Recetas mexicanas

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Rubén Cortés
POZOLE HUMANO
Ingredientes:
— Una persona muerta
— Ácido de batería de coche al gusto (también se puede usar sosa cáustica si así se desea)
— Utensilios: Un tanque de metal (también puede ser de fibrocemento) con capacidad para 55 galones
— Preparación: Deposite el cadáver dentro del recipiente con ácido, espere a que se disuelva. Y listo.
— Recomendaciones: Si así lo prefiere, puede ensayar antes con una pierna de res. Incluso, así empezó su trabajo como “pozolero humano” el tristemente célebre Santiago Meza López, quien deshizo en ácido unos 300 cadáveres por órdenes de Teodoro Eduardo García Simental, alias “El Teo”, miembro del cártel de los hermanos Arellano Félix.
Ah, recuerde que los huesos humanos no se disuelven totalmente en el ácido. De hecho, no se deshacen con nada. Fue por el ello que los nazis dejaron de usar ese método durante la Segunda Guerra Mundial al momento en que empezaron a perder el conflicto y se dieron a la tarea de desaparecer los cadáveres de seis millones de judíos que habían gaseado en campos se concentración.

Los huesos humanos se convierten en polvo, pero sólo después de cientos de años. Quevedo, el más grande poeta de la lengua española, lo dice mejor en Amor constante más allá de la muerte:
Alma, a quien todo un Dios prisión ha sido,

Venas, que humor a tanto fuego han dado,
Médulas, que han gloriosamente ardido,
Su cuerpo dejará, no su cuidado;
Serán ceniza, mas tendrá sentido;
Polvo serán, mas polvo enamorado.
Finalmente, no se preocupe usted si es descubierto por las autoridades haciendo pozole humano: apenas pagaría una multa o iría tres días a la cárcel. Sólo con un poco de mala suerte pasaría tres meses en prisión. Y, ya con el santo totalmente de espaldas, entonces tendría que estar dos años en el bote.
Para mayor instrucción, lea cómo tipifica esa conducta el Título Décimo Séptimo del Código Penal Federal: “Se impondrá prisión de tres días a dos años o de 30 a 90 días multa al que oculte, destruya o sepulte un cadáver o feto humano sin la orden de la autoridad que deba darla o sin los requisitos que exijan los códigos Civil y Sanitario o leyes especiales”.
Ahora, si usted es mujer y quiere desgraciarle la vida a un hombre que no accede a sus reclamos amorosos, simplemente éste le cae mal o es un jefe riguroso, pues denúncielo por acoso sexual: mientras la cosa va y viene, lo meten al reclusorio. Luego necesitaría usted mostrar pruebas que les resultarían imposibles de documentar si lo que pretendía era solamente eso: joder.
Uf, pero contra esa conducta, amiga mía, el acoso sexual y ese tipo de cosas, sí hay un montón de leyes. Ya sabes, la equidad de género y todo eso. Nunca está de más mostrarse políticamente correctos.
Aunque no pase nada si un hombre agarra a su mujer y la disuelve en ácido.