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La mitología feminista y la falsa acusación contra dos albañiles

Carlos Arturo Baños Lemoine.

Hace una semana, el jueves 07 de febrero, dos albañiles (Jony y José) fueron detenidos y remitidos al Ministerio Público con la intención de sujetarlos a proceso por el delito de secuestro. Un asunto bastante grave, que puede alterar de por vida la existencia de una persona.

La parte acusadora fue una mujer de 23 años de edad, quien sostuvo ante las autoridades policíacas y ministeriales que, en la entrada de la estación Centro Médico del STC-Metro, esos dos varones intentaron privarla de la libertad.

Por fortuna, el sábado 09 de febrero los albañiles señalados fueron puestos en libertad, ya que la mujer que los acusó incurrió en varias contradicciones al tiempo que fue incapaz de exhibir pruebas fehacientes en relación con sus graves acusaciones.

En un principio, la muchacha aseveró que los dos hombres se habían acercado a ella y la habían jaloneado hacia afuera de la estación. La joven incluso dijo que alcanzó a escuchar, por boca de los propios albañiles, que éstos la entregarían a otras personas por tan sólo 2 mil pesos.

Sin embargo, en la entrevista con el agente del Ministerio Público, la misma mujer sostuvo que observó cómo los dos hombres sólo estaban sentados fuera de la estación posando su atención en otra mujer, situación que le causó inseguridad a la joven acusadora al grado de pedir ayuda a elementos policíacos.

Estos y otros detalles contradictorios de la narración a cargo de la joven, llevaron al Ministerio Público a concluir que el intento de secuestro no había ocurrido. ¡Se trataba, pues de una falsa acusación!

Curiosamente, el Ministerio Público no ejerció acción penal contra la joven mentirosa, no obstante que el Código Penal para el Distrito Federal contempla con claridad el delito de falsedad ante autoridades, en los siguientes términos:

Artículo 311.- Quien al declarar ante autoridad en ejercicio de sus funciones o con motivo de ellas, faltare a la verdad en relación con los hechos que motivan la intervención de ésta, será sancionado con pena de dos a seis años de prisión y de cien a trescientos días multa.

Si la falsedad en declaración se refiere a las circunstancias o accidentes de los hechos que motivan la intervención de la autoridad, la pena será de uno a tres años de prisión y de cincuenta a ciento cincuenta días multa.

Artículo 312.- A quien con el propósito de inculpar o exculpar a alguien indebidamente en un procedimiento penal, ante el Ministerio Público o ante la autoridad judicial, declare falsamente en calidad de testigo o como denunciante, además de la multa a que se refiere el primer párrafo del artículo 311, será sancionado con pena de tres a siete años de prisión si el delito materia de la averiguación previa, la investigación o del proceso no es grave. Si el delito es grave, se impondrá de cinco a diez años de prisión.

Pese a la evidente comisión del delito de falsedad ante autoridades, el Ministerio Público decidió no ejercer acción penal contra la joven mentirosa. Una prueba más de cómo la mitología feminista ha contaminado y corrompido al sistema de justicia penal de nuestro país.

En este país, llamado México, una mujer puede declarar con falsedad y nada le pasa. Justicia con “perspectiva de género”, le llaman… Nosotros sólo debemos recordar que “perspectiva de género” no es otra cosa que feminismo disfrazado.

Hace un año, el actor Axel Arenas pudo librarse de la prisión preventiva gracias a que “demostró su inocencia” con respecto al asesinato de la modelo argentina Karen Grodzinski. Las autoridades capitalinas lo vincularon a proceso sin pruebas fehacientes del homicidio, y Axel tuvo que “demostrar su inocencia” cuando ésta se halla supuesta en nuestras leyes: lo que se tiene que demostrar es la culpabilidad del imputado/procesado.

Pero a las autoridades capitalinas les valió madre la presunción de inocencia de Axel Arenas: necesitaban, ante todo, a un culpable que se ajustara los presupuestos míticos de la “perspectiva de género”… ¡y vas al bote, Axel Arenas!

Hace una semana, unos trabajadores de la industria de la construcción fueron acusados en falso, y gracias a las múltiples contradicciones de la mujer acusadora, y gracias a la ausencia de pruebas duras, los albañiles fueron dejados en libertad.

Lo hemos dicho muchas veces y lo seguiremos diciendo: la mitología feminista sólo ha llegado a fastidiar a nuestro sistema de justicia. El feminismo es una ideología reduccionista, maniquea, androfóbica y retrógrada que finge defender los derechos de las mujeres, pero sólo ha llegado para pasar por encima de los derechos humanos de los varones… ¡con la complacencia de ejércitos de imbéciles: diputados, gobernadores, políticos, empresarios, periodistas, etc.!

La verdad es que el feminismo sólo está taladrando los principios y las prácticas más elementales del Derecho Penal Moderno. El feminismo quiere que regresemos a las prácticas judiciales del Medievo decadente.

¿Se imaginan ustedes dónde estarían hoy esos dos pobres albañiles si la tipa no se hubiera contradicho tanto ante el Ministerio Púbico? Varones, pobres, de clase baja, de oficio modesto, de tez morena… ¡acusados en falso!

¿Y ustedes, mis amables lectores, han escuchado alguna condena para tal injusticia por parte de alguna comisión de derechos humanos, o por algún consejito anti-discriminación?

¿Ahora lo vamos entendiendo?

El aparato de Estado se halla domesticado por la mitología feminista, se halla al servicio del lobby feminista, se halla secuestrado por las sectas feministas. ¡Y todavía hay imbéciles que se siguen tragando el cuento de que existe un “sistema de opresión” en contra de las mujeres… “el patriarcado”!

¡Vaya que en este mundo pulula la imbecilidad!

Quien no lo quiera ver, su problema… Lo que es evidente no necesita demasiadas argumentaciones.

Facebook: Carlos Arturo Baños Lemoine.

Twitter: @BanosLemoine