web analytics
Domingo 16 de Diciembre de 2018

El perdón

0

José C. Serrano.

La iniciativa del grupo que encabeza Andrés Manuel López Obrador, presidente electo de los Estados Unidos Mexicanos, llamada foro por la pacificación y reconciliación nacional, parte de una premisa falsa al meter en un mismo costal el perdón con la venganza. En el arranque de la propuesta, en Ciudad Juárez, el político tabasqueño apechugó la negativa de los ofendidos para conceder el perdón a los integrantes del crimen organizado.

El oriundo de Macuspana no asimila a cabalidad la tragedia de la desaparición de personas. No le queda claro que cuando un miembro de la familia muere, el rito del velorio, el sepelio, propician expresiones de afecto y solidaridad de familiares y amigos, de vecinos e incluso de algunas autoridades. Todo ello permite iniciar un proceso de duelo que, con el tiempo, ayuda a asimilar el impacto de la pérdida, a sobreponerse.

Pero cuando no hay cuerpo que la acredite, cuando la muerte sólo se intuye pero no se constata, la reacción es otra. No hay espacio para compartir el dolor. El temor prevalece sobre la solidaridad. Los deudos quedan aislados entre la incertidumbre, la negación, la esperanza, el coraje, la frustración. En palabras del psiquiatra mexicano Juan Ramón de la Fuente:

“El proceso del duelo no fluye, se pasma. La mente se paraliza. Surgen entonces el resentimiento, la necesidad de encontrar la evidencia que permita cerrar el capítulo del dolor que no cede y de identificar a los culpables para que se haga justicia”. Nada de esto está emparentado con la Ley del Talión: ojo por ojo y diente por diente.

La identificación de los culpables es una deuda que la autoridad ministerial tiene con los ofendidos. Ejemplos para ilustrar esta expresión sobran: abuso de autoridad hacia los familiares de la persona desaparecida, cuando emprenden alternativas que se dirigen a buscar el apoyo de organizaciones de la sociedad civil; tardanza en la búsqueda de medios que brinden información oportuna sobre un hecho delictivo, como el material que registran las cámaras de videovigilancia de establecimientos mercantiles como restaurantes, bares y hoteles. Un ejemplo contundente de esta práctica ha sido la actuación de la agente del Ministerio Público de la Federación, Denisse González Sánchez y la fiscal Rosario Sandoval Medina, adscritas a la Unidad Especializada en la Investigación de Delitos en Materia de Secuestro (UEIDMS) de la Subprocuraduría Especializada en la Investigación de Delincuencia Organizada (SEIDO), ambas dependientes de la Procuraduría General de la República (PGR).

El foro de marras siguió su marcha en otras dos sedes: la Laguna, en Torreón Coahuila y en Morelia, Michoacán. Las pretensiones de imponer el perdón por consigna se fueron matizando. Algunos familiares de los desaparecidos consintieron en perdonar a los agresores, siempre y cuando la justicia vaya por delante.

El doctor De la Fuente Ramírez se pregunta: “Con ese dolor que desgarra el alma, ¿cabe el perdón como algo que nos puede ayudar a avanzar en un proceso de justicia? Si tiene un efecto reparador, sí tiene un espacio. No se puede en todos los casos y no puede ser el elemento determinante y fundamental de una solución”.

Con el andar de los días, el doctor Alfonso Durazo Montaño, figura señera en el desarrollo del foro por la pacificación y la reconciliación nacional, admite que el perdón es un proceso opcional hacia el interior de las víctimas y no necesariamente una consecuencia jurídica.

Acerca del concepto perdón expresa:

“Lo que se busca en el planteamiento del perdón es que las propias víctimas superen hasta donde ellas estén dispuestas esa tragedia interior que representa su condición de víctimas. El Perdón es una decisión personalísima y las víctimas podrán otorgarlo o no, pero lo primero es la justicia”.

Del primer lance en Ciudad Juárez, Chihuahua al más reciente en Morelia, Michoacán, es notorio el matiz en el discurso y en la actitud de quienes son las figuras principales del multicitado foro.

Ante este clima de efervescencia mediática es oportuno advertirle al presidente electo de México, que no se deje rebasar por la tentación del culto a la personalidad. Sobran barberos que ya le susurran al oído lo importante que es la foto oficial. La razón señala que ese cartón no sirve para maldita la cosa. Si busca popularidad, la tiene de sobra: es más conocido que la Pomada de La Campana y el Jabón del Perro Agradecido.

Compartir.

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.