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Viernes 18 de Enero de 2019

“Sentí miedo cuando lo policías desaparecieron…”

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Francisco Garfias.

Las escenas que vimos el jueves fuera de la Suprema Corte de Justicia no sólo preocupan, sino que entristecen. Son producto del discurso de revancha y odio que está tan de moda.

Una turba enardecida –“el pueblo bueno”– golpeó y zarandeó un automóvil Sentra, sólo porque creía que dentro iba un ministro del máximo tribunal, uno de los que cobra “salarios ofensivos”.

Peligroso, deplorable, alarmante.

Jorge Camargo lo vivió en carne propia. Es Coordinador de Comunicación Social del Consejo de la Judicatura. Una de las tres personas a bordo del Sentra que salió de la Sede de la SCJN y se encontró con la turba.

Los agresores golpeaban el auto, gritaban improperios, les enseñaban las pancartas dirigidas a ministros jueces, magistrados: “renuncien ratas”, “vividores del pueblo”, “traidores a la patria”.

Jorge confiesa que se sintió en peligro. Sobre todo cuando vio que los policías que se encontraban en el lugar desaparecieron, apenas inició la agresión.

Está convencido de que eso estaba “dirigido”. Había una persona distinta a los demás seguidores de AMLO. Un “güero” que daba órdenes a los agresores. Su apariencia contrastaba con la de los manifestantes. Parecía fifí.

El funcionario del Consejo iba con Carlos, su chofer, y otra personas. Los tres vivieron minutos muy difíciles. Se les hicieron eternos.

Afortunadamente no pasó a mayores. El carro quedó abollado. “Intentaron poncharnos las llantas. El toldo del lado del pasajero quedó sumido por los golpes”, nos cuenta Camargo.

Los vidrios del carro resistieron. “Si los rompen y nos sacan, quien sabe que pasa…”, señala.

Diversas voces se alzaron para pedir a AMLO que se deslindara de la agresión contra los ministros, jueces y magistrados.

Lo hizo en su mañanera conferencia.

“A mí no me gustan esas protestas violentas. Siempre hemos protestado de manera pacífica. Somos partidarios de la no violencia. Ése no es el camino en el diferendo que hay sobre los sueldos”, dijo.

El presidente tiene algo de responsabilidad en este asunto. Alentó la animadversión de sus seguidores contra los miembros del Poder Judicial.

Ya lo decía el socialista Francois Mitterrand: “En política y en el amor, las palabras suelen tener más peso que las cosas”.

* * *

Hoy es “Día D” para la 4ª Transformación. El gobierno presenta el Paquete Económico para el 2019: Presupuesto de Egresos, Ley de Ingresos, Miscelánea Fiscal y Criterios de Política Económica para 2019.

El presupuesto incluirá los ambiciosos planes de gasto de López Obrador. Los expertos vaticinan que si bien, en el papel, el paquete se verá equilibrado, los supuestos de ingresos serán demasiado optimistas.

“Eso generará posiblemente desequilibrios fiscales a mediano plazo”, advierten los consultores de Grupo Eurasia, que han seguido, día con día, los vaivenes de la 4ª Transformación.

La mayor parte de la atención probablemente se centrará en los ingresos. Es lo que determinará la viabilidad de alcanzar el objetivo principal: el cumplimiento de los compromisos de campaña asumidos por el presidente, cuyo costo se calcula entre 400 y 500 mil millones de pesos.

Las promesas incluyen el programa para los“ninis”, 110 mil millones de pesos; duplicar pensiones a los viejitos e incorporar incapacitados, 120 mil millones; los programas para el campo y comunidades marginadas, 30 mil millones.

Súmele los recursos para la nueva Refinería, 50 mil millones de pesos; 75 mil millones a Pemex para exploración y Producción; 16 mil millones para la primera etapa del Tren Maya; las becas para universitarios…

Todo eso sin gasolinazos, sin subir impuestos, ni aumentar deuda. AMLO dice que va a alcanzar con los recursos que dejen de irse por la corrupción y con la reducción de los gastos suntuarios en el gobierno.

* * *

La credibilidad que pueda tener el Paquete Económico no es asunto menor. Está en juego la confianza de los inversionistas y de los mercados.

Y no es que uno se incline ante el “Dios mercado”, como dicen los economistas afines al régimen, sino que no podemos desconocer la globalidad en la que vivimos.

Las calificadoras Moody’s, S&P y Fitch tienen los ojos puestos en México. Moody´s cambió recientemente su perspectiva sobre México. Pasó de “estable” a “negativa”. Las otras dos lo tienen en “estable”, pero en grado de calidad medio inferior.

Pronto sabremos si le creyeron AMLO.

* * *

En el INAI pusieron sus barbas a remojar. La desaparición del INEE los tiene nerviosos, preocupados. Saben que AMLO no los quiere. Dice que pertenecen a la “burocracia dorada”.

Los comisionados se adelantaron y aceptaron salarios por debajo de lo que gana el presidente. Van a recibir 107 mil pesos netos al mes. Austeridad republicana obliga. Hoy por hoy, ganan 136 mil pesos mensuales netos.

Ya que estamos con el INAI: el escándalo de Odebrecht lo heredó el gobierno de la 4ª Transformación.

El INAI le dio la razón al ciudadano que se inconformó con la respuesta que dio la PGR, en la época de Peña, para negar la información. “Está reservada”, dijo.

El ciudadano se inconformó y el INAI modificó esa respuesta. A mediados de semana instruyó a la PGR del actual gobierno que proporcione los nombres de funcionarios o ex funcionarios citados a declarar.

Pero sólo los que consten en fuentes oficiales de acceso público, así como los de aquellos que ya hubiesen sido notificados de las investigaciones en curso.

Aunque con el fin de proteger las actuaciones del Ministerio Público Federal, la reserva invocada prevalecerá respeto de los servidores cuyo testimonio se encuentre relacionado con alguna línea de investigación pendiente de ser agotada, o que no hayan sido notificados de la investigación iniciada en su contra.

A ver si es cierto que quieren transparencia.

FIN.

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