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Lunes 25 de Marzo de 2019

“Las pequeñas y medianas empresas son las valientes”: Gerardo Ibarra

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Sofía Salinas.

Renato Ibarra, un gran miembro y promotor del COMCE, fue el primero en aquella negociación de lo que ya llamamos un TLC, a principios de los 90; el primer tratado de libre comercio de México fue el de Chile”, recordó Eugenio Salinas, vicepresidente de Comercio Exterior del Consejo Mexicano de Comercio Exterior, que preside Valentín Diez, al presentar a Gerardo Ibarra, quien dio testimonio del éxito que puede alcanzar una empresa familiar.

Gerardo Ibarra es presidente del grupo SAM y presidente del Comité Alianza Pacífico en el COMCE.

Luego de agradecer a Don Valentín Diez, por su perseverancia, por su pasión por el COMCE, comentó:

“Vamos a hacer una historia de un conjunto de PyMEs, que son lo que hemos formado, las cuales todas han tenido que ver con el comercio exterior, ya sea en servicios o en productos, y siempre han tratado de solucionar algo”.

“En ese interés de solucionar algo se ha agregado otra oportunidad, es por eso que las PyMEs tienen una gran influencia en el comercio exterior, porque las PyMEs son las primeras que logran abrir el camino, las PyMEs son, digamos, las valientes.

“Todos saben que las PyMES son el motor de la economía, estimulan la actividad privada, desarrollan las habilidades del emprendedor, son flexibles, se adaptan, son generadoras de empleo, diversifican la actividad económica y son grandes innovadoras.

Grupo SAM es un grupo empresarial familiar, con más de 50 años en el comercio internacional, logística, servicios de información, nutrición humana, nutrición animal.

“El principal promotor de nosotros siempre ha sido la innovación, siempre estamos pensando qué nuevo ofrecer, el anticiparnos a los mercados, ver lo que se estará requiriendo en un futuro y la eficiencia logística, cómo hacerlo más rápido y más barato.

“Siempre invitamos a un socio capitalista, a un socio operador y a un socio intelectual, no estamos solos, siempre nos gusta compartir y desarrollar en conjunto.

“Si bien somos un grupo de PyMEs porque somos varias empresas, en total tenemos más de 150 empleados.

“En 1930 mi abuelo y su hermano ya eran importadores, México no era un país abierto, y traían más de 300 productos, eran representantes de Spices Alen y representaban a Wilson, una empresa empacadora de carne.

“Desde esos años ya estábamos en el comercio internacional, era la generación cero de trabajo, porque no había telegramas y se mandaban giros portales, luego ya hubo teléfono.

“En 1969, mi abuelo y su hermano ya estaban grandes, tenías 52, 53 años, y deciden retirarse, dijeron: ‘ya nos queda poco tiempo y queremos estar tranquilos’.

Gerardo Ibarra / Foto: Sofía Salinas

Y mi papá Renato empieza una empresa con la experiencia de mi abuelo, que producía harina de carne y hueso, e iba rastro por rastro para la generación de plantas de alimentos para animales, y así es como empezó Grupo SAM.

“México necesitaba gran consumo de proteína, y en esa época se usaba la proteína animal para alimentar a pollos y cerdos, y no alcanzaba la harina de pescado mexicano, entonces mi padre negoció con la Asociación Latinoamericana de Libre Comercio, es decir, esto es antes, de antes, y negoció que Ecuador pagara cero arancel y que Chile pagara cero arancel, en harina de pescado, porque México necesitaba harina de pescado y ahí resolvió un problema.

“Otro negocio que él creo, por lo mismo que empezaba la dieta de los animales, porque empiezan a perder los pollos pigmento de la piel, entonces con su socio, un científico argentino, inventa un pigmento natural que proviene de la flor de cempasúchil, con ese pigmento natural, logra cambiar el color de la piel al pollo amarillo al que estamos acostumbrados.

Esa empresa en los años 80 fue a Chile, cuando México no tenía relaciones comerciales ni empresariales con Chile, y junto con la Fundación Chile, que es un Conacyt, diseñaron una semilla la cual en México hizo que la flor creciera más para poder abastecer el mercado de pigmento para pollos.

“En esa época, México no era un país exportador, pero gracias a BANCOMEXT mi padre pudo abrir empresas en los cinco continentes porque vendía productos, en 25 países, gracias a Bancomext, que le daba los documentos, en ese momento no se llamaba factoraje, pudo llegar a todo el mundo.

En 1991 se firma el primer Acuerdo de Complementación Económica con Chile, y empieza el primer tratado de libre comercio, al mismo tiempo se necesitaba dónde almacenar el producto para dar precios más competitivos, entonces solicitó un espacio en el puerto de Manzanilllo, aunque en esa época no había contenedores, no había nada.

“Cuando nos dan ese espacio, aquí es donde entro yo, se nos ocurre importar fruta chilena, por la contra temporada de los climas, pero para poder hacerlo teníamos que poner un frigorífico porque no había contenedores, no había rutas marítimas establecidas, entonces construimos el primer frigorífico en el espacio en que nos dieron permiso para traer la harina de pescado, y llegó el primer barco con la fruta en 1991.

“¿Qué hicimos ahí? creamos una ruta marítima que no existía, porque con el frigorífico podía legar fruta y otros productos de Chile.

“En 1995 nos convertimos en un grupo farmacéutico veterinario y logramos registrar en varios países de Centroamérica nuestros productos veterinarios.

“En 1996 fundamos una empresa que se dedica a las tecnologías de la información, indirectamente estamos exportando nuestra tecnología, a través de los bancos internacionales que se están llevando las licencias a otros países, y para mejorar nuestros costos, en lugar de tratar de inventar todo, traemos de Estados Unidos, de Rusia, de India, de varios países, diferentes módulos que le añadimos al software para que nuestra aplicación sea mejor.

“Actualmente tenemos unas tablets, ya son muy baratas, con ellas puedes llegar, te toman la foto, te toman la firma y te abren una cuenta de banco, antes eso no existía, eso es lo que hacemos nosotros.

“En México hacemos gestión para importar productos alimenticios, con otra empresa en Chile, en México y en Perú recogemos aceite de pescado, de lo que queda en los tanques, lo procesamos en Chile lo procesamos y lo vendemos al mundo.

“Otra cosa que hacemos es que deshidratamos el aguacate, con una tecnología que es única en el mundo, nadie más lo ha podido hacer, el objetivo es poderlo integrar a otros alimentos, para que se absorban mejor los nutrientes en el cuerpo, es el beneficio nutricional.

“Yo le tengo mucha pasión a la Alianza del Pacífico porque es precisamente lo que hemos venido haciendo todos estos años, el libre tránsito de las personas, hemos traído chilenos a trabajar, hemos enviado mexicanos allá, los capacitamos, creemos en el flujo de capitales, representamos una empresa colombiana para distribuir sus productos en México, en el intercambio de bienes y la transferencia de tecnología.

“Ahí es donde como PyMEs nos identificamos muchísimo, porque son los mismos países y los mismos conceptos de crecimiento”, concluyó.

Al terminar su testimonio, Eugenio Salinas felicitó a Gerardo Ibarra: “Porque al mérito de su abuelo, al mérito de su padre, él le ha ido buscando, lo ha ido integrando, complementando con la tecnología 4.0 que antes no había y con un gran mérito de complementación en el crecimiento de los negocios”, manifestó.

@Sofiasi2010

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