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sábado, abril 20

La batalla contra el tercer poder

Luis Octavio Murat Macías.

Obtenida la victoria, Andrés López, se convirtió en Presidente de México con abrumador apoyo de 30 millones de votos. Sufragio que lo convirtió en un poderoso jefe del poder Ejecutivo. Y, además, las votaciones a favor de los candidatos de su movimiento despedazaron al resto de los partidos al grado de que la oposición política en el Poder Legislativo poco cuenta, al carecer de la fuerza suficiente y unidad para hacer frente a la poderosa maquinaria legislativa de Morena disciplinada al Presidente.

La adhesión incondicional de las mayorías en las cámaras de diputados y senadores hicieron, más todavía, poderoso al presidente de la República.

Sin embargo, al parecer el poder del que está investido el hombre de Macuspana no lo satisface todavía, pues como el Leviathan necesita más y más. No han sido suficientes la Jefatura de Gobierno de Ciudad de México, las Cámaras Legislativas, los gobiernos de los Estados, las presidencias municipales, las alcaldías capitalinas, necesita más, por lo que va a continuar desmantelando al antiguo régimen.

Ahora, el Presidente va por la conquista de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, el Poder Judicial, el Tercer Poder. Para ello, dio a conocer la terna que enviará al Senado para llenar la vacante que dejó el ministro José Ramón Cossío.

Solo que los precandidatos del Presidente tienen algunos inconvenientes que los hacen objetables, veamos: Loretta Ortiz y Celia Maya son militantes del Morena.

Loretta Ortiz, fue la que anunció que el Papa Francisco vendría a México a participar en las mesas de pacificación de la 4aT. El Vaticano desmintió de inmediato la afirmación.

Celia Maya fue candidata al Senado por Morena en la pasada elección federal. Es de sobra conocido que ambas son amigas del Presidente.

Juan Luis González Alcántara, es el que completa la terna. Se trata del expresidente del Tribunal Superior de Justicia del Distrito Federal, cargo ejercido en el periodo 2001—2005, funcionario judicial amigo del expresidente de la Corte, Genaro Góngora Pimentel; aquel ministro, que a través de su amigo, Presidente del Tribunal Superior de Justicia del D.F., encarceló un año a su pareja sentimental por haberlo demandado para que le diera la pensión alimenticia correspondiente y poder alimentar y educar a dos hijos concebidos con el ministro, Genaro Góngora Pimentel, quien, por cierto, acaba de presentar una iniciativa de ley ante el Senado para terminar con el nepotismo prevaleciente en el Poder judicial.

¡Abrase visto tal descaro y cinismo del déspota!

De manera que, enviar al Senado una terna que lleva marca, significa solo una cuestión, el ministro once lo será por el favor del Presidente y de nadie más. Ministro que, de producirse empate para elegir Presidente de la Suprema Corte, él como ministro once lo decidirá interpretando la voluntad presidencial para cumplir la misión encomendada y así, agradecer el favor de quien tiene ahora casi todo el poder político de México, solo le falta el judicial.

¿Que pasará con todo ese inmenso poder concentrado en “un solo hombre”? Que, de inicio, quebró el equilibrio del poder contemplado en El Espíritu de las Leyes, obra cumbre de Montesquieu, filosofía política que describe que: El Estado es libre cuando el poder detiene al poder.

Por lo pronto, lo recomendable, en este desmantelamiento inicial, sería usarlo en las tareas fundamentales y no en las que desgastan por ser fútiles, por ejemplo, el berenjenal sucedido por la terquedad de cancelar el que sería el Aeropuerto de Texcoco, que tiene al gobierno mexicano metido en una batalla legal en la que están por perderse miles de millones de dólares por la insistencia de construir un aeropuerto en un lugar descalificado por los expertos internacionales, pero que, además, ha confundido a los mismos funcionarios mexicanos, como al secretario de Turismo, Miguel Torruco, que no sabe ni dónde van aterrizar los aviones de vuelos internacionales, o el desgaste oportunista y doctrinario “de izquierda” que causan las decisiones populistas como ordenar quitar las ventanas blindadas de las oficinas de gobierno o desmantelar el Cuerpo de granaderos. Demanda estudiantil de hace 50 años, fecha en la que estos granaderos no habían nacido.

@luis_murat