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Viernes 18 de Enero de 2019

La Estrategia Antihuachicol en el mar

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Ethel Riquelme.

La oficialización este jueves en el Diario Oficial de la Federación para crear el Centro de Control Marítimo a cargo de la Secretaría de Marina, en medio del combate a huchicoleros que se despliega en el territorio, revela que, en efecto, el robo que se da en tierra es un juego de niños frente a lo que sucede en las aguas del Golfo de México, con tres o más veces volúmenes de ordeña ilegal.

Las investigaciones contundentes de la Inteligencia Naval de la Semar, desde hace por lo menos cinco años, tienen identificado el modus operandi, el tipo de embarcaciones, los sitios desde donde los buques de Pemex que salen de plataforma se detienen a realizar trasiego de combustible para entregarlos con facturas apócrifas o clonadas a embarcaciones, que posteriormente entran a tierra a depositar el combustible en pipas o centros de abastecimiento clandestinos con un negocio paralelo al oficial.

El Centro de Control Marítimo, dice el Diario Oficial de la Federación, se crea considerando que “la Sonda de Campeche, es de especial importancia para la economía del país por la extracción y producción de hidrocarburos, así como por su aporte sustancial al Producto Interno Bruto (PIB), presentando intenso tráfico marítimo de buques que efectúan diversas operaciones relacionadas con la industria petrolera, lo cual, hacen necesario que se tomen medidas para regular y controlar dicho tráfico, a fin de evitar o en su caso minimizar posibles efectos perjudiciales a la seguridad de la navegación, a la vida humana en la mar, al medio ambiente marino, a la franja costera adyacente y a las instalaciones marinas de la industria petrolera”.

Lo que no dice, es que al mismo tiempo, este mecanismo de supervisión que opera ya la Semar como Autoridad Marítima Nacional y responsable de la seguridad en los puertos, también finalmente hará que tomen el control de los movimientos que se hacen en las instalaciones estratégicas petroleras de la Sonda de Campeche, donde era imposible considerar que nadie se percataba de lo evidente, el altísimo robo de combustible del que el libro Cartel Negro, de la periodista Ana Lilia Pérez, da profunda cuenta con datos, detalles y retomando los avances de la propia Unidad de Inteligencia Naval de la dependencia militar.

El control de barcos cargueros lo tiene Pemex, el manejo de las bitácoras y movimientos, los capitanes de puertos, el llenado de barcos tanque, los trabajadores petroleros y la autorización de dichas embarcaciones, la Comisión Regulatoria de Energía, y sin embargo, entre 600 mil y 800 mil litros de combustibles se pierden en cada viaje que realizan dichas naves sin que nadie se diera cuenta.

La perdida por viaje equivale a casi 20 pipas terrestres.

Nadie se daba cuenta cuando un barco se aproximaba. Nadie cuando el carguero de Petróleos Mexicanos retrasaba por varias horas su llegada de destino o, peor, cuando entraban a descargar a los centros de transferencia miles de litros menos de los que habían cargado. Todos coludidos porque Pemex, era juez y parte del delito, del procedimiento y de la vigilancia.

El nuevo centro tendrá información de las rutas de trabajo, los tipos de embarcaciones, el tiempo de traslado; monitoreará cuando dos embarcaciones se acercan en su camino, el nombre del propietario, el tipo de contrato, los volúmenes que se dotan y, sin embargo, habría que saber si la Secretaría de Marina, como encargada de la seguridad en puertos, tiene ya completamente asegurado también el control de los sitios de llegada y descargas en terminales que se han extendido a lo largo el Golfo de México, particularmente de Tuxpan hacia Ciudad Madero.

Varios elementos más existen en la investigación que ostenta la Semar, la relación de estas actividades con la empresa Oceanografía que induce a los contratos realizados durante los sexenios del Partido Acción Nacional y de manera sumamente sospechosa, la existencia de un grupo muy importante de personas oriundas de Mazatlán incorporadas como capitanes, mercantes, dueños de buques, incluso pesqueros que se han dedicado a la extracción y ordeña. Algo que debe tener una explicación más articulada que sólo una coincidencia.

El tema del huachicol en México sigue en las próximas horas por la parte de los mares nacionales, y se espera que la Marina Armada de México dé un golpe de timón para mostrar qué hace su nuevo Centro de Control Marítimo ubicado en Ciudad del Carmen, Campeche.

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