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Calderón y el Yunque

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Foto: Notimex

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Martha Anaya
Felipe Calderón logró la presidencia de la República porque “tomó por sorpresa” al Yunque. Nadie, dentro de esa organización de ultraderecha, creía que tuviera la menor posibilidad de ganar.
Según cuenta el panista Luis Paredes en su libro “Los secretos del Yunque”, la Organización apostó a la derrota de Calderón e incluso sus miembros “se aplicaron a sabotearla”. Tal fue el caso, sostiene, del affaire Hildebrando que tanto daño causó a su campaña.
A pesar de ello, Calderón logró la Presidencia de la República y entonces emprendió una acometida contra el Yunque, extirpando a muchos miembros de la Organización de numerosas posiciones que tenían en el gobierno federal y que les habían sido otorgadas especialmente durante el gobierno de Vicente Fox.
Sin embargo, cuenta el autor no sin asombro, luego “vino un inexplicable retraimiento” en su embestida contra el Yunque, al grado que llegó a entregarle a uno de sus miembros la Comisión Nacional de Elecciones (concediéndoles numerosas candidaturas), y nombrar a otro de ellos (Luis Felipe Bravo Mena) como su secretario particular.
Paredes, ex alcalde de Puebla y miembro del Yunque durante 30 años (del que fue expulsado por no subordinarse a sus dictados), asevera que “este tibio proceder” de Calderón frente a los yunquistas sólo se explica de una manera: “Quienes debieran impulsar las acciones antiyunquistas colaboran con la Organización y la protegen”. Y su estrategia ha consistido en difundir la idea de que hay un Yunque bueno y un Yunque malo. Cosa que, desde su perspectiva, es absolutamente falso.
Cuenta en este libro editado por Grijalbo que luego del inesperado triunfo de Calderón –quien no es parte de los suyos, sino más bien un adversario-, “han estado aplicados a esperar y propiciar el debilitamiento del presidente” para recuperar su joya más preciada: el Comité Ejecutivo Nacional del PAN. Y en esas están, bajo los buenos auspicios de César Nava, miembro de la Organización.
Pero, qué es el Yunque, se preguntarán algunos. Bueno, el autor del Yunque se define a sí mismo como “una organización cívico-política, católica, cuyo objetivo es la instauración del reinado de Dios en la Tierra. En tal virtud, aglutina a una élite o aristocracia del espíritu a la que prepara y organiza para combatir a los enemigos de Dios y de la patria”.
El cumplimiento de ese objetivo, añade, exige “primordialidad, reserva, jerarquía y espíritu de lucha” y se mueven bajo el lema “Estado firme como yunque golpeado”, frase atribuida a san Ignacio de Antioquia mientras era martirizado.
Sólo que, refiere Luis Paredes, aquella lucha que sostuvieron –y que tuvo su razón de ser en un México tan distinto al de hoy en día— hasta lograr la alternancia en el país, hoy “conspira contra el Estado mexicano para sojuzgarle e imponer un despotismo gazmoño”.
Son muchas las historias que se narran en el libro, distintos episodios y temas los que abarca. Vale la pena darle una leída. Muestra un pedazo de un México del que muy poco sabíamos hasta hace poco y que, sin embargo, se apoderó de un partido (el PAN), que llevó a la Presidencia de la República al primer mandatario de oposición: Vicente Fox; y que ahora está muy cerca de derrotar a quien consideran uno de sus adversarios: Felipe Calderón.