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jueves, abril 25

Lecciones de periodismo en la mañanera

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Patricia Betaza.

¿De qué país estamos hablando cuando el cuestionamiento de un periodista a un presidente en pleno siglo XXI cause sorpresa, sea trending topic y se convierta en tema que desate furibundos reclamos y descalificaciones hacia el reportero o por el contrario se aplauda su “osadía? ¿Qué no, entre las reglas elementales del periodismo, está precisamente preguntar, ir a fondo –con los datos en la mano de preferencia- simplemente para despejar dudas y después informar? Qué pena que lo que debe ser un ejercicio cotidiano de cualquier reportero que hace su trabajo, sea motivo de un “gran debate” en las redes sociales. Bueno, hasta el padre Solalinde le entró a los cuestionamientos “osados” de Ramos.

¿O no será que no estamos acostumbrados a ser incisivos con el poder en turno? ¿O será que tenemos que regresar a revisar los apuntes del primer semestre de la carrera de periodismo o de ciencias de la comunicación? Tengo muchos compañeros reporteros que conozco hace años y sé de su buena labor reporteril. ¿Acaso todos ellos tendrán la misma oportunidad de preguntar y de cuestionar? Porque llama la atención que en el formato de las mañaneras de pronto escuchemos intervenciones –que no cuestionamientos- hasta risibles de “periodistas” que van por chamba o por tener publicidad para sus medios. ¡Por favor colegas no nos desgarremos las vestiduras y entremos al debate de lo que no debía serlo!

Como diría Vargas Llosa a propósito de la irrupción de las redes sociales y la civilización del espectáculo, el periodismo tiene que regresar a sus orígenes: preguntar, cuestionar, despejar dudas e informar. Y cuando se trata de esta sencilla labor que no se confunda con insultar o querer ser la nota frente a la persona o el personaje. Tampoco se trata de estar en contra por decreto. Aprovechemos los nuevos escenarios como la mañanera para seguir reporteando y preguntando lo elemental: cómo, cuándo, dónde, por qué y para qué. Y si nos exponemos al escarnio público y a la lapidación de las redes ¡hagamos mutis, el que no arriesga no gana! Porque de qué país estaríamos hablando sino podemos hacer unas cuantas preguntas bien estructuradas y con datos duros, al fin que hay demasiados asuntos pendientes y cabos sueltos que requieren de creíbles respuestas y explicaciones. ¡No tenemos que quebrarnos tanto la cabeza!