web analytics
Jueves 15 de Noviembre de 2018

Marcha atrás del NAIM perjudicará viabilidad futura de la CDMX

0

Isaías Villa González.

Conforme a su estilo ambiguo en temas delicados, Andrés Manuel López Obrador, Presidente Electo, determinó trasladar una decisión fundamental para el país hacia “el pueblo que nunca se equivoca”. Así, el destino del Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM) lo quiere someter a una difusa fonsulta.

Voces de diversos sectores se han pronunciado ya sobre las graves consecuencias de dejar el avanzado proyecto de Texcoco en la incertidumbre, y en su caso suspenderlo; también acerca de lo frívolo de simular un sentido democrático en una asunto tan técnico; y además se ha señalado la incongruencia de que uno de los principales contratistas de AMLO, el Ing. José María Rioboó, que ahora le asesora en contra del NAIM, haya participado en el concurso para construir el mismo, habiéndolo perdido.

Pero yo quiero llamar la atención sobre otra arista, para poner especial cuidado en la actuación de Claudia Sheinbaum, Jefa de Gobierno Electa de la CDMX, pues el destino de esta decisión tendrá sus mayores efectos en nuestra urbe capital. Ello porque el eventual cierre de operaciones del actual Aeropuerto (AIBJ) liberaría alrededor de 710 hectáreas de terreno, cuyo buen uso puede significar un gran alivio a nuestra saturada Ciudad y representa, entonces, la mayor oportunidad urbana en décadas.

De antemano nadie espera mayor autonomía de las opiniones de Sheinbaum respecto a AMLO. Ya de hecho se manifestó a favor de la consulta que éste anunciara: “La consulta es viable, la gente va a tomar una decisión, lo importante es que esté informada y entonces tiene que haber este proceso de información y la decisión, yo respeto eso (…), tampoco conozco exactamente cuál va a ser el esquema de la consulta, pero ya nos vamos a reunir con Jiménez Espriú para conocerla”. Añadiendo que con el gobierno federal “deberán discutirse también algunos temas como si habrá una compensación para la Ciudad de México por perder su aeropuerto y cuál será el destino de los terrenos del mismo… (ya que) es un terreno federal (Reforma, sábado 18 agosto, p. 6).

Recordamos que esta superficie de 710 hectáreas posee una ubicación inmejorable: en el Oriente de la ciudad capital, pero a escasa distancia de la sede de los Poderes de la República y del gobierno local. Y cuenta con una gran infraestructura urbana en sí y en su entorno. Representa cerca del 1% del territorio urbano de la ciudad capital. Para tener idea de sus dimensiones, este terreno es de un tamaño mayor al de todo Chapultepec, el doble del Central Park de Nueva York o del parque natural Bitsevsky de Moscú, Rusia.

Ya el exsecretario de Desarrollo Económico del GCDMX, e ideólogo del proyecto de uso sustentable de este terreno, Salomón Chertorivsky, expresaba al anunciar el Foro Internacional sobre la Gran Transformación Urbana (septiembre de 2015): “Los probables proyectos concentran oportunidades para construir una infraestructura de equidad, de habitabilidad, empleo, desarrollo económico, reordenamiento urbano, recuperación ecológica, hídrica -incluso lacustre-, educación, rehabilitación de espacios públicos y planeación (…), se trata de atisbar los siguientes 20 años de la Ciudad (…), el hábitat de las siguientes dos generaciones”.

El principal avance de los foros, consultas, deliberaciones de grupos de trabajo animados por Chertorivsky ubicó el objetivo de priorizar el espacio para infraestructura que otorgue viabilidad futura a la Ciudad, por encima de las tentaciones depredadoras, mercantilistas o populistas, vinculadas con desarrollos inmobiliarios o malls comerciales.

Durante la pasada campaña, Alejandra Barrales y la alianza “Por la CDMX” (PAN-PRD-MC) retomarían estas ideas, proponiendo en su plataforma el uso de esos territorios para construir ahí lo que se denominó un Chapultepec 2, es decir un gran parque boscoso, y una Ciudad Universitaria 2, consistente en un espacio educativo con carreras de vanguardia del siglo XXI (informática, robótica, etc).

Lo cierto, más allá de intereses político-partidarios o de cálculos particulares de cualquier orden, es que efectivamente nuestra Ciudad de México y su zona conurbada requieren de proyectos con visión estratégica. El crecimiento demográfico y la centralización de la vida nacional hicieron crecer monstruosamente la gran mancha urbana de la megalópolis. A ello ha correspondido una disminución relativa de las áreas verdes, y sumada la circulación de más de 4.5 millones de vehículos automotores que generan una gran contaminación, el resultado es un deterioro continuo del medio ambiente y de la calidad de vida de los capitalinos.

De igual manera, el abastecimiento de agua potable constituye ya un problema de sobrevivencia. El vital líquido es insuficiente, y la tendencia establece un cada vez más difícil y costoso acceso a nuevos afluentes. Ahora, el 47% del agua potable proviene de manantiales y pozos de la misma CDMX, cuya recarga ocurre en suelos de conservación que tienden a disminuir. Se estima que por cada hectárea que se urbaniza la recarga se ve reducida en promedio en 2.5 millones de litros de agua al año (Secretaría del Medio Ambiente, GCDMX). La sobreexplotación derivada de esto provoca deterioro del subsuelo, hundimientos, grietas, socavones e inclusive, ahora, un fenómeno constante de microsismos.

Tenemos entonces en esos terrenos la posibilidad de un proyecto de recuperación del medio ambiente con 3 aspectos: 1) Desarrollar un gran pulmón verde, para nuestra urbe; 2) Contar con una extensa área para la recarga acuífera del subsuelo; y 3) Propiciar un microclima que ayude a reducir el calentamiento ambiental de la Ciudad de México. Entre otros beneficios.

De persistir la idea de que el proyecto de Texcoco se suspenda, y en cambio se adecue la Base Militar Aérea de Santa Lucía, manteniéndose en funcionamiento el actual AIBJ, se terminaría con aquella posibilidad.

Como se puede advertir, para la Ciudad de México, más aún para la megalópolis de que formamos parte, el debate sobre el NAIM no es sólo un asunto técnico de opciones de movilidad aérea, o de ventajas y desventajas económicas, financieras y presupuestales; menos debería serlo para acompañar o no promesas de campaña. Para los capitalinos el tema consiste en contar con una oportunidad para darle viabilidad futura a nuestra urbe. Y saber si en eso la Jefa de Gobierno electa, Claudia Sheinbaum, va a tener un comportamiento audaz en beneficio de sus representados.

Compartir.

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.