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Cortan rebeldes suministros a Trípoli

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Nueva York, 25 de Junio (Notimex).- Los rebeldes libios están adoptando una doble estrategia para derribar al gobierno de Muamar Gadafi, consistente en privarlo de recursos y armar a la vez a una creciente guerrilla en la capital, Trípoli, publicó hoy The New York Times.

De acuerdo con el diario, delegados del bastión insurgente de Bengazi y operativos de la red clandestina de Trípoli se reunieron la noche del viernes en la localidad de Rogeban, en las montañas Nafusa, para discutir las estrategias en marcha.

Los rebeldes consolidaron hace dos semanas su control sobre la mayor parte de las montañas Nafusa, en el oeste de Libia. Ahora tienen la mira puesta en Gharyan, una ciudad de 85 mil residentes que es la última localidad de la región aún está bajo control de las fuerzas de Gadafi.

Gharyan es un conocido semillero de la oposición a Gadafi y se alzó en armas rápidamente al inicio de la rebelión en febrero, y si los insurgentes logran capturarla en las próximas semanas, como esperan hacerlo, bloquearán una crucial ruta de abastecimiento a Trípoli desde Argelia.

Mientras tanto, los rebeldes dicen estar haciendo gestiones cada vez más exitosas con el gobierno de Túnez para cortar el suministro de combustible desde el cruce fronterizo costero de Ras Jedir, controlado por Gadafi.

“Es muy doloroso para la población de Trípoli, pero desafortunadamente debemos hacerlo”, dijo Anwar Fekini, un abogado franco-libio y organizador rebelde, citado por el diario.

A su vez, un líder de la red clandestina de Trípoli dijo que los rebeldes han estado contrabandeando hacia el interior de la capital un creciente número de armas y explosivos plásticos C4.

Además de ataques nocturnos a los puestos de control de Gadafi en torno a la capital, indicó, los insurgentes han estado planificando acciones más ambiciosas, incluyendo un plan para atacar el Hotel Rixos con el objetivo de capturar al influyente hijo de Gadafi, Said al Islam, quien tiene una suite allí.

El plan fue cancelado en parte por el riesgo que representaba para periodistas extranjeros alojados en el hotel.

Los rebeldes dicen estar ya en contacto con funcionarios apolíticos o descontentos de la policía de Trípoli, del Ministerio del Interior y de otros sectores gubernamentales con el objetivo de hacer planes para asegurar la ciudad en los días posteriores a una potencial caída de Gadafi.

“En cada ministerio del gobierno tenemos gente que va a in a sus oficinas en los días posteriores a la caída de Gadafi, para que el gobierno no colapse”, declaró Fekini.