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Cofetel en época de Wikileaks

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Cofetel
Rubén Cortés
En momentos en que el mundo libre festeja el despliegue genuino de información que representa Wikileaks, desconcierta que en nuestro país un documento de Transparencia Mexicana (TM) polarice a la opinión pública por no publicarse de manera íntegra y totalmente clara.
Se trata del aval de TM a la Licitación 21 en favor de Nextel: aval que, por cierto, no publicó TM, sino la Cofetel, organismo cuestionado por más de 70 procedimientos jurídicos… justamente por su actuación en ése proceso de licitación.
Es inexorable: la Licitación 21 quedó marcada por la opacidad, alfo que es ya irritante: ¡Nada aquí ha sido diáfano! Ni siquiera las observaciones realizadas por TM, las cuales no fueron divulgadas en su totalidad.
El diputado federal panista Javier Corral escribió ayer en Twitter: “¡Vaya funcionarios¡ Exigimos que se haga público, de manera íntegra, el informe ejecutivo de Transparencia Mexicana sobre @licitacion21. No a la censura”.
El punto torcido es que Cofetel informó lo que considera positivo del dossier elaborado por TM o, en todo caso, lo que resulta a sus ojos menos espinoso en un asunto altamente sensible y controversial.
Ejemplo: “La Comisión debe estudiar los casos en los que una licitación para la concesión de espectro radioeléctrico cuente con un solo participante, para saber si resultaría conveniente para el Estado el incorporar a otros interesados”.
Excluye, en cambio, lo que en buena medida constituye la esencia del reporte de TM, que es la diferencia de precios en un proceso que aceptó sólo la participación de Nextel y por 180 millones de pesos, una cifra irrisoria porque el costo real era de cinco mil millones de pesos.
Todo esto abre espacio a diversos juicios y reproches, algunos mejor argumentados que otros; unos sin mayores razonamientos, pero en su mayoría hilados por una desconfianza acreditada por un desaseo organizativo generalizado desde la SCT y la Cofetel.
Pero los errores lamentables son siempre consecuencias de otros errores lamentables. Es el caso de señalamientos que evidencian a una institución de comportamiento intachable, como TM, acusada ahora de haber sido presionada por Cofetel y SCT para censurar su reporte ejecutivo.
Y, como siempre a la largo del controvertido proceso, vuelven a aflorar los nombres de Mony de Swaan, comisionado de Cofetel, y Juan Molinar, titular de la SCT, como mascarones de proa en la estrategia de otorgar los títulos de concesión a Nextel, aun violando amparos judiciales.
En medio de todo, es imposible resistirse a la comparación de que mientras Wikileaks trasciende en estos días como un ejercicio de trasparencia que sólo es posible en las democracias occidentales, aquí Cofetel se desgasta en ocultar unas cifras que, a la larga se sabrán.
Y marcarán para siempre a más de un responsable.