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Jueves 18 de Octubre de 2018

En política, Quintana Roo al mejor postor    

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Miryam Gomezcésar.

En medio de los absurdos que abundan en el país, que impiden valorar los aspectos positivos de la vida en el campo y la ciudades, por el miedo que distrae por el dominio de temas que rebasan a las autoridades y convierten la realidad en una interminable pesadilla donde se juega con la muerte todos los días, no hay tregua.

La vida pierde sentido cuando se sufre una pérdida o se es víctima del hampa en la calle o donde se habita. La mala suerte de estar en el momento y lugar equivocado cuando ocurre un hecho de violencia que afecta directa o indirectamente a cualquier víctima inocente, enoja. 

Pero como comunidad hay otros temas, también ligados a la violencia social, que se deben analizar, como la paliza que en Puerto Morelos la semana que termina del adolescente que golpea salvajemente a su compañera y lejos que concitar a las autoridades escolares a hacerse cargo de un tema evidentemente de inadaptación social, los alumnos exhibieron la evidencia en el video que desató un odio particular por el estudiante agresor sin investigar ni analizar el problema desde sus causales. 

El problema es de todos, también la solución. Es cuando la esperanza se aferra más a la creencia de que, al participar en la exigencia de garantías de seguridad, los gobiernos la resolverán por el simple hecho de tener y prometer voluntad política en algo que requiere una reconstrucción social integral. La violencia es aprendida, hay patrones de conducta en la casa y en la calle, en la convivencia diaria que la propician, se fermenta en las condiciones de vida. 

La tarea del nuevo gobierno parece agobiante cuando las voces discordantes azuzan a la descalificación, escatiman el esfuerzo, la burla se da fácil en un clima de mojigatería. 

En los espacios de poder donde se juntan lo posible y lo probable, es la inseguridad el tema más complicado para entender y trabajar. La presión social contra el gobierno que en poco más de dos meses será constitucional, crece cada día y en este tiempo de cambios en la administración pública, conviven las exigencias con las propuestas y el coro de pesimistas que continúa sin digerir que el proceso quedó atrás y se requiere paciencia contra la resistencia al cambio. 

En Quintana Roo, el pleito soterrado de los grupos que pretenden perpetuarse en el poder municipal y los que intentan entrar aunque sea a codazos ahora con los electos que representan al Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), día con día sube de tono. 

En consecuencia, lo que se ve y se escucha hace pensar en las dificultades que habrán de sortear los nuevos alcaldes para  la integración de su equipo, obligarlos a trabajar y dar resultados desde el inicio.

Aunque muchos desesperados por integrarse a los gobiernos municipales desconocen los pormenores del proyecto gubernamental, tanto el de AMLO como el de Carlos Joaquín, porque es difícil que los alcaldes tengan uno, hay grupos de inconformes que se dedican a esparcir rumores que mucho ayudan a propiciar desorden.

Como consecuencia de este ruido maquinado, sube la presión a los alcaldes electos por los golpes bajos, las traiciones y ese jaloneo que entorpece y bloquea lo que debe ser un proceso de cambio terso.

Desde el gobernador Carlos Joaquín González hasta los líderes partidistas, ex mandatarios y legisladores, todos pretenden meter mano o influir en la definición de los prospectos para ocupar las principales dependencias municipales.

Aunque no hay lugar para todos, el estire y afloje también se da en los otros poderes, el legislativo y judicial que quieren intervenir en lo que consideran un espacio para su gente.

El gobernador se quedará con las oficinas de recaudación: Tesorería, Fiscalización, Ingresos, Zofemat, entre otras que son las que reportan mayor cantidad de recursos, en tanto que el ex candidato perdedor en la contienda al Senado, el perredista Julián Ricalde, tiene pactada (si ella se deja, claro) la Secretaría General del Ayuntamiento para Jorge Aguilar Osorio, quien aún no pasa la prueba del ácido porque,  aunque algunos ya lo hicieron, no todos los regidores electos están convencidos de aceptar el regreso de ese grupo de perredistas tan cuestionado por asuntos de corrupción y alta traición a su paso por la administración pública municipal en Benito Juárez.

Dicho grupo lo integran, entre otros, el ex diputado perredista y ex regidor  también perredista ahora disfrazado de morenista, José Antonio Meckler Aguilera (el mismo que en el borgismo se decía de oposición pero como diputado plurinominal del PRD, el 15 de abril del 2013 emitió su voto sin chistar a favor de la aprobación de la Cuenta Pública del ex mandatario Roberto Borge Angulo, hoy en proceso judicial, para garantizar la unanimidad, aún cuando no era necesario porque en la XIII Legislatura el PRI tenía mayoría), María Eugenia Córdova y Jorge Domínguez Cedeño. 

A nivel estatal habrá a principios de octubre, cambios en el gabinete y gabinete ampliado ya anticipados por el propio Gobernador, Carlos Joaquín González. Esto es normal por el tiempo que requieren sus candidatos para posicionarse en los distintos distritos de cara a la renovación legislativa.

Aunque no todos los funcionarios que salgan de su equipo van a ser candidatos, los que sí serán ya lo saben y están en la incertidumbre del reto que les espera.

Algunos, los más confiables y capaces, están destinados a tareas de especial importancia para el ordenamiento de las finanzas para lo cual, es necesario tener el control de los recursos municipales. En este sentido, se dice que para la Tesorería del Ayuntamiento de Benito Juárez, se espera el probable  nombramiento del actual sub Secretario de Ingresos, Jaime Manuel Zetina González, un funcionario de primer nivel con amplia trayectoria en la administración pública que data desde el gobierno de Yucatán, donde se desempeñó como secretario de Fomento Económico en la gubernatura de la priísta Yvonne Ortega Pacheco.

El experimentado funcionario ya fue Tesorero municipal en el Ayuntamiento de Cancún, durante el breve gobierno interino de Jaime Hernández Zaragoza, entre otros puestos relevantes ejercidos.

La pregunta de qué tan empáticos pueden ser los grupos dentro del gobierno municipal con el estatal, donde alternarán funcionarios de todos los partidos políticos. Ya conoceremos la capacidad de la alcaldesa electa para organizar y coordinar los trabajos tan complicados que significa la administración municipal pero por lo que se observa, todos la quieren manipular y ella se deja.

Lo cierto es que en estos tiempos de preparación para el proceso electoral que se avecina, cualquier paso en falso sería la crónica de un desastre anunciado que daría a los candidatos de Morena la oportunidad de arrasar nuevamente, tal vez por eso el presidente y el gobernador logren los mejores acuerdos para avanzar más allá de banderas partidistas porque lo que está en juego es un proyecto estatal. Es probable que motivado por esto, Carlos Joaquín se ha mostrado tan cómodo con AMLO, a pesar de su identidad ahora más panista que perredista.

En la estrategia del quintanarroense ¿se esperan novedades o sorpresas? La respuesta es que hay un trazo del que difícilmente se apartará para construir nuevos y necesarios puentes que le permitan enderezar lo que su actual equipo no pudo lograr para tener una calificación aprobatoria por su imagen como líder.

La imposición del grupo llamado Tepito encabezado por Juan de la Luz, ha sido causa de muchos quebrantos; son muchos heridos en el campo de batalla que van por la revancha y, ya sea dentro o fuera del gabinete, se aprestan a dar la batalla ¿nombres?… ésos los daremos en la próxima entrega.

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