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martes, abril 23

Le tomo la apuesta, señor Presidente

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Francisco Garfias.

AMLO dice que la SHCP, el FMI, las calificadoras S&P y Ficht, el Banco de México, el Bank of America y todos los que han pronosticado un menor crecimiento de la economía mexicana “se quedaron cortos” en la proyección que hicieron.

“Vamos a crecer, como se estima, en cuando menos dos por ciento este año, ese es mi pronóstico, dos por ciento, y el año próximo vamos a crecer ya tres por ciento.

“Y apuesto. Trato hecho…”.

Le tomo la apuesta señor presidente. Es simbólica. Nada qué cobrar o pagar. El puro gusto de evidenciar las falsas expectativas que la 4a Transformación vende a los mexicanos o reconocer, en este espacio, que AMLO tenía razón.

Sobra decir que aún si se concretara el vaticinio del Presidente de crecer al 2 por ciento este año, la economía tendría que crecer más del 5 por ciento en los siguientes años para llegar a su meta de crecimiento promedio anual del 4 por ciento.

Especialistas consultados por el reportero nos aseguran que este año el crecimiento no llegará ni al uno por ciento. “El primer trimestre viene muy mal. Incluso más cerca del 0 por ciento”, puntualizan.

El Informe mensual de finanzas públicas que presentó la SHCP, confirmó que estamos en aprietos. Cayeron 3.9 por ciento los ingresos del gobierno federal en el primer bimestre.

Los ingresos por IVA también abajo un 8 por ciento (la menor recaudación de ese impuesto para ese periodo desde 2011). Se confirma un menor consumo.

AMLO basa su optimismo en la fortaleza del peso, pero esta tiene que ver más con factores externos que internos: la debilidad del dólar.

Es cierto que, entre las monedas emergentes con grado de inversión, la más atractiva es todavía el peso.

Pero hay que esperar que, ante la desaceleración económica mundial, esos capitales se refugien nuevamente en el dólar para ver realmente cómo queda el peso.

* * *

Es una burla a la división de poderes, al Senado, a la política energética, a todos los mexicanos, incluso a los que votaron por AMLO. Habrá Comisión Reguladora de Energía sí, pero sometida a los designios del Ejecutivo de la Unión.

Será el dedo del Presidente el que designe a los cuatro comisionados que faltan para que la CRE pueda volver a sesionar. Por lo que se perfila, no alcanzarán la mayoría calificada requerida en el Senado. Si no pasan las revolcadas ternas, AMLO decide.

* **

La mayoría los 12 aspirantes que envió López Obrador al Senado –11 son los mismos que la primera vez– no tienen nivel, ni conocimientos sobre el tema, ni siquiera vergüenza. Pero eso sí, les sobra soberbia a algunos de ellos.

Hablamos de Paola Elizabeth, Edmundo Sánchez Aguilar –el que se salió de la comparecencia para “no perder mi tiempo”– y Jorge Amaya Mendívil, que se quería comer viva a la panista Xóchitl Gálvez.

Por increíble que parezca, el Senado aprobó su “elegibilidad” por 67 votos a favor, 45 en contra. A la mayoría le importa un carajo si saben del tema. Lo importante es que los quiere AMLO.

La “elegibilidad” no basta para que ocupen los lugares vacíos en la CRE. La realidad se verá cuando se vote terna por terna. Allí necesitan la mayoría calificada (dos tercios de los presentes). No se ha podido construir.

Miguel Osorio, jefe de la bancada del PRI, reiteró que su grupo votará contra de las ternas. Miguel Mancera, coordinador del PRD, lo confirmó. “Vamos en bloque los de oposición”, nos dijo. El PAN lo mismo.

Buscamos a Xóchitl Gálvez. Los aspirantes a la CRE dispararon sobre la panista, molestos porque simbolizó su desconocimiento del tema con orejas de burro y porque los exhibió en la primera comparecencia.

Nos dijo:

“No entiendo. Si pregunto pendejadas se encabronan. Si pregunto cosas del sector, también. Creo que la intención es que la CRE desaparezca y que el Presidente tome decisiones sobre energía, sin el estorbo que significa”.

FIN.