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viernes, abril 19

¿Alguien pidió perdón?

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Rubén Cortés.

Un disparate. No habrá otro resultado para ese revoltijo del gobierno electo en su trato al crimen organizado: paz, reconciliación, perdón, amnistía. El gobierno electo tiene una confusión total en ese tema. Pero es peor la confusión que provoca en la ciudadanía.

Porque, para otorgar perdón… alguien debe pedirlo. Y, hasta ahora, no se sabe que lo solicitase públicamente algún capo, sicario, dealer, halcón, pistolero, lugarteniente, cártel, célula, operador financiero, cosechero de mariguana o amapola…

Ni les interesa. Y, tampoco al gobierno electo. Todo esto es parte de la estrategia de conducción de los sistemas populistas: dar a la gente pan y circo, hasta que exista pan. Porque mientras les da pan, los envuelve en una telaraña de dependencia del Estado, de la cual es imposible zafarse.

Desde ya, estamos envueltos en:

1.-Delegados que visitarán cada casa para detectar las necesidades de las familias: Así, controlará a cada mexicano que, al final, terminará controlado por lo que siempre ensambla el populismo: un “comité de vigilancia”, como en Cuba; un “carnet de la patria”, como en Venezuela…

2.-Proceso de paz con el crimen organizado: Pero, si no existe petición de proceso de paz por parte del crimen organizado, y éste no es un grupo homogéneo, sino una miríada de pandillas dispersas ¿Con quién se sentará el gobierno a negociar? ¡Por favor!

3.-Abrir 100 universidades públicas: Ya hay en la CDMX, y es una clientela política. Desde 2001 tituló sólo 819 estudiantes y la carrera de cada uno costó 11 millones de pesos. Con eso se pagan 11 matrículas anuales en la universidad más cara del mundo: el Sarah Lawrence College, Nueva York.

4.-Créditos ganaderos a la palabra: Con dinero de nuestros impuestos, decidirá a dedo a quiénes le presta y, la única seguridad de que los beneficiados devuelvan el préstamo, será… su palabra e integrar, en pago, las clientelas políticas del gobierno.

Pero el gran bluff es eso del “perdón”, pues para prometerlo, parte de una falsedad: establece que la violencia que provocó 154 mil asesinatos fue generada intencionalmente por los gobierno anteriores, cuando la violencia se genera porque los mercados ilegales se autoregulan con violencia

El control de esos negocios (droga, secuestro, trata de personas, robo de coches, prostitución…) se resuelve a plomazos. Y seguirán funcionando de esa forma. ¿Quién dijo que los beneficiarios quieren perdón, diálogo o terapias? Quieren la lana que deja.

Pero, además de que no hay contraparte oficial con la cual elaborar ese “perdón”, tampoco existe cohesión ciudadana ni diseño institucional serio para concederlo. Sólo vemos un acto voluntarista del gobierno electo, que, de facto, lo que propone es abdicar en esa lucha y generar impunidad.

Se puede entender que sea un anhelo.

Pero un país necesita certeza.