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Oraciones a San Lázaro
1 Que se vayan las vallas de la Cámara de Diputados

Ernesto Zavaleta

“San Lázaro ni la fuerza, ni la retórica política, ni los acuerdos convencen a la policía. Mejor López Obrador se retira y va al Ángel. Es cuanto.”

Es un insulto a la sociedad el despliegue policiaco alrededor de la sede de la Cámara de Diputados, una exagerada demostración de miedo y poder representa el operativo para la toma de protesta de Enrique Peña Nieto como presidente constitucional de México, opinión que compartieron todos, hasta el PRI.

Oraciones a San Lázaro
0 El regreso de las negociaciones con las viudas

Ernesto Zavaleta

“San Lázaro entendieron que la policía es un auxiliar de la justicia y no un verdugo o añoran el poder la amenaza. Es cuanto”.

No es necesario un análisis muy profundo para coincidir con los 293 diputados que aprobaron la desaparición de la Secretaría de Seguridad Pública Federal, ni su titular, Genaro García Luna, ni nadie de esa dependencia podrían siquiera preguntar ¿por qué? Simplemente no funcionó desde su creación.

Oraciones a San Lázaro
0 Contentos directos a la toma de protesta de Enrique Peña Nieto

Ernesto Zavaleta

“San Lázaro gracias, a nombre de todos nuestros líderes sindicales por una reforma laboral para ellos, no para los trabajadores. Es Cuanto”.

Salió, no en los términos y tiempos que esperaba el presidente Felipe Calderón, pero salió, ya hay una Ley Federal del Trabajo reformada después de 42 años, la democracia sindical y la rendición de cuentas de los líderes, bueno eso puede esperar otros 42 años.

Oraciones a San Lázaro
0 Esperan trabajadores mexicanos reformas en México y en EU

Ernesto Zavaleta

“San Lázaro Dante se equivocó, son 10 los niveles del Infierno, omitió el pecado de ser trabajador mexicano en espera de una reforma en EU o en México. Es cuanto”.

Prometer no empobrece, reza un dicho popular, quizá el autor no conocía a Barack Obama, a Felipe Calderón, a Javier Lozano, a Manlio Fabio Beltrones, a Luis Alberto Villarreal, a Silvano Aureoles, y otros, porque las promesas si empobrecen.