Pendencias e inconsistencias

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Foto: Notimex
Alfonso López Collada
La más fresca ocurrencia verbal de Calderón Hinojosa no sólo es enojosa, sino que encierra una serie interesante de mensajes que bien valen una reflexión. Entrevistado el martes en Hoy por Hoy, de WRadio –empresa con la que el entrevistado guarda una compleja contabilidad de favores de ida y vuelta–, aprovechó varias preguntas para contestar lo que él quería decir.
Salvador Camarena le pidió su opinión sobre “lo que se dice”: que por la campaña del Peligro para México, enderezada por su equipo de propaganda contra López Obrador en el 2006, “…México vive polarizado, que el ambiente está crispado.”
Calderón aceptó que el clima está polarizado, cosa en la que sus partidarios y sus opositores estamos de acuerdo; y siguió afirmando que “…en ese período, si algo se sembró, fue odio”, y seguimos de acuerdo; “…que fue lo que hizo que la gente votara por mí.”, de acuerdo (no por méritos, sino por odio y miedo). “Porque se sembró una campaña de odio, un odio clasista, un odio revanchista,…”, todo lo que a la luz del tiempo hemos constatado los mexicanos. ¡Pero en ese momento, el malabarista hace un pase mágico y le da la vuelta a la tortilla sin despeinarse!:
“Todo aquello de que los ricos, los privilegiados, (…), estas cosas que empezaron a correr de que… pues pueden ser mitos populares, ¿no? pero que a la hora que llegara fulano ‘esta casa va a ser para nosotros…’” Negativo. Decenas de correos electrónicos, conversaciones en el trabajo o en la familia, fueron sito propicio para difundir precisamente lo contrario: que si ganaba López Obrador nos iban a quitar nuestra casa. El tono con el que sigue tratándose al tabasqueño arrastra las vísceras con las que, a falta de argumentos sólidos, se han venido rellenando los mensajes. ¿Quién no vio cambiar el ambiente de convivencia en su entorno laboral, familiar o social luego de esa campaña?
Segunda falla: con claridad, Camarena le pregunta si no le ha hecho mal haber dicho “Haiga sido lo que haiga sido”, si no ha sido un obstáculo a la hora de reconstruir la convivencia. A Calderón le queda claro que la frase ha sido utilizada para cualquier cosa, y ofrece el contexto de esa expresión: sin dejar pasar la oportunidad para darse el gusto de recordar cómo él, que “estaba en la lona”, se levantó y llegó a la grande, corrige a la memoria social (y a los testimonios periodísticos de esas fechas) y afirma que la frase, su frase, la dijo antes de las elecciones y se refería a que, sea como sea, él había ganado las internas del PAN.
Nuevamente Calderón pretende corregir la realidad con una declaración suya. Pero se le revirtió el intento, porque la memoria social llega lejos en casos tan claros como este. Dijo la frase cuando el Tribunal Federal Electoral emitió su fallo, no antes.
Habituados estamos a que de diferentes dependencias salgan versiones diferentes que nos dejan con la única certeza de que nos engañan todas menos una, sin que podamos saber cuál.
Pero en este caso la contradicción ante todo México viene de los hechos y las palabras de una misma persona. Su osadía es mayúscula, como nuestro miedo al ver que el candidato que retó a su contrincante político a verse “a la salida”, como cuando estudiaba secundaria (también de eso nos acordamos), ya se arremanga la camisa y crispa los puños para disfrutar otro pleito seguramente peor al que se refirió en esa entrevista llena de inconsistencias.
Si acaso alguna vez se ha preguntado usted qué puede hacer por recuperar el bienestar de México y los mexicanos, no busque más: en estos casos, y en los que vengan, simplemente no crea cualquier cosa sin recordar antes “detallitos” como lo que aquí rememoramos. Eso ya será mucho.


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