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Martes 13 de Noviembre de 2018

Transporte público en CDMX

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Luis Octavio Murat Macias.

Con la zaragata de los aeropuertos, el problema del transporte público se ha olvidado, aunque sea nota roja diaria en los medios de comunicación. La irresponsabilidad, la impericia, el desconocimiento del reglamento de tránsito de los choferes de microbuses, que tripulan chatarras como “almas que se lleva el diablo”, violando leyes y reglamentos, como el ascenso y descenso de pasajeros en sitios prohibidos, como los altos que hacen en las curvas de avenidas, en los puentes peatonales, los altos sobre el Periférico, a media calle o donde les plazca, es toda una bomba de tiempo para peatones, ciclistas, usuarios y automovilistas de CDMX.

Lo importante, para los “locos al volante”, es ganar el pasaje que espera en los peligrosos paraderos, por eso las “carreritas” de las cajas de la muerte.

Y qué decir de las concesionarias de transporte ubicadas en las centrales camioneras. Los paraderos son un asco, un muladar, un basurero, en donde el desorden, la inseguridad, el mercado nauseabundo donde puede comprarse de todo, y vender alimentos sin el requisito mínimo sanitario debido a que las autoridades de Salud de la CDMX toleran las irregularidades a cambio del “moche”.

Justo es decir que no en todas las centrales camioneras se padece este problema de administración pública. Por ejemplo, las centrales camioneras de Oaxaca, Cuernavaca, Tijuana y Acapulco, por citar algunas, no padecen esta problemática de insalubridad y desorden. Sin embargo, las afectan otras problemáticas, es el caso de las terminales de autobuses de Oaxaca y los grupos magisteriales, sindicales y campesinos que las bloquean, incluso por varios días sin que autoridad alguna intervenga.

Las que mayores críticas y quejas tienen son las centrales camioneras de CDMX, próxima a iniciar gobierno en la persona de Claudia Sheinbaum.

Acudir a las centrales camioneras de CDMX —Norte, Sur, Oriente, Tapo y Observatorio– es todo un sacrificio, peligroso, desagradable, desordenado, insalubre, tanto para usuarios locales como para 8 millones de extranjeros que visitan la complicada y desordenada ciudad que ha padecido y aguantado las ineptitudes, los intereses económicos y políticos, no siempre honestos, de gobernantes, mafias y cárteles que, como pastel, la han repartido marcando cada grupo su propio territorio.

CDMX, Veracruz, Acapulco y Xalapa son las ciudades con mayor flujo y consumo de pasajeros vía terrestre. Los autobuses son aceptables y modernos que generan una derrama económica de 2 mil millones de pesos realizando 3 mil millones de viajes al año, y transitan en todo el país 56 mil autobuses diariamente de un total de 78 mil unidades.

Lo que está fallando, en este estado anárquico del transporte, es la infraestructura, organización, administración, salubridad , honestidad, valor y decisión de las autoridades capitalinas en las centrales de autobuses y paraderos de CDMX.

Una reestructuración, a ultranza, es lo que se necesita en las centrales de autobuses a las que los anteriores jefes de gobierno de la CDMX “dejaron hacer y dejaron pasar”, convirtiéndolas en zonas anárquicas donde ordena la mafia de concesionarios más fuerte.

Otro tema al que urge atención de la próxima gobernadora, Claudia Sheinbaum, es el Metro, sistema afectado por varias causas: la inseguridad, los asaltos que van en aumento, la Línea 12 que necesita mantenimiento permanente y caro, los ingresos que ya no alcanzan debido a la devaluación del peso y el bajo precio de los boletos.

Línea 12 en la que Marcelo Ebrard pagó 119 millones de pesos a un consorcio alemán para que la certificara mediante el contrato 9.07CD03.004, certificación que no fue entregada en tiempo y forma sino 3 meses más tarde. Certificación que fue todo un fraude porque certificó algo que no garantizaba la seguridad de los pasajeros. Simplemente, la Línea 12 del Metro fue mal construida y al entonces jefe de gobierno le urgía entregar el gobierno con honores.

Tuvo que consultarse a la operadora del Metro de Bruselas, Bélgica, que recomendó cerrar operaciones en toda la línea y suspender, en definitiva, las 11 estaciones de la Línea 12. Ésa fue la herencia de Marcelo Ebrard a la CDMX.

El Metrobús es tema que necesita atenderse con celeridad, pues la demanda lo ha rebasando. El Metrobús ha sido un éxito y gran apoyo para los miles de usuarios. Por eso hay que cuidarlos y mantener y asear los elevadores de usuarios.

Por último, los tráileres de doble caja y los microbuses fueron sentenciados por el presidente y la gobernadora electa, y de cumplirse lo dicho será un acierto del nuevo gobierno de CDMX.

@luis_murat

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