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sábado, abril 20

Luis Octavio Murat Macias.

El impacto de la tragedia en Puebla causó diversas reacciones de toda índole, las más señalando al Presidente López Obrador como el culpable de la fatalidad que enlutó al Estado, y que, por supuesto, enrareció el ambiente del país, profundizando, aún más, la división política de la nación. Opiniones que hicieron papilla la credibilidad del gobernante durante varios días.

Para contrarrestar el daño, los estrategas presidenciales usaron herramientas chairas en las redes sociales, para denostar con insultos de todo tipo al matrimonio fallecido; a los partidos de oposición; a los funcionarios de Pemex del gobierno anterior; de la Secretaría de Hacienda como el ex candidato presidencial, José Antonio Meade, quien al hacer un comentario sobre la ventaja económica que se obtendría al seguir construyendo el NAIM en vez de hacerlo en Santa Lucía, y de esa forma ahorrar 145 mil millones de dólares, el mundo obradorista se le vino encima a la señal del titular de Hacienda, Carlos Manuel Urzúa Macías, quien personalmente sacó la guadaña para cortar de tajó la opinión de su antecesor diciendo: “Es un alegre comentario de un ex funcionario triste”.

Los guadañazos de la respuesta chaira y las del secretario Urzúa, a fin de contener las críticas contra el Presidente Lopez Obrador, culpándolo de la tragedia que enlutó a Puebla, no terminaron con la ola violenta de insultos de los chairos en las redes sociales, por el contrario: los estrategas gubernamentales optaron por destapar la cloaca de corrupción que está acabando con Pemex revelando los saqueos a la paraestatal en todos los niveles de esa burocracia delincuente que se apoderó, sexenio tras sexenio, de la empresa más poderosa del país para su propio beneficio.

Las revelaciones que, como mazorca, poco a poco se han ido desgranando, son asombrosas, y al conocerlas se aclara por qué el huachicoleo no se ha cortado de tajo, incluso, con la intervención del Ejército, de la Marina, de las policías federales y estatales, que sólo se concretaban a observar el robo del petróleo y de las gasolinas de México.

Revelaciones sobre Pemex, que han logrado desviar la paliza de culpabilidad que recibió el Presidente López Obrador sobre la tragedia de Puebla, y que también aclaran los abusos que en perjuicio de México se han cometido. Pero es de lamentarse que hayan sido revelados a la nación demasiado tarde como para aplicar la justicia a todos los culpables.

El asalto a Pemex, al igual que la tragedia de Puebla, son dos casos que se colocaron sobre la mesa de investigaciones de las autoridades nacionales y las oficinas de investigación canadienses.

También es posible que el caso de la paraestatal esté más avanzado e investigado que la tragedia de Puebla, y, así, terminar de una vez por todas con la ridiculez de que sólo sean tres personas las que controlaban y dirigían la poderosa maquinaria de corrupción, incluido al Cártel de Sinaloa.

La lista de ex funcionarios ladrones que deberán enfrentar a la justicia, si los tiempos de hacerla lo permiten, supongo que ha de estar sobre el escritorio del propio Presidente López Obrador aguardando la orden de aplicarla.

Así que sólo es cuestión de tiempo, de cálculo y de valor, el ir deslizando, gota a gota, cada nombre de cada ladrón según convenga a los tiempos políticos del Presidente.

Por lo pronto, el gobierno de la República ordenó que el Ejército tomara posesión de 6 refinerías, 39 terminales de almacenamiento despacho, una plataforma marítima, 12 estaciones de rebombeo, más el Centro de Control México. En suma, 15 sistemas de distribución.

Según datos presidenciales, el despliegue militar sobre las instalaciones de Pemex redujo un 17% el robo de combustible y se espera que, en breve tiempo, se reduzca a cero.

Otro dato es que sólo el 20% del huachicoleo tolerado provenía del crimen organizado con objeto de maquillar el cuantioso robo a Pemex, el cual llegaba a 80% del robo total, lo que traducido en dinero alcanzaba los 16 mil millones de pesos anuales.

Datos asombrosos del asalto a Pemex revelados debido a una tragedia que forzó al Presidente a emparejar la lucha de los contrarios. Dos casos que han dañado a México y que es necesario y urgente aclarar y castigar.

Por último, las descargas de turbosina en los depósitos de los aeropuertos que a diario hacen las pipas de Pemex, deben ser vigiladas estrictamente, porque el robo es cuantioso en todos los aeropuertos del país.

@luis_murat