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martes, abril 23

A levantar la voz

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Marissa Rivera.

Mujeres de entre 50 y 70 años que en el pasado han sido ignoradas o invisibles, han experimentado algo poco común para ellas: el poder.

La sabiduría y la experiencia de una mujer mayor le da un poder que le ha permitido levantar la voz.

Ése es el planteamiento que hace Jessica Bennet, en un excelente artículo publicado en The New York Times: “Soy una mujer mayor y voy a alzar la voz”.

En Estados Unidos, donde los estereotipos de la edad tienen menor impacto, muchas mujeres han levantado la voz.

En marzo, Susan Zirinsky, de 66 años, se convertirá en la primera directora de CBS News y la de mayor edad en asumir dicho cargo. A sus detractores les ha dicho que no se preocupen por la edad, porque sólo refleja un estado mental.

En la actualidad, según Bennet, las mujeres mayores de 50 años, en Estados Unidos, son más sanas, trabajan más años y tienen más ingresos que las generaciones anteriores.

Nancy Pelosi, de 78 años, reelecta presidenta de la Cámara de Representantes, es otro ejemplo de mujeres grandes que han levantado la voz.

La congresista Maxine Waters, de 80 años, se convirtió en la primera mujer y la primera persona de color en dirigir el Comité de Servicios Financieros.

Especialistas en el tema, han dicho que el movimiento #MeToo ha permitido una revolución demográfica en el número de mujeres de entre 60 y 80 años que trabajan.

Valor a la experiencia y respeto a la sabiduría, envidiable avance que ha tenido la sociedad estadounidense en este tema.

En México no ocurre así. Aunque se han dado pasos significativos, por ejemplo, de las 8 mujeres que hay en el gabinete del actual gobierno, 5 de ellas son mayores de 60 años.

Olga Sánchez Cordero, en SEGOB; Graciela Márquez Colín, en Economía; Rocío Nahle, en SENER; Josefa González Blanco, en SEMARNAT; e Irma Eréndira Sandoval, en la SFP.

Las dos ministras de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, Margarita Luna Ramos y Norma Lucía Piña Hernández, también son mayores de los  60 años.

De acuerdo con un estudio en Harvard, un tercio de las mujeres entre los 65 y 69 años de edad y el 18 por ciento de mujeres entre 70 y 74 años, trabajan actualmente en Estados Unidos. Porcentajes mayores que hace años.

En cambio, en otros países, incluido México, el binomio mujer/mayor de 40, implica obstáculos para encontrar un buen empleo –vamos, un empleo- y si se tiene, el salario es menor al que percibe un hombre en igualdad de circunstancias.

De acuerdo con un estudio de CONAPRED, las mujeres mexicanas ganan en promedio 34.2 por ciento menos que los varones.

Allá, trabajar más años es común entre mujeres con un mayor nivel educativo y de ahorros, mientras que las que no trabajan tienen problemas de salud y ahorran poco.

El prejuicio de la edad, nos afecta a todas las mujeres en todas las profesiones y oficios, mucho más que al hombre.

A pesar de las barreras, el período de la vida laboral de las mujeres ha ido cambiando. La esperanza de vida de las estadounidenses es de 81 años, de las mexicanas es de 78 años y la productividad no termina a los 50, al contrario. Ocurre en Estados Unidos y en México ya comenzó, aunque lento.

Es tiempo de alejar los tabúes y estereotipos, para celebrar que mujeres mayores continúen con su empoderamiento o protagonismo en los diferentes ámbitos de la vida en México.