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Jueves 21 de Marzo de 2019

El regalito presidencial a la SEDENA

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Ethel Riquelme.

La petición del presidente Andrés Manuel López Obrador a los senadores de Morena fue expresa a través de Olga Sánchez Cordero, Secretaria de Gobernación, y Alfonso Durazo, Secretario de Seguridad: que el dictamen de la Guardia Nacional sea aprobado el 19 de febrero, “es el regalo que el presidente quiere darles a los militares en su día”.

Se cumplió. Y el regalito, es explosivo.

Anoche se aprobó el dictamen original de la Guardia Nacional enviado por el presidente en las comisiones de Puntos Constitucionales y la segunda de Estudios Legislativos con el mayoriteo de los senadores de Morena, Encuentro Social y del Trabajo y, aunque el camino legislativo que le seguirá no es fácil, servirá para que este martes, desde las instalaciones del 69 Batallón de Infantería, de la Sexta Zona Militar, en Saltillo, Coahuila, el jefe del ejecutivo ofrezca un discurso promilitar, muy lejano a lo que ofreció en campaña.

¿Qué sabe el presidente de la República que lo hizo cambiar su posición de campaña con respecto a los militares? Nada de lo que estamos viendo es congruente con lo que prometió”, se pregunta –como muchos— el Senador independiente Emilio Álvarez Icaza, defensor de derechos humanos, al confirmar que, en efecto, “era una presión aprobarla antes del 19 de febrero”, confirmó.

En 80 días, este gobierno ha rescatado de la crítica y el descrédito, por acusaciones de violaciones a los derechos humanos, a las fuerzas armadas, particularmente al ejército de tierra que a la fecha se ha convertido en el bastión del gobierno de AMLO con sus nuevas tareas como constructores inmobiliarios, administradores aeroportuarios, repartidores de gasolina, beneficiarios de un incremento de 12 mil 500 millones de pesos en el presupuesto 2019 y hasta garante de la Constitución Moral que propone este gobierno.

En Saltillo, Coahuila, tierra de Venustiano Carranza, líder del Ejército que dio origen a nuestra Constitución de 1917, López Obrador aprovechará para hacer un llamado a las fuerzas armadas a apoyar su Guardia Nacional, a dedicar su servicio a la sociedad y, como lo ha hecho en otras ocasiones, a confiar en su gobierno que ve por el pueblo, de donde proceden muchos de los soldados mexicanos.

Un recurso discursivo muy viejo, empleado por el General Antonio Riviello Bazán, cuando en 1991 por primera vez decidió, con enorme valentía, abordar abiertamente el tema de la participación de los militares en el movimiento estudiantil de 1968.

“Los que estamos ahora, eramos entonces unos niños, la mayoría acabamos de salir de la Heroica Escuela Militar, no teníamos una pizca de mando. Sólo obedecimos órdenes y es injusto que sigamos pagando por aquellos. Somos surgidos del pueblo y defensores del pueblo”, recuerdo que nos platicaba el General Riviello a los periodistas, casi al finalizar la administración de Carlos Salinas de Gortari.

Los cambios al interior de la Secretaría de la Defensa Nacional han permitido en los últimos 30 años contar con una fuerza mucho más equipada, entrenada y participativa que, sin lugar a dudas, ha demostrado su entrega al servicio de la sociedad, pero la filosofía castrense sigue siendo la misma, porque ése y no otro es el espíritu de las fuerzas armadas, obedecer con disciplina y lealtad, pero con armas y uso de la fuerza.

Ése es el inconveniente que ha desatado la resistencia social hacia la Guardia Nacional que estaría conformada en su mayoría por militares, y la molestia acrecentada por un acercamiento extremo del presidente y comandante de las fuerzas armadas que, siendo el mando supremo de tipo civil, no evidencia equilibrio a la acción militar, por el contrario, la generosidad y privilegios a la Sedena son apabullantes y enfilan hacia otros usos.

El reconocimiento al Ejército en su día es más que meritorio y necesario, es un Ejército que enorgullece a los mexicanos, pero para enfrentar los retos que se avecinan, no será suficiente con cambiar la piel o el nombre, de hecho, integrarlos a la Guardia Nacional incrementará los riesgos de percepción ante la opinión pública para los soldados mexicanos.

En los últimos once años, la participación de las fuerzas armadas en labores de seguridad pública ha derivado en que el 70 por ciento de las recomendaciones emitidas por la Comisión de Derechos Humanos, han sido dirigidas contra las fuerzas armadas, un total de 790 por violaciones, de las cuales 204 se refieren a casos de torturas, desapariciones, ejecuciones extrajudiciales y otros abusos, en su mayoría contra los elementos de la Sedena. Hay regalos que, como dirían las abuelas, sólo comprometen.

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