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sábado, abril 20

Del secuestro a la muerte de una hija

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Patricia Betaza.

Casi para finalizar la administración de Javier Duarte en Veracruz, amigos de Minatitlán y de Coatzacoalcos –municipios colindantes– me hicieron saber que la comunidad médica era objeto de secuestros y extorsiones, y que ninguna autoridad les hacía caso. Los médicos eran solo un grupo muestra de la violencia e impunidad que han azotado sin piedad a casi todo el territorio veracruzano. Por ya no mencionar el tema de la corrupción.

Supe ahí del secuestro de la doctora Carmen Medel hoy diputada de Morena. La doctora Medel muy conocida en Minatitlán por su labor. Alarmados porque los secuestros eran consecutivos –alrededor de nueve– la comunidad médica veracruzana se armó de valor para hacer movilizaciones y paros –sin afectar las urgencias– y dar a conocer a nivel nacional el horror que estaban viviendo. Fue así que después me enteré que por fortuna la doctora Medel había sido liberada sana y salva.

Pasaron dos años y la tragedia regresó a la vida de la doctora Medel, pero esta vez sin piedad. Fue en plena sesión del jueves en la Cámara de Diputados donde se enteró, al recibir una llamada, que su hija Valeria de 22 años de edad había sido asesinada en un gimnasio de Ciudad Mendoza, cerca de donde estudiaba en la Facultad de Medicina de la Universidad Veracruzana. No hay nada qué decir de la expresión de dolor en el rostro de la diputada de Morena que recibía el consuelo de sus compañeros legisladores.

Horas después el gobernador Miguel Ángel Yunes dio a conocer que la hipótesis más sólida era que la joven había sido confundida por parte del presunto homicida, conocido como el “Richy”, quien a su vez fue encontrado muerto cerca del lugar. Ayer mismo dio a conocer que ya son al menos cinco las personas detenidas por estos terribles hechos. El gobernador informó que entre ellos figura “El Kaner”, presunto autor intelectual y líder de la delincuencia organizada.

Veracruz está sumido entre presuntos líderes de la delincuencia organizada y cientos de muertos y fosas clandestinas. La situación es de tal magnitud que en muchas zonas, especialmente en el sur, se vive con miedo. De los secuestros, las extorsiones, robos y los crímenes, no se salva ni el que vende jugos o tamales. Algo se pudrió en Veracruz y no hay forma de parar la espiral de violencia. Un estado saqueado y lastimado.

No solo es percepción de alguien que vivió en ese estado. Veracruz ocupa los primeros lugares en los índices de violencia. Un dato: tiene cinco municipios entre los 100 del país con más altos índices de feminicidios, según información del Sistema Nacional de Seguridad.

De ese tamaño el reto para la próxima administración del morenista Cuitláhuac García. Por lo pronto, toda nuestra solidaridad a la doctora Medel y a todos los veracruzanos que diariamente tienen que sortear a la violencia. Carmen libró un secuestro pero no la muerte de una hija.