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Hijo de AMLO usa tenis de Louis Vuitton

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Tenis Louis Vuitton
Rubén Cortés

El principal problema de AMLO es que le falta un tornillo: el tornillo de la ética.
Este lunes, mientras denunciaba frente al Senado que “la actual oligarquía se ha enriquecido en los últimos 20 años traficando influencias al amparo del poder público”, su hijo mayor llegó para aplaudirlo calzando tenis fabricados por la exclusiva marca Louis Vuitton, que cuestan 870 dólares.
Según el Catálogo Invierno 2009, se trata de “zapatillas deportivas diseñadas por Kanye West con atrevidos detalles únicos, como una solapa acolchada en el talón, una lengüeta alta y cordones cosidos a mano, hecha con piel de becerro”.
Las del junior Andrés Manuel López Beltrán son blancas y, de acuerdo con el fabricante, tienen “etiqueta de goma de Louis Vuitton en la lengüeta y el costado, plantilla anatómica acolchada y suela de goma con flores monogram”.
Y son tan exclusivas que sólo se exhibieron en una pasarela de París, en 2008. En México, sólo se han vendido este año dos pares por talla a través de una lista de espera, asegura la encargada de la boutique Louis Vuitton, ubicada en la avenida Presidente Masarik, en Polanco.
Pero el hijo sólo imita al padre, quien el 9 de mayo de 2005, al anunciar que su campaña presidencial sería “austera”, lució un reloj Tiffany, de platino y correa de piel de lagarto, colección “Mark”, que costaba siete mil 800 dólares (85 mil pesos de entonces).
Por aquellos días, AMLO aseguraba vivir “en la justa medianía, como el resto del pueblo”, a pesar de ser Jefe de Gobierno del DF. Pero el 4 de mayo estrenó un traje Hugo Boss de mil dólares. Y durante las giras por el interior del país vestía chamarras Scappino.
Los gustos de AMLO y familia por las marcas caras no llamarían la atención si no fuera por el discurso político que maneja el tabasqueño, basado -ha acuñado él mismo- en las máximas juaristas de “austeridad republicana”.
“Lo decía Juárez, la justa medianía, no sueldos altísimos, no coches de lujo, no viajes al extranjero, esas fantocherías que nada más sirven para utilizar el dinero de todos en beneficio de unos cuantos”, dijo el 8 de agosto de 2003 al entregar microcréditos a gente pobre.
Sin embargo, miente. Como cuando asegura que lo cuida “el pueblo”, con una escolta de “adelitas”; y el 9 de enero la PGR descubrió en Sinaloa que es protegido por guardias de la Policía Bancaria e Industrial (PBI) pertrechados con armas de fuego de uso exclusivo del Ejército.
Un aforismo latino que dice “quod licet Iovi, non licet bovi” (‘lo que es lícito para Júpiter, no es lícito para todos’) retrata las inmorales normas de comportamiento que la élite de izquierda encabezada por AMLO aplica a sí misma, y las normas más rígidas que exige a las masas.
Pero a veces es difícil mantener la compostura de las palabras. Y es inútil cuidar los términos. Es preferible ser directos.
Y escribir, con todas sus letras, que este hombre es un hipócrita.

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