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martes, abril 23

Las víctimas del desorden

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Miryam Gomezcésar.

Tras la visita del presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) a Chetumal, el domingo pasado, más allá de los rituales marciales y los discursos oficiales, hubo acciones que revelan la verdadera relación entre el Estado y la Federación.

Los sonoros abucheos, rechifla y los gritos “¡Fuera! ¡Fuera! ¡Fuera!” ante la asistencia del gobernador Carlos Joaquín González, que interrumpieron su discurso, aunque fueron cubiertos ampliamente por la prensa, no sorprenden. Son simples gajes del oficio para los políticos, una respuesta al incumplimiento de sus promesas.

Pese a que el presidente trató de suavizar la situación resaltando la ‘tersura’ de su relación, los hechos hicieron ver lo contrario porque en este tipo de eventos nada es casual sino causal, y a los políticos se les olvida que éstos ya son otros tiempos que exigen congruencia y honestidad.

La tensión generada y el inmediato reparto de culpas fue un decorado en el escenario donde, sin haber control de daños, otros hechos hablaron mejor de lo que realmente sucede: un constante estire y afloje entre ambos mandatarios frente a un público cansado de sus padecimientos.

Lo anterior se desprende de la respuesta “¡No me lo pueden tocar!”, que AMLO dijo a la prensa (contenida en la información del reportero Luis Enrique Tuz, publicada el 25 de febrero en el diario ¡Por Esto!), en el aeropuerto de Chetumal antes abordar el avión que lo trasladaría a la Ciudad de México, cuando fue cuestionado sobre el motivo de la presencia en el estrado del dignatario maya, José Isabel Sulub Cimá, quien en una carta le pidió interceder para que el gobierno estatal frene su intromisión en las decisiones internas que sólo competen a los generales mayas.

En ocasión de su destitución como General del Centro Ceremonial de la Cruz Parlante en el municipio de Felipe Carrillo Puerto el 8 de febrero, cuando el general fue reducido a soldado raso por haber entregado al presidente el Bastón de Mando que lo inviste como Nohoch Suku’un, la tarde del 1° de diciembre luego de que AMLO rindiera protesta como Presidente de la República.

Pero hay otras muestras del forcejeo, como al anunciar la entrega de recursos del Programa del Fortalecimiento a la Seguridad (Fortaseg) a los municipios que controla Morena: Othón P. Blanco, Solidaridad y Benito Juárez, según el Diario Oficial de la Federación publicado en 15 de febrero donde detallan la reducción de municipios apoyados de 300 a 252.

Pero la soledad que acompaña a Carlos Joaquín, no es pasajera como afirma la canción, porque también es electoral. La rechifla y abucheos son genuinos aunque unos a otros se acusen, lo cierto es la debilidad del mandatario que ha permitido el desorden de todo tipo en su gobierno sin proceder, ni chistar.

El pleito entre los senadores José Luis Pech Varguez y Marybel Villegas Canché, que destacó desde las declaraciones que hicieran desde el Senado de la República sobre el tema de la exigencia ciudadana y el compromiso de cancelar la concesión de la distribución de agua en los municipios de Isla Mujeres, Benito Juárez y Solidaridad a la empresa española Aguakán, es del dominio público y tiene más fuerza que la entablada entre la senadora y el gobernador, quien, tras el maltrato propinado por los asistentes al evento del Día de la Bandera, señaló a la legisladora como responsable de la sonora protesta.

La respuesta de Villegas Canché fue inmediata “Yo no tengo nada que ver con eso. La gente tiene motivos suficientes para exigirle al gobernador y a cualquier funcionario público que haga bien su trabajo”, tras lo cual en un breve video subido a las redes sociales lo desafía “Señor gobernador: lo reto a salir solo a la calle, sin avisarle a nadie”.

¿Qué fortalece a la senadora?

Aunque es criticada por sus opositores que rechazan su pragmatismo, la forma de utilizar a los partidos que ha representado (PAN, PRI y ahora Morena) para sus afanes que es como logró ser diputada local y ahora senadora, su inteligencia y capacidad operativa no están en duda, tampoco su habilidad para conciliar con Dios y con el Diablo, pero sí el doblez en su discurso habiendo sido juez y parte de un sinfín de aprobaciones en el congreso local, de asuntos lamentables.

