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El frío de Chihuahua

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Heladas
Alfonso López Collada
La distancia psicológica percibida por los mexicanos del centro, entre ellos y los chihuahuenses, se agrandó esta semana por la ola gélida que azotó Chihuahua en días pasados. Siendo un estado “caliente”, sufrió temperaturas como no se registraban desde hace 32 años. El miércoles Ciudad Juárez “tocó fondo” con menos 17 grados Célsius y una sensación térmica de menos veinticinco. 66 de los 67 municipios registraron mínimas históricas, entre menos 10 y menos 19 grados. ¿Cómo se traducen estos números?
Los líquidos anticongelantes no soportan temperaturas tan bajas, así que los autos sufren averías serias, caras de reparar. El agua se congela en las tuberías, provocando varios daños: por una parte no llega a los usuarios, pues no fluye -en Ciudad Juárez una de cada cinco casas no tiene agua-; por otra, el aumento de volumen causada por el congelamiento revienta las redes de distribución y las de los hogares por igual; y lo peor, los daños en las redes de distribución ocasionarán un desabasto de largo plazo.
La disposición de agua se vio afectada, además, por otro evento: las tres principales plantas suministradoras de energía eléctrica del Estado dejaron de funcionar, por la demanda extrema que se presentó con el frente frío 26, tanto de los chihuahuenses como de los habitantes de estados vecinos, incluso Texas, al que por la situación de emergencia se le suspendió el suministro habitual. Esto afectó a los 14 municipios más poblados del Estado, pues la tercera parte de los pozos de agua potable no pudieron operar por falta del fluído eléctrico. Otro problema grande es el suministro de gas para calentarse, pues también se congeló y no llegó a las calefacciones ni a los calentadores. Las tuberías, en este caso, resisten más por su mayor espesor.
Las calles cubiertas de hielo (no es metáfora), se vieron desiertas por el miedo a los patinazos; semáforos apagados; autos sin echarse a andar, para que no truene el motor; mega-apagones en las principales ciudades. En Juárez, ciudad declarada en alerta máxima (por el frío), los afectados pasaron de 120 a 190 mil en menos de 24 horas.
Pero al margen de estos datos, lo primero en lo que se piensa es en la suerte de los indigentes que viven en la calle. ¿Cómo sobrevivir a una sensación térmica de menos 25 grados, con sólo una o dos cobijas?
Las autoridades municipales de Chihuahua organizaron brigadas de auxilio, repartieron en Chihuahua 1,200 cobijas y 300 chamarras, y ordenaron operativos para recoger a quienes se viera durmiendo a la intemperie para llevarles a refugios y evitarles la muerte segura. La cantidad de albergados, sin embargo, parece poca si se consideran las dos comunidades más grandes del estado, que suman unos 3 millones de habitantes: 96 personas en la capital y 50 en Ciudad Juárez. Y uno se pregunta si no habrá una cantidad mucho mayor de indigentes que -pese a la emergencia climática- se hayan negado a ir a los albergues por desconfianza, si fallaron los operativos o si los refugios fueron insuficientes. Porque miseria sobra en todo México.