Navegación: Juego de ojos

Columnas
0 Recuerdo de Conrad y Kipling

Por Miguel Ángel Sánchez de Armas
Estoy totalmente en desacuerdo con quienes aseguran que el triunfo de los franceses sobre los croatas el domingo fue la prevalencia de la civilización occidental sobre el fundamentalismo balcánico.

Columnas
0 No creo en el fin del hombre…

Por Miguel Ángel Sánchez de Armas
Hace años descubrí que puedo hablar con los muertos.
Recientemente me instalé en un nicho sacramental para charlar un poco con William. Nos reímos porque casi todos lo creen muerto…

Columnas
0 Ve y dilo en la montaña

Por Miguel Ángel Sánchez de Armas
James Arthur Baldwin nació en el barrio negro neoyorquino de Harlem en 1924, en plena depresión. Hijo de un predicador fanático y autoritario y de una mujer cuya principal actividad fue echar hijos al mundo.

Columnas
0 Perdido en el Paraíso

Por Miguel Ángel Sánchez de Armas
Fue cuando caí en cuenta de que estábamos en el Gran Día, la Fecha Anunciada, el Idus de Junio, el Lance Final, y que nuestros Aguiluchos, herederos de los Cadetes de la H. Escuela Naval y del H. Colegio Militar,descendientes de Narciso Mendoza y de…

Columnas
0 Medio pan y un libro

Por Miguel Ángel Sánchez de Armas
La lectura y los lectores son visitantes frecuentes de esta columna. Esto es lógico pues soy un aprendiz de escribidor que adquirió precozmente un vicio que ni castigos ni sangre han aliviado: la pasión por los libros.

Columnas
0 Memoria de Manuel Buendía

Por Miguel Ángel Sánchez de Armas
Porque la memoria y la palabra, no pueden ser asesinadas. Manuel Buendía se transformó en un símbolo cuando aún no exhalaba el último aliento.

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0 El síndrome Genovese

Leo en los diarios y veo en los noticieros con frecuencia cotidiana que aparecen narcofosas a lo largo y ancho del país, que asaltantes armados acribillan… Y me percato, no sin agobio, que mi sentido del escándalo se ha hipotrofiado.

Columnas
0 Elogio del periodismo

Por Miguel Ángel Sánchez de Armas
Cuentan que a Riszard Kapuscinsky sólo lo pudieron separar de su máquina de escribir cuando lo llevaron al quirófano, y que despertó de la anestesia para despedirse y morir. Tenía 74 años. Pienso que más que de enfermedad, murió de tristeza al saber que su carrera se extinguía.

Columnas
0 El político y el creador

Por Miguel Ángel Sánchez de Armas

Me di licencia de parafrasear el título del célebre ensayo weberiano pues creo que las consideraciones sobre la relación de creadores y políticos entran en el mismo surco arado por el viejo profesor, quien observó que los gobernantes viven en la permanente angustia…

Columnas
0 Memoria de “Los heraldos negros”

Por Miguel Ángel Sánchez de Armas
El 15 de abril se cumplieron 80 años de la muerte de César Vallejo, un mes después del aniversario 126 de su nacimiento y a cien años de que comenzara a dar a la poesía universal su impronta memorable con “Los heraldos negros”, obra que sigue vigorosa y vigente…

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0 El Mago de Xalapa

Por Miguel Ángel Sánchez de Armas

Como pocos, Sergio Pitol encarnó la distinción orteguiana entre contemporáneos y coetáneos. Los primeros son aquellos que conviven vital e intelectualmente. Los segundos sólo coinciden en el tiempo.

Columnas
0 Tan lejos de Dios y tan cerca de Trump…

Por Miguel Ángel Sánchez de Armas
A propósito del yihadismo antimexicano que Donald Trump lidera con el ardor de un predicador evangélico, no está por demás recordar el sabio consejo de George Santayana: quien olvida el pasado está condenado a repetir sus errores. Aquí una viñeta de cómo se las gastan estos hijos del Tío Sam…

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0 Amo y señor de la palabra

Por. Miguel Ángel Sánchez de Armas
Durante los últimos veinte años de su vida Winston Churchill fue aclamado como el más grande inglés de su tiempo y a su muerte el 24 de enero de 1965 a los 91 años de edad, millones de personas le guardaron luto en todo el mundo.

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0 El gran Satán

Por Miguel Ángel Sánchez de Armas
Resulta que los gringos ya dieron con un Gran Satán a quien culpar del cáncer que corroe las entrañas de su país: le pusieron sombrero charro, botines, chaquetilla, bigote y nombre: The Mexican Threat. ¡Aleluya! Nos han convertido en la bestia negra del postcomunismo.

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