Entre la felicidad de Savater y la selva de Maná

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Édgar Félix / Aún no sabemos quién fue el de la ocurrencia para juntar en un escenario al estudioso de la filosofía, Fernando Savater, y al vocalista de Maná, el buenazo de Fher (Fernando Olvera). Seguramente fue una de esas “mentes brillantes” sin límites de creatividad del marketing o mercadotecnia contratado por la Feria Internacional del Libro en Guadalajara. Lo cuenta en su crónica de El País, Pablo Ordaz, que a estos encuentros se acude por morbo y no para recibir una dosis de conocimiento e inteligencia. Lo mismo ocurrirá con Los Tigres del Norte y el escritor Arturo Pérez-Reverte. Y es ridículo por donde se le mire un encuentro así, porque no se puede sentar a la mesa a un erudito en filosofía con un rockero que no conoce filosofía. Estuvieron temblando los espectadores sólo al pensar que Savater cantaría en algún momento. Podría ser útil si se quiere denostar o exhibir la ignorancia del que no es especialista del tema. Y así ocurrió.

-¿Y filosóficamente cómo te consideras? preguntó Fher a Savater.

– “Yo no soy un filósofo con mayúsculas, soy un profesor de filosofía…”.

Claro que a Fernando Savater no le incomodó ni tampoco le molestó, por el contrario fue como andar un camino obscuro por donde nadie había pasado y lo que ocurrió es que cada quien trae menos trastos que otros en su maleta personal. Uno lleno de libros y el otro de ritmos y música. Fher seguramente nunca se sintió tan perdido en el escenario como ahora, porque es como si pusiéramos a cantar a Savater al lado de Fher. La selva negra, por ejemplo, para protestar por la hecatombe ecología del mundo. O bien, que ambos hubieran cantado a dúo Falta Amor. Vaya ocurrencia. Demasiado estrambótica para que el resultado sea provechoso. Morbo puro, entonces y ya.

En algunas circunstancias pasadas, recuerdo, estar leyendo El Contenido de la Felicidad, hace algunos años durante un viaje a Cancún, sentado al costado de una piscina, mientras en los altavoces nos recetábamos los ritmos de Maná que tanto gustan a los extranjeros. Es lo mejor del rock mexicano. Me pregunto por qué no lo hicieron con Carlos Fuentes, con Paz en su momento, con Krauze (disculpen la pérdida de dimensiones de personajes) que va a todas, con Monsivais. No sé, pero con Savater.

Si quisieron imitar a Elenita Poniatowska cuando fue madrina y se fotografió con Los Tigres del Norte hace algunos años fue un error de perspectiva. Aquello sólo fueron fotos y ya, pero nunca los han metido en una feria del libro. Si porque Arturo Pérez-Reverte es un escritor de la violencia humana lo juntan al lado de Los Cadetes de Linares, es verdaderamente una gran idea sin pies ni cabeza ni límite alguno. Una gran ocurrencia convertida en realidad. No es para tanto.

La inteligencia no está reñida con este arte churrigueresco ni mezclar la ignorancia de un tema con la ignorancia de otro. Lo lamentable del caso es el morbo que se alimenta cuando a estos personajes los metes en una conferencia de una Feria del Libro. Es charla, es plática, es anecdotario, pero francamente creo que es un desperdicio. Hay que evitar las crónicas del ridículo y sugerir estrategias distintas para disfrutar de cada uno de estos personajes. No por romper esquemas se adquiere éxito. Hay límites y creo que estos no se conocen.