Marybel es conocida también por su afinidad con los exmandatarios priístas Félix González Canto y Roberto Borge Angulo, misma que redundó en pingües beneficios como la entrega de la patente de la notaría número 78 de Cancún a su esposo Jorge Parra Moguel. Ella quiere desesperadamente ser candidata a la gubernatura al igual que José Luis Pech Varguez. El caso de Carlos Joaquín es distinto porque el mandatario tiene la mirada puesta en otra figura para sucederlo, que no es ninguno de ellos, una ruda lucha anticipada.

Pero el rechazo de sus detractores (as) a la forma de actuar de la habilidosa senadora, que es idéntica a la actitud asumida por la mayoría de políticos locales para escalar en la vida de la administración pública, que además incluye al mandatario estatal cuyo origen es tricolor, los tasa a todos por igual y resalta el uso de los partidos políticos para fines personales y la urgente necesidad de reorientarlos para evitar estas viejas prácticas dañinas.

En Morena, por intervención de Marybel Villegas con la jerarquía de ese partido en la Ciudad de México, Ricardo Velasco es el relevo de José Luis Pech Varguez como líder estatal.

Una figura gris cuestionada dentro y fuera de ese movimiento, sin glorias en su pasado, el también camaleónico ex perredista, que ha sabido escalar por obra y gracia de asumir actitudes tan lamentables como traicionar ahora también a los morenistas, fue rescatado de su habitual ostracismo.

Para abundar, basta recordar cuando los regidores morenistas realizaron el sondeo para conocer la opinión de los habitantes de Cancún sobre la aceptación o rechazo a la extensión de la concesión a las empresas transportistas incumplidas, Ricardo Velasco se aparecía en las casillas con el único interés de salir en las fotografías y justificar así un trabajo jamás realizado.

Ahora, bajo consigna, es operador para hacer que figuras tan cuestionadas como la ex priísta ex aspirante a la candidatura a la Presidencia Municipal de Benito Juárez, Susana Hurtado conocida por regalar tangas en su campaña; la ex regidora en el trienio del pri-verdecologista Remberto Estrada, Erika Castillo (de triste memoria a su paso por el Cabildo de Benito Juárez, al votar a favor de la aprobación de la extensión por diez años más la  concesión del transporte público); así como el regidor de Isla Mujeres, Edgar Gasca sean beneficiadas con candidaturas (este último por el Distrito 1), que supuestamente estaban comprometidas a los militantes fundadores y no a externos.

En la zona sur del estado ya empieza a desgranarse la mazorca del gobierno del estado. La reciente renuncia a la titularidad de la Secretaría de Desarrollo Agropecuario y Pesca, del también ex priísta y ex pesista, Pedro Pérez Díaz, para competir por la candidatura del PRD por el Distrito XII que comprende los municipios de Othón P. Blanco y José María Morelos, este último presidido por su esposa, deja ver que para muchos es mejor ser más práctico que cumplido.

Pérez Díaz fue el primero en anunciar su renuncia al PRI hace tres años a través de un video, para abanderarse como candidato del Partido Encuentro Social a una diputación local, misma que perdió pero su esfuerzo tuvo recompensa al ser nombrado secretario de esa dependencia.

Pero en el terreno de las cosas buenas y malas que suceden en estos litorales, la visita de AMLO trajo noticias de temas con vieja narrativa  como la utilización del mamotreto costosísimo conocido como el monumento a la corrupción construido en la bahía de Chetumal, que albergará a la secretaría de turismo; que Chetumal contará con terminal del Tren Maya y una serie de beneficios para la economía de la capital del estado, que depende del resultado que se obtenga en la frontera norte.

Pero hubo otro suceso que retrata de cuerpo entero la realidad del morena y de esto hablaremos en la siguiente entrega: las declaraciones de la alcaldesa morena de Solidaridad, Laura Beristain, durante la visita del AMLO, no tienen desperdicio.

¿Quiénes son las verdaderas víctimas del desorden?

Para Carlos Joaquín son tiempos turbulentos, con un matrimonio por conveniencia del Estado con la Federación, un proceso electoral sin pies ni cabeza, poco avance en el tema del combate a la corrupción que no ha logrado corregir, sin capacidad de respuesta al fenómeno de la violencia que lo tiene rebasado, con un equipo de trabajo al que parece no atreverse a imponer orden y una soledad que pesa y cala en lo más profundo.

En esto último, cuando el número de desaparición y asesinato de mujeres va en aumento al igual que la violencia extrema del crimen organizado en el estado, que son esa radiografía que demuestra la inutilidad de los programas aplicados contra la inseguridad, la sombría realidad que acecha a los ciudadanos también los distancia de sus autoridades, ahora ¿por quiénes votarán?