web analytics

Toca a Calderón enfrentar a Televisa y TV Azteca

0
42

tvpresidente

Martha Anaya

Ahora sí que Televisa y TV Azteca se llevaron de calle a López Obrador.

Andrés Manuel mandó al diablo a “sus” instituciones. Pero televisa y TV Azteca se fueron por todo lo alto y a quien mandaron al diablo fue al mismísimo Estado. Le retorcieron los bigotes, se carcajearon en su cara y se le plantaron envalentonados por su enorme poder retándole: a ver, atrévete a hacerme algo.

¿Y cuál fue la reacción de nuestros personeros del Estado?

Se espantaron… ¡Qué va, se aterraron!

Sí, se aterraron porque el duopolio televisivo volvió a desenvainar lo sables, porque con toda mala leche interrumpieron los partidos más importantes del fin de semana para endilgarnos, en bloque, los spots promocionales de la contienda política, con toda la intención de irritar y poner a la gente en contra de los partidos políticos y del Instituto Federal Electoral.

Se aterraron, sí, porque las televisoras –en actitud rebelde y sarcástica– vienen dispuestos a reventar la reforma política.

Pero si nuestros medrosos personeros del Estado piensan que éste es exclusivamente un pleito entre los concesionarios y los partidos políticos, o entre los concesionarios y los legisladores, o entre los concesionarios y el IFE…, ¡se equivocan! Aquí se definirá quién manda realmente en este país.

Lamentablemente, las primeras reacciones de nuestros persones del Estado ha sido la de hacer tiempo –van a analizar–, esconder la cabeza –se deslindan–, o medrosamente solicitar una “aclaración” sobre la actitud “atípica” que asumieron las televisoras.

¡De vergüenza realmente! frente a lo que significa en la realidad, en términos de poder político, en función de la gobernabilidad, la bofetada que acaban de darle Televisa y Tv Azteca a nuestro país, a nuestro Estado. Un Estado que ha sido avasallado por el poder y la prepotencia que, graciosamente, sus mismos personeros otorgaron a las dos televisoras.

Pobre país, pobre Estado con guerreros tan pusilánimes y tan cortos de vista, que sólo buscan la imagen y la popularidad del momento para sostenerse en el cargo, conseguir un huesito, calentar una curul.

Frente al reto del duopolio televisivo el primero que debió salir al paso y dar un manotazo sobre la mesa, es el Presidente de la República. Y le toca a él, porque ésta guerra que han declarado las televisoras es contra el Estado. Y es Felipe Calderón quien, al menos en términos legales, es el Jefe de Estado. A él le corresponde dirigir esta batalla.