web analytics
martes, abril 23

¡YouTubers, los “nuevos sicarios”!

Raúl Flores Martínez.

Violencia extrema, descalificaciones, agresiones, obediencia ciega, ambición, protagonismo e ignorancia, son los componentes que tienen los sicarios de las diversas organizaciones criminales que hay en el país.

Estas características psicológicas se han estudiado a lo largo de una década por diversas universidades y las instituciones de seguridad, como la Policía Federal, para poder frenar el creciente sicariato en México.

Sin embargo, en los últimos meses ha surgido otra forma de sicariato en el país, esos lamepatas que se dicen YouTubers y que tienen las mismas características que los llamados “asesinos a sueldo” del crimen organizado.

Estos sujetos, que tienen una exponencial tendencia al protagonismo en las redes sociales, se han alquilado en los últimos meses para descalificar a todos aquellos periodistas, reporteros, camarógrafos, fotógrafos, incluso medios de comunicación, que no están de acuerdo con el pensar de la actual administración federal.

Resulta que esos blogueros quieren venir a enseñarles a periodistas de años a hacer preguntas. Resulta que ahora esos desconocidos que se envuelven en la bandera de la transparencia y la libertad de expresión, se sienten dignos de descalificar a quienes no concuerdan con sus cerrada ideología convenenciera.

Desde “chayotero”, “hijo del régimen tal” o “prianista”, etc., son los brillantes descalificativos que utilizan estas “estrellas” de las redes sociales tan efímeras, como los análisis sesudos que hacen de alabanzas al actual gobierno.

Estos jóvenes, y no tan jóvenes, esos que se sacan la fotografía a un lado del Presidente, hablan y enarbolan la libertad de expresión, la usan sin exactamente saber cuál es el valor de este concepto.

Libertad de expresión no significa ofender o descalificar, significa respetar ideologías y formas de pensar distintas a la que uno tiene.

Hoy, esas estrellas efímeras como las redes sociales quieren enseñar a reportear a los periodistas y reporteros, quieren comer pinole y hablar al mismo tiempo, esas estrellitas efímeras que sólo buscan el protagonismo efímero de las redes sociales, tan banales.

Para enseñar a reportear, lo primero que deben hacer es dejar de depender de sus padres, pagar su Olán del teléfono celular, caminar y gastar las suelas en las calles, desmañanarse, dejar de comer y a veces dejar por días o semanas a la familia; sobre todo, dejar de criticar y envalentonarse detrás de un celular o una computadora: así cualquiera puede ser cabrón, así lo único que demuestran es que son sicarios de la información.