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martes, abril 23

¡La estupidez del MeToo!

Raúl Flores Martínez.

En México las leyes se aplican en determinados casos, son leyes a modo, sobre todo se puede aplicar dependiendo del criterio del ministerio público o juez en turno.

También en México, todos son expertos en leyes, son expertos y opinólogos profesionales en las redes sociales, que atacan a quienes tienen una opinión diferente, incluso con documentos.

Prueba de ello se dio en las redes sociales con la muerte del músico Armando Vega y las acusaciones sin pruebas del mentado MeToo que, a través de denuncias “anónimas”, ha comenzado los linchamientos mediáticos.

Para nadie es un secreto que las redes sociales están llenas de hordas ignorantes en leyes, ignorantes en las aplicaciones de las mismas, incluso ignorantes en la división de poderes; es más, no saben distinguir entre delitos del fuero federal y local.

Ayer, la procuraduría capitalina dio a conocer, a través de un comunicado de prensa, que se iniciaba una investigación por el delito de “homicidio culposo, por otras causas” por la muerte del bajista de Botellita de Jerez, algo que prendió la mecha de las descalificaciones y confrontaciones.

La mayoría de los atacantes, usuarios cuyos perfiles no sobrepasan los 22 años, que opinaban a la ligera, incluso confundiendo los términos jurídicos, los estados y los delitos.

Esos jóvenes que han hecho de las redes sociales la tribuna para el desprestigio, para la difamación y el linchamiento mediático con acusaciones que no son sustentadas por las denuncias que deberían haberse interpuesto ante las autoridades correspondientes.

De acuerdo con la Información Filtrada, ya se está trabajando una serie de denuncias penales por daño moral contra la o las personas que son administradores de algunas cuentas del mentado Me Too de periodistas, músicos y escritores.

Legalmente, de acuerdo con abogados, pueden proceder, siempre y cuando la policía cibernética dé con los administradores y con las denunciantes que son conocidas en el ambiente periodístico o musical.

Sólo es cuestión de esperar las reacciones de las autoridades sobre este suicidio que, a todas luces, ya estaba pensado, y la denuncia en contra de Armando Vega fue el detonante para que se quitara la vida.

Las preguntas serían: ¿Habrá un castigo? ¿Habrá una investigación? ¿Se presentarán las denuncias de los familiares?

Sabemos que el acoso sexual, la violación, la violencia, son delitos que deben de denunciarse ante las autoridades correspondientes y no en las redes sociales que sólo son la piedra de sacrificio con base en dichos, rumores o venganzas personales.