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Jueves 15 de Noviembre de 2018

Todo estudiante “chairito” quiere su “sesentayochito”

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Carlos Arturo Baños Lemoine.

Muchos años de estudiante universitario y muchos otros de profesor universitario, así que algo sé de toda la pantomima dizque rebelde y revolucionaria que, de tanto en tanto, se despliega entre los estudiantes universitarios en coyunturas de crisis, como la que actualmente se vive en la UNAM a raíz del enfrentamiento entre grupos estudiantiles del CCH Azcapotzalco.

Claro, porque, de entrada, no se trata de “porros malos agrediendo a inocentes estudiantes”, como la mayoría de la prensa lo ha fraseado: se trata, más bien, de grupos estudiantiles que se disputan espacios de poder de forma encarnizada y hasta violenta.

Porros de derecha” contra “porros de izquierda”, si lo queremos ver en términos “porriles”. Se trata de grupos estudiantiles que tienen estructura, financiamiento, apoyo institucional, agenda y estrategia; de grupos estudiantiles que se disputan presupuestos, cubículos, salones, pasillos, nuevas plazas, becas, paredes, horarios, alimentos, venta de mercancías en los planteles, etc. Y claro que hay muchas manos moviendo las cunas.

Y claro, también, que los “porros de izquierda” utilizan estas coyunturas para querer representar su “sesentayochito”… ¡porque todo estudiante “chairito” quiere su “sesentayochito”!

Ahí tenemos al Consejo Estudiantil Universitario (1986-88), al Consejo General de Huelga (1999) y al #YoSoy132 (2012), por mencionar los más conocidos y mediatizados.

Una y otra vez hemos visto a la retahíla de escuincles caguengues y de avezados fósiles que gritan hasta la afonía consignas impregnadas de gasolina… ¡se trata de ser incendiario, aparatoso y exhibicionista!

El teatro del radicalismo ridículo: pidiendo cosas que ya están pero que no funcionan, cosas que sólo benefician a unos cuantos o cosas de imposible cumplimiento. Todos queriendo hacer de su “movimientito” el origen de la “gran revolución social” que se merece México, América Latina y el mundo entero.

¡Y, claro, no faltan las camisetas del “Che” Guevara o del “Sub” Marcos (que hasta se cambia de nombre para seguir llamando la atención)!

Se trata de estudiantes con mentalidad y comportamiento de rebaño (menos mal que son “críticos y rebeldes”) que, por lo general, terminan como lidercillos y burócratas de partidos políticos “de izquierda”, como eternos becarios del Estado, como burócratas Godínez o como vendedores ambulantes.

¿Y la “revolución social” tan cantada, apá? ¡Bah, quedará como un recuerdo de sus ex abruptos juveniles!

¡Y que venga la represión por parte del maldito gobierno “burgués, capitalista y entreguista”!

¡Y que salgan el pliego petitorio y las patéticas mesas de negociación, con sus eternas propuestas y contrapropuestas!

¡Y que se exhiban los lidercillos caguengues y fósiles que afirman que en ese movimiento “no hay líderes”!

¡Y que se atasquen las calles de marchas, mítines y plantones donde se repita ad nauseam la palabra “compañeros”!

¡Ah, todo estudiante “chairito” quiere su “sesentayochito”!

 

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