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Sábado 22 de Septiembre de 2018

Cañaveral… ¡el gozo vibrante de la cumbia mexicana triunfa en el Auditorio!

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Carlos Arturo Baños Lemoine.

Justo comenzaba a caer la lluvia por los rumbos del Auditorio Nacional cuando, en punto de las 20:30 horas, se anunció la tercera llamada y se encendieron las luces, tan fuertes y vivas como las canciones que acompañarían a lo largo de la noche. Dio inicio, así, uno de los magnos conciertos con los que la agrupación musical Cañaveral está celebrando sus 23 años de trayectoria artística, gracias al liderazgo de don Humberto Pabón, un músico veterano y talentoso que ha sabido rodearse de talento.

La partida de nacimiento de Cañaveral data de 1995.

Con la consigna “Juntos por la Cumbia” comenzó el concierto de una de las agrupaciones más icónicas de la cumbia mexicana, ya que, si bien la cumbia no era un género nuevo a mediados de los noventa, Cañaveral logró como pocos grupos inyectar el gusto por la cumbia en todos los sectores de la sociedad mexicana.

Prácticamente no hay fiesta familiar, celebración barrial o antro que se abstenga de lanzar algunos éxitos de Cañaveral justo cuando la “tocada” está en su mejor momento. Y es inevitable al menos “mover las patitas” dentro del microbús cuando el conductor nos receta, en su personal ambiente de luces de neón y bocinas sobrepuestas, algunas cumbias de Cañaveral, en su versión original o pirata.

Por supuesto que el éxito de Cañaveral se potenció gracias a la eficaz estrategia mercadológica que llevó a cabo Fonovisa (filial discográfica de Televisa) durante los noventa. Fonovisa sabía captar talento para luego expandirlo a todos los rincones de América Latina y el sur de los EEUU.

Pero todos sabemos que mantenerse en el gusto popular no es sencillo. Cañaveral lo ha logrado por lustros, gracias a que a su repertorio pertenecen varios éxitos inmarchitables de la poderosa y sabrosa cumbia mexicana, como son Tiene espinas el rosal, No te voy a perdonar, Échame al olvido, Traición y olvido, Nunca fui tu dueño, No lo puedo negar, Hasta el cielo lloró, Vuelvo a sentir y Mala, entre otros; éxitos que suelen ser de interpretación obligada en todos sus conciertos.

La gente los pide, la gente los baila, la gente los canta y los tararea, porque Cañaveral ya forma parte del alma popular mexicana.

Ante un Auditorio Nacional al tope, Cañaveral volvió a demostrar por qué sigue siendo una de las agrupaciones consentidas del público mexicano, incluyendo a las generaciones más jóvenes. Y esto no obstante a que la cumbia ha perdido cobertura en los medios electrónicos, los cuales se inclinan más hacia la bachata romántica, la música de banda (o grupera) y el reguetón. Con todo y esto, el poder de la cumbia sigue vivo, fuerte y presente gracias a grupos inmarchitables como Cañaveral. Quizá nuevas producciones discográficas, con temas nuevos, puedan darle un giro a esta situación.

Como sea, Cañaveral es una de las agrupaciones que han logrado que la cumbia siga burbujeando en nuestro ambiente musical, al lado de Los Ángeles Azules, La Sonora Dinamita, Margarita, Celso Piña y Alberto Pedraza, en un primer plano. Por cierto, como que hace falta que Cañaveral comparta más el escenario con Celso Piña, ¿no creen?

Las butacas estuvieron salpicadas de candela pura de principio a fin, porque Cañaveral no defraudó nunca a sus seguidores. La gente coreaba todas sus canciones y, donde podía, se ponía a bailar. Con una excelente producción, el ambiente “se prendió”: excelente acústica, luces multicolores con agradables efectos visuales, guapas y fogosas bailarinas, satisfactorias interpretaciones y, por supuesto, la vigorosa proyección escénica de Emir Pabón.

Cañaveral no escatimó en gastos porque resulta notable su respeto al público. Es un grupo que nos tiene acostumbrados a echar la casa por la ventana con tal de complacer a su gente. ¡Bravo por ello!

Hubo invitados de lujo que apelan a la nostalgia de todos nosotros: las Pandora y Leo Dan. Y también hubo adaptaciones cumbiamberas de canciones pertenecientes al pop romántico, como Por debajo de la mesa, obra del maestro Armando Manzanero que tan famosa hiciera Luis Miguel.

Por supuesto que la gente extrañó la presencia Jenny, esa esbelta, alta y rubia trompetista y cantante de Jenny and the Mexicats. Ni modo, extrañamos a esa británica con delicioso sabor ibero y latino; ahí será para la otra. Y, claro, fue de notarse y de disfrutar el estilo Big Band que ha aderezado las recientes producciones de Cañaveral. Suena bien y se siente bien el espíritu de orquesta para la cumbia.

En fin, señoras y señores, se trató de una noche redonda y gozosa gracias a la entrega y sabrosura de… ¡Cañaveral!

Le tenemos que agradecer a Cañaveral que siga manteniendo viva la tradición musical de la cumbia mexicana, sin duda alguna.

Personalmente, le agradezco a la Lic. Angélica Macías Vidaurri todas las atenciones y facilidades para la cobertura del concierto de Cañaveral.

Para terminar, aquí les dejo una probadita de lo que pudimos disfrutar el pasado viernes por la noche… ¡noche de lluvia y cumbia al estilo de Cañaveral!

¡A bailar se ha dicho!

El Arsenal / Texto e imágenes de Carlos Arturo Baños Lemoine

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