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jueves, abril 18

Seré instrumento de ayuda para mexicanos agraviados por gobiernos corruptos: Jesusa Rodríguez

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México.-  Más que referente de una causa, desde el Senado Jesusa Rodríguez quiere ser un instrumento o un vehículo para servir a México, y ayudar a las familias que fueron humilladas y agraviadas por los anteriores gobiernos corruptos y asesinos.

“Poder ayudar a todas esas familias que fueron humilladas y agraviadas por estos gobiernos, por estos regímenes corruptos y asesinos, ponerme como un vehículo, mi profesión ha sido así, los actores somos vehículos de transmisión hacia un público y entonces esa es mi costumbre, yo debo ser un vehículo para que ocurran las mejores cosas”.

Laura María de Jesús Rodríguez Ramírez está consciente que, para cumplir ese objetivo, se enfrentará a sus propias limitaciones, entre ellas, la ignorancia.

“Desde que nací, una referencia importante ha sido Sor Juana Inés de la Cruz, quien en su conceptualización del conocimiento precisamente habla de que el conocimiento no es accesible para los seres humanos, pero es la única batalla que vale la pena dar”.

Pese a ello, dice, nada puede ser un obstáculo para que México vuelva a ser lo que plantearon los abuelos, que trascienda y deje atrás el dolor, la muerte y la interminable lista de agravios que ha padecido, “degradación a la que llegamos, porque hemos dejado atrás nuestra identidad”.

Jesusa Rodríguez, quien suplió como senadora a Olga Sánchez Cordero cuando asumió la Secretaría de Gobernación, explica que desde su posición destacará la importancia de la imparcialidad para poder ver los errores que se cometen y tratar de corregirlos.

“Podemos cometer muchos errores, pero este gobierno tiene la intención de corregir… (antes) se cometían errores y se iban ocultando bajo el tapete de la solemnidad y nadie era capaz de interrumpir al presidente ni de señalarle sus errores”, subraya.

“Eso es lo que crea un ambiente de degradación muy profundo, en cambio ahora podemos señalarlo y señalarle los errores a todos los funcionarios y a nosotros mismos y ver dónde nos equivocamos y corregir”.

Señala que se tiene que recuperar la memoria de la ascendencia al ser “los hijos y los nietos de los grandes toltecas, zapotecas, mayas; somos los mismos, está en nuestros genes, está en nuestra sangre y por qué no vamos a hacer otra vez de México la cultura más importante contemporánea”.

Jesusa dice ser una mujer tímida, su cuerpo contradice el dicho. Mueve las manos, abre los ojos cuando habla de la grandeza de México, y ofrece detalles a cada cuestionamiento.

Lleva una blusa verde con rojo, bordada, que exprime a cada instante que habla del esplendor de la cultura antigua y de su experiencia al trabajar con mujeres indígenas en 17 estados de la República.

Su voz clara y fuerte llena una terraza del área de “Pasos Perdidos”, en la inmensidad del moderno edificio que alberga el Senado de la República en Paseo de la Reforma, en el Centro Histórico de la capital del país.

Es una de las 63 mujeres que integran el Senado, que por primera vez en el país es paritario; pertenece a Morena y es integrante de las comisiones de Agricultura, Ganadería, Pesca y Desarrollo Rural; de Gobernación; de Estudios Legislativos, y para la Igualdad de Género.

Ella nutre la esperanza al considerar que el gabinete del gobierno federal es el más preparado de la historia de los últimos 40 años, integrado por académicos y expertos en cada materia.

“En el Senado, por ejemplo, en mi grupo parlamentario de Morena hay mujeres con una preparación extraordinaria que ya quisiéramos haber tenido desde hace muchos años y hombres preparados también claro, yo me inclino más hacia la preparación de las mujeres porque mi mundo ha sido siempre de mujeres, entonces me identifico más con ellas, pero me impresiona el grado de preparación”.

Considera que en el trabajo legislativo se debe devengar cada centavo que paga la ciudadanía, “somos responsables de cada peso que ganamos aquí y hay que responder con trabajo continuo, no importa cuántos días, no cuando importa cuánto tiempo dedicarle, seis años al país es lo menos que uno puede hacer en su vida por esta nación”.

Adelata que en este año presentará diversas iniciativas “a favor de la reivindicación de los indígenas y de otras minorías humilladas y oprimidas; los animales, el maíz todo lo que ha sido motivo de explotación de este neoliberalismo cruel, ridículo, fracasado”.

Manifiesta que como mujer entiende el mundo desde su lado instintivo y no desde la razón absoluta como los varones, que dijo, empiezan a darse cuenta de que fracasaron en su hegemonía, que incluso ha llevado a poner en riesgo el hábitat del ser humano.

Queda un largo camino para que Jesusa llegue a los 80 años, edad en la que asegura, los humanos se convierten en algo sensacional, porque “sueltan todo, la necesidad de poder, las ansias de posesión y se vuelven otra vez como niños como personas ingenuas como personas con ganas de entender las cosas más sutiles, son más libres”.

Como actriz, directora de teatro, dramaturga, feminista y activista social, la libertad ha sido una facultad indispensable para Jesusa Rodríguez, valor que como senadora de la República impulsa a favor de los grupos vulnerables.

“Creo que cualquier persona que se informa y que estudia, no necesariamente en una escuela, sino también en la universidad de la vida, se va a inclinar por la libertad, por la igualdad, por la descolonización”.

El humor irónico, la sátira, el cabaret y el burlesque que ha perfeccionado como parte de su desarrollo histriónico, son evidencia de su concepción del teatro como una batalla contra la burocracia y la ruptura de obstáculos para expresarse.

“La libertad humana consiste en ir ampliando la línea de normatividad, el arte por ejemplo, se dedica a eso, a ensanchar las normas sociales para darle mayor libertad al ser humano, entonces la libertad es uno de los valores principales que te obliga a hacer progresista”, explica en entrevista con Notimex.

Su propia sexualidad libertaria la llevó a ser la primera senadora abiertamente homosexual, factor que asegura, no debe tener importancia alguna.

Desde 2005 ha acompañado al ahora presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, ha sido maestra de ceremonias de las más duras batallas del movimiento encabezado por el tabasqueño, lo mismo ante unos cuantos o frente a miles de personas.

Participó en la exigencia por la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa, señaló el fraude electoral y gritó una y otra vez: “Es un honor estar con Obrador”.

En las buenas también ha estado como voz de la celebración del 1 de diciembre en el Zócalo capitalino, cuando López Obrador tomó un bastón de mando y se arrodilló ante un indígena, fue el inicio de la Cuarta Transformación de la que ella misma ha sido protagonista.

Considera que la trasformación es el regreso del espíritu a las personas, que dependerá de las políticas públicas que le permitan a la población tener servicios educativos y alimentación.

Para lograr el cambio, señala que lo más importante es la pacificación del país que implica la desarticulación del crimen organizado, que a decir de la senadora, se montó sobre la red social y los gobiernos priistas y panistas.

“Lo más urgente… es que en la calle cualquier persona entienda que se puede vivir de otra manera, que ya no hay necesidad de engancharse en el crimen organizado, ni de corromperse, en cambió si podemos vivir dignamente como personas que nos merecemos un espacio de felicidad y de bienestar”.

Considera que para lograrlo, la población debe modificar su ética personal, reivindicarse, re dignificarse y considerar las enseñanzas de los abuelos.

“Tú estás en el centro del cuadrilátero de los cinco puntos y tú eres responsable de tu propio equilibrio, pero también el responsable de todo lo que tú hagas, por eso yo digo que hay que regresar al centro y hay que regresar al espíritu y volver a ser responsables de todo lo que hacemos”.

Dijo que para lograr un cambio no será necesario esperar mucho tiempo, porque dice, será “más pronto de lo que pensamos”, porque existe entre la población una inercia con ganas de dignificar al país.

“Los mexicanos y las mexicanas tenemos esa posibilidad de hacer el cambio, yo espero que sea muy pronto, por lo menos creo que hay quienes estamos trabajando en este proyecto, queremos poner la vida entera para que esto ocurra, tenemos todo, México es el mejor país del mundo”.

La timidez, dice, la acercó al teatro que la ayudó a convivir con la gente, sin embargo, también descubrió que a diferencia de los países desarrollados, en México ser actriz no era suficiente.

Por eso a la par fue directora, escenógrafa, vestuarista, productora y escritora “este país demanda que todos tenemos que hacerle de todo”.

Así que, como senadora asegura que dará todo lo que este en sus manos para que el país mejore, “si me piden que me vaya a la punta del Popocatépetl porque ahí hace falta que este, me tendré que ir allá porque en este momento tenemos que hacer lo que el país necesita”.

Ella concibe al Pleno del Senado de la República como algo muy parecido al teatro: en ambos hay una persona frente al público, gente enfrente que escucha o que no escucha y ambos escenarios con las mismas reglas que finalmente llevan al actor o al senador a representar un papel.

Pese a las similitudes, Jesusa Rodríguez reconoce que ante el Pleno del Senado, la responsabilidad es muy superior, pues se deben tomar decisiones que afectarán o beneficiarán a millones de personas.

 

NTX