es saludable, porque nos hace tener más cautela, hay quienes desarrollan un miedo enfermizo a la muerte.

Miedo sano y malsano a la muerte

En términos generales, el miedo a morir puede de hecho ser indicador de salud mental para los seres humanos. Es frecuente que, cuando tenemos miedo a morir, actuemos con más cuidado y tomemos las precauciones necesarias para minimizar los riesgos; por ejemplo, abrochándonos el cinturón de seguridad en el auto o usando un casco para andar en bicicleta.

Un miedo saludable a la muerte también puede hacerse presente recordándonos de hacer el mejor uso posible de nuestro tiempo aquí, en la Tierra, y no dar por seguras nuestras relaciones personales. Temer la realidad de la muerte también puede empujarnos a trabajar más para dejar un legado duradero. George Bernard Shaw fue tal vez quien mejor lo haya resumido al decir: “Quiero estar completamente agotado cuando muera, porque entre más trabajo más vivo.”

Un miedo a la muerte a veces puede ser tan severo que interfiera con la vida diaria de una persona. La condición conocida como “tanatofobia”, intenso e irracional miedo a la muerte, puede consumir los pensamientos de una persona. Incluso puede afectar las decisiones más elementales que tome, por ejemplo, un miedo paralizante que le impida salir a la banqueta para recoger el periódico.

En suma…

Tenerle miedo a la muerte es natural y hasta cierto punto mucha gente lo comparte. Si sospechas que tu miedo ha crecido hasta el punto de la tanatofobia, lo mejor será buscar ayuda de un profesional capacitado de la salud mental.

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