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Obama-Castros: juego de espejos

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obamaajedrez
Rubén Cortés
Como un ajedrecista normal, el presidente de Estados Unidos, Barak Obama, ha empezado su partida con la isla comunista de Cuba sacrificando peones que le sirven poco, pero que provocan la sensación de que está jugando de manera agresiva.
El gobernante cubano, Raúl Castro, quien mueve las fichas del otro lado del tablero –guiado por su anciano y enfermo, pero astuto hermano Fidel—advirtió antes del arranque del juego que ‘‘vamos a hacer gesto y gesto’’.
Ya Obama hizo los suyos:

–Dio el primer paso para anular las condenas a cinco espías cubanos presos en Estados Unidos y que los Castro quieren regresar a casa para presentarlos como héroes y catalizar el enmohecido entusiasmo revolucionario de los cubanos: una estrategia que le funcionó en el caso del niño balsero Elián en el año 2000.
–Puso en la guillotina las transmisiones anticastristas de Radio y Televisión Martí, que en tres décadas jamás han sido escuchadas o vistas en Cuba.
–Permitió el estudio en las escuelas públicas del enclave anticastrista de Miami del libro de texto Vamos a Cuba.
Son buenos movimientos por parte del nuevo inquilino de la Casa Blanca. Se quita de encima puros lastres y, en cambio, da una apariencia de ganas de resolver un diferendo que ya es obsoleto para su país. Veamos:
–Esos espías no representaban amenaza para seguridad nacional. Sólo estaban infiltrados en grupúsculos cubanos que lo único que han hecho es un negociazo con sus jueguitos de guerra en contra del comunismo, gracias a lo cual le han quitado toda influencia al gobierno americano en la política local de Florida a lo largo de 50 años.
— Los cubanos de la isla nunca han tenido acceso a Radio y TV Martí porque su gobierno las interfiere con una mano en la cintura, mientras que al contribuyente estadounidense le cuestan 500 millones de dólares al año, la mayor parte de los cuales van al bolsillo de los grupitos de Miami.
–Admitir el libro “Vamos a Cuba” constituye un acto de pluralidad. Además, cuando los alumnos lo lean, no querrán abrirlo de nuevo.
¿Cómo han respondido los hermanos Castro?:
–Visitando Raúl Castro a Rusia y Venezuela, dos de los principales enemigos de Estados Unidos, para firmar alianzas contra Washington.
–Rechazando en Ginebra (y considerándolos una intromisión en sus asuntos internos) todos los señalamientos de la Relatoría de Naciones Unidas sobre violaciones de los derechos humanos en Cuba.
Aún así, Obama seguirá moviendo piezas de buena voluntad, como hicieron antes Jimmy Carter y Bill Clinton. La Habana aguantará hasta que se sienta acorralada y riposte creando una crisis bilateral: a Carter le respondió metiéndose en la guerra de Angola y a Clinton tumbando dos avionetas civiles de ciudadanos estadounidenses.
Vamos, hombre, a Cuba no le interesa abrirse ni un “poquito”. Porque sabe que luego tendrá que abrirse un “muchito”: el primer “pasito” para poner en juego el poder.
Ahhhhhh… y el poder es afrodisiaco.