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martes, abril 23

¿Derechos Humanos en México?

Raúl Flores Martínez.

En los ultima década se habla y se antepone mucho el mal término de Derechos Humanos, un término aplicado a conveniencia de las presuntas víctimas, sin importar si están o no involucradas con algunas organizaciones criminales.

Con la lucha contra el crimen organizado, algunas comisiones o colectivos de Derechos Humanos han iniciado una cacería contra elementos de las Fuerzas Armadas, principalmente.

Un ejemplo que hemos dado a conocer en distintos escritos en este espacio y en el periódico Excélsior, es la complicidad que tiene la Comisión Nacional de Derechos Humanos principalmente con Los Zetas y sus distintas escisiones en el norte y sureste del país.

Una complicidad basada en la ignorancia de los visitadores, quienes sin la experiencia y la miopía godinezca, consideran que todo es violación a las garantías individuales.

Quizá esta ignorancia se basa en que, por lo menos, tres cuartas partes de los funcionarios que laboran en la CNDH son funcionarios frustrados, que no han ejercido la profesión que estudiaron en empresas privadas y no les quedó de otra que entrar en este ente al que le hace falta una buena limpieza.

Estos funcionarios tendrán un aumento considerable en su labor de “investigación”, con la entrada en funciones de la Guardia Nacional que tiene la consigna de disminuir la creciente violencia que ha generado las confrontaciones de las organizaciones criminales.

La Guardia Nacional pondrá a prueba distintas instancias de gobierno y de Derechos Humanos por una sencilla razón: ya tienen una ley que los respalde y el respaldo del gobierno federal que podrá debilitar cualquier recomendación o llamado de atención de los organismos autónomos.

Para que no les caiga de extraño, la Guardia Nacional trae consigo una serie estudiada de estrategias para dejar mal parada cualquier tipo de “investigación” que utilicen los colectivos o comisiones para dejar mal vista esta nueva corporación.

Será el próximo jueves que se anuncie el nombre del Comandante de la Guardia Nacional, que será un general en activo, quien, al pedir licencia a su puesto o cargo, pasará a ser un civil. Ésta es parte de las estrategias de la llamada Cuarta Transformación